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jueves, 27 de febrero de 2020

Los únicos "tíos" fueron los "niños". R. Madrid 1 - Manchester City 2

  Viendo al equipo conducirse en estos últimos partidos (ya desde la eliminatoria de Copa con la R. Sociedad) uno tiene la sensación de que el traje que Zidane le ha preparado no estuviera bien rematado, como si estuviera hilvanado. De manera que a la hora de moverse en el partido debe andar con mucho tiento, porque a la mínima flexión salta una costura, al mínimo estiramiento se descompone.
   Ayer no se puede decir que no nos gustara la alineación. A priori, la inclusión de Vinicius como titular lo habíamos demandado desde estas páginas. El reforzamiento del centro de campo también era buena idea, dado que eso era lo previsible que hiciera Guardiola fuera de casa, buscando un buen resultado para la vuelta. La vuelta de Mendy era imprescindible teniendo en cuenta las actuaciones de Marcelo esta temporada. Y la inclusión de Valverde en lugar de Kroos también era una decisión lógica ante las actuaciones del alemán en los últimos partidos. 
   Dicho esto, uno se pregunta cómo se llega a perder un partido que comienzas ganando. Para empezar, Zidane puso a sus jugadores a guardar la ropa y se olvidó de nadar. Y terminó por no hacer ni una cosa ni la otra, a pesar de que el partido se le puso de cara. Ya había puesto en evidencia el City este sistema; pues, a pesar de la lentitud y extremo cuidado que el Madrid ponía en sus evoluciones, acumulando jugadores tras el balón para evitar los contragolpes del contrario; en varias ocasiones la línea de tres cuartos del ataque inglés no tenía dueño. Allí campaba a sus anchas cualquiera que apareciese, sobre todo Kevin De Bruyne. 
    Para continuar, Zidane dudó si lo que quería hacer era obtener un buen resultado en la ida o machacar. Primero quiso un buen resultado, pero después del gol vio al contrario "tocado" y se obcecó tanto con golear que no se percató de que el entrenador contrario había hecho algún movimiento (Sacó a Sterling) que sería el responsable de hacer saltar las costuras del traje por los aires. 
     Con todo, la razón de que este traje se deshilvanara tan fácilmente tiene una explicación en los errores de algunos jugadores, que por otra parte no son nuevos. Los "niños" a los que Sergio Ramos apelaba en la previa para que dieran el paso a ser unos "tíos" fueron los que más ganas y acierto pusieron en el encuentro. Valverde y Vinicius cuajaron un gran partido, especialmente el brasileño, incluso ayudando a Mendy en defensa o presionando con decisión. Y los supuestos "tíos" no parece que se sintieran aludidos por el discurso del capitán. Vimos a un Carvajal alocado, impreciso y descolocado en numerosas ocasiones. Qué decir del partido de Casemiro, con su falta de tensión, su lentitud y el recital de entregas al contrario que nos brindó. O el propio Ramos dejándose comer el espacio por un delantero más bajo y menos potente que él en el empate del City.
    Pero lo peor fue la falta de reacción del entrenador, la incapacidad para leer el partido y los movimientos del contrario. Todos sabíamos que Carvajal estaba sufriendo por su banda lo indecible, todos veíamos que era esa banda la que había que reforzar. Pero el entrenador contrario fue el primero en mover ficha, colocó a Sterling por esa banda, De Bruyne siguió percutiendo por ese costado hasta que llegaron el primer gol y el penalti: ambos por dicha banda. 
     Y es que, si no antes, al movimiento de Guardiola le correspondía la entrada de Lucas Vázquez; pero Zidane decidió forzar la situación entrando a Bale y sacando a su jugador más incisivo, Vinicius. Ahí saltaron las costuras por los aires. El traje quedó descompuesto.
     La vuelta queda así muy complicada. Al resultado hay que añadirle la eliminación del "tío" más representativo. Zidane tendrá que echar mano de algunos "niños", que los tiene en la plantilla. Pero la deficiencia de la plantilla en el puesto de Casemiro, y su sobreutilización era de esperar que tuviera unas consecuencias, y llegan en el momento más decisivo. Y no digamos nada del hecho de que las  dos "estrellas" llamadas a marcar la diferencia (Hazard y Bale) estén fuera del equipo; uno, por su mala fortuna; el otro, porque... nadie sabe el porqué.
    En estas, recibimos al Barça en la Liga. Aunque ellos no están para tirar cohetes, la facilidad con que se descompone el equipo en defensa no invita al optimismo. Veremos.

jueves, 12 de diciembre de 2019

Rodrygo y Vinicius entran por el centro. Brujas 1 - R. Madrid 3

   El Brujas propuso de nuevo, al igual que hiciera en el Bernabéu, un partido con acción sin tregua. De manera que, mientras mantuvieron las fuerzas intactas, el Madrid no fue capaz de desembarazarse del atosigamiento a que le sometió el conjunto belga.
   Así transcurrió casi toda la primera parte. Con pocas ocasiones de gol por ambas partes y un juego bastante trabado y deslavazado; llegando en muchas fases del mismo a parecer un correcalles.
   Ahí estuvieron muy atentos y acertados tanto Varane como Militao, dos centrales con enormes cualidades, entre las que destaca la velocidad; pero que a la hora de sacar el balón alternan buenas acciones con lapsus graves que cuestan goles, como el tanto que logró el Brujas, merced a la metedura de pata de Militao en el pase horizontal que no llegó a su destinatario. Si a ello añadimos los frecuentes apagones en la salida de balón de Odriozola, encontraremos la explicación a ese atosigamiento que sufrió el equipo a lo largo de ese primer período.
    ¿Y arriba qué? Pues con esas dificultades en la salida del balón y la fuerte presión del rival hicieron que nuestros delanteros estuvieran más pendientes de defender que de otra cosa. Sólo a veces una tímida presión adelantada de Jovic que resultaba totalmente infructuosa, al no ser secundado por el resto de jugadores, a la vez que estiraba al equipo en exceso.
     La segunda parte cambió notablemente y poco a poco el panorama. El Madrid tocó mejor, adelantó un poco más las líneas y el Brujas fue disminuyendo la intensidad de su juego. Los laterales comenzaron a aparecer (especialmente notable la profundidad de Odriozola), permitiendo una nueva variente interesante en el juego de Rodrygo y de Vinicius: la aparición por el centro del ataque.
       Esas entradas de Vinicius y Rodrygo por el centro de ataque fueron la clave de que, con número escaso de llegadas a portería, el equipo acabara inclinando la balanza claramente en el marcador y en el juego a su favor. Especialmente llamativo es el desparpajo con que se desenvuelve Rodrygo en las inmediaciones del área, recordando por momentos al mejor Raúl, pese a que no tengan nada en común en sus condiciones físicas y técnicas. Bien haría Zidane en explorar las posibilidades que estos dos jugadores pueden aportar entrando por ahí; al igual que se hace necesario otorgar más profundidad a Mendy y un mejor trato con el balón en los centros al área.
     En cualquier caso, buen juego a ratos y buen resultado con un equipo plagado de suplentes, ante un equipo incómodo. Pero no hay que olvidar que la tardanza en armar el equipo nos ha costado comparecer como segundos en el sorteo del próximo lunes. Casi imposible apelar a la suerte en el sorteo: todos son de primer nivel. Veremos.

jueves, 7 de noviembre de 2019

Rodrygo. ¿Nacimiento de una estrella? R. Madrid 6 - Galatasaray 0

   Vivimos en un mundo entregado a la impaciencia y a la exageración, para lo bueno y para lo malo. A pesar de que los madridistas tenemos en la memoria la aparición fulgurante de Robinho en aquél partido contra el Cádiz el día de su debut, y la consiguiente decepción por las enormes expectativas despertadas en el momento; de nuevo volvimos a caer en el error con ocasión de la aparición de Vinicius por estas fechas, sosteniendo al equipo durante parte de la temporada.
   Ayer asistimos asombrados la irrupción de otro jugador que logró encarrilar el encuentro en tan solo unos minutos con un desparpajo inusual. Siendo así que marcó tres goles muy diferentes, mostrando diversas cualidades. Y volvemos a darle vueltas a si este será el jugador buscado tanto tiempo.
   Pero qué hace diferente a nuestro juicio el caso de Rodrygo a los otros dos. Vaya por delante que no hemos amortizado ni mucho menos el caso de Vinicius. Al contrario. Como hemos defendido en otras entradas, nos parece un jugador extraordinario y con un potencial por descubrir; pero por las razones que sea no goza de la confianza del entrenador. Razón por la cual no podemos centrarnos en él.
   Lo que diferencia a Rodrygo es la madurez con que se desenvuelve a la hora de posicionarse en el terreno de juego. Parece que hace exactamente lo que el entrenador le pide. No en vano, ha relegado a Lucas Vázquez a la suplencia, haciendo de Lucas Vázquez con una mejoría notable, claro está. Es muy generoso en el esfuerzo. En los partidos anteriores en que ha sido titular se ha vaciado en ese lateral derecho, barriendo todo el lateral de fondo a fondo; mostrando con ello un estado de forma espectacular en el momento oportuno. Es capaz de entrar por todas las posiciones de delantero. Ayer experimentó entrando por la frontal, y el resultado fue una obra maestra que culminaba su Hat-trick en el partido. Su asociación con el resto de compañeros quedó de manifiesto también en ese tanto. También ayer mostró que a pesar de su endeblez física sabe atacar la pelota con ambas piernas e incluso cabecear como lo hizo en uno de los tantos. Y aquí lo dejamos por no alargar más esta entrada. 
   Por tanto, ¿es diferente a los demás?, sí. ¿Significa eso que estamos ante una estrella? Esta cuestión es mucho más difícil de responder sin caer en el voluntarismo o en el mero vaticinio. Con todas las cualidades que hemos desgranado anteriormente es difícil que no llegue a ser un jugador importante; pero con tan solo dieciocho años resulta muy aventurado saber qué va a hacer y qué van a hacer con él. Sólo hay que mirar el caso de Vinicius: Lopetegui lo mandó al Castilla, Solari lo catapultó a la titularidad, Zidane lo descabalgó, y ahora se ve obligado a deslumbrar en los veinte minutos que le da cada dos o tres partidos si no quiere ir a la grada. En conclusión: visto lo visto, hay que tener paciencia  con jugadores tan jóvenes. Y esperar que las urgencias que siempre acompañan a este equipo o las circunstancias no malogren su progresión. Otra cosa es la esperanza o la ilusión. Esas caminan por libre, como sus opuestas.
    Desde luego, contra el Galatasaray nos ha hecho recobrar la ilusión; con el permiso de Benzema que en cuestión de asociación es un auténtico maestro, y del resto del equipo, que ayer hicieron un gran partido. 
    Se ganó con mucha facilidad, pero no hay que olvidar que hace solo tres días el Betis se atragantó hasta el punto de impedir el liderazgo de la Liga. Por cierto, con otro gran partido de Rodrygo.
    El sábado está a la vuelta de la esquina. Veremos cómo gestiona Zidane el asunto Bale. Ayer rectificó el error de sentar a Valverde frente al Betis. Sentar a  Rodrygo ahora le va a resultar más complicado, al menos en un Bernabéu que está hasta el gorro del galés. Veremos.

jueves, 31 de octubre de 2019

Zidane y las circunstancias. R. Madrid 5 - Leganés 0

   Aunque la entrada está referenciada al partido de Liga, resulta obligado hacer algún comentario respecto de la suspensión del encuentro con el Barcelona y al partido de Liga de Campeones sobre el que no hemos escrito.
   Comenzando por la suspensión, aunque nunca se puede saber qué hubiera ocurrido si..., lo cierto es que los resultados obtenidos son positivos, toda vez que en ambas competiciones se han salvado escollos muy importantes. El no tener pendiente ese partido siempre trascendente con el máximo rival, ha permitido serenar los ánimos y trabajar con mayor calma. Si a eso se unen circunstancias particulares relacionadas con las lesiones, que también han obrado en favor, paradógicamente, del equipo; pues miel sobre hojuelas. Pasamos de una situación delicada para entrenador, jugadores y club, a una situación mucho menos apremiante, y no exenta de ciertas esperanzas de que quizá esto se pueda reconducir.
   Con todo, no debemos engañarnos, la realidad es que se ha ganado sucesivamente al colista del grupo de Champions y al colista de la Liga. Es verdad que se ha goleado a este último, pero también lo es que el Leganés no vino al Bernabéu a morder, que es la asignatura pendiente de este equipo: los equipos que le atosigan durante los noventa minutos.
  En cualquier caso, por un lado, la clasificación manda y esa ha mejorado; por otro, en este tiempo han aparecido algunas mejoras bastante significativas. La recuperación de la confianza por parte de Courtois, la mejora del centro de campo con la incorporación de Valverde (extraordinario su partido en Turquía), el estado de forma de Casemiro y Kroos (nada que ver con la pasada temporada, especialmente del alemán), la incorporación de Rodrigo con destellos atacantes de gran calidad, y finalmente el que lleva un año completo siendo el mejor jugador del equipo (Benzema), conforman un cambio en la cara del equipo sustancial.
   Ahora habrá que ver cómo gestiona Zidane todo lo ocurrido cuando vuelvan los pesos pesados a estar disponible. Isco sigue sin aportar ni merecer la entrada, James parece tener dudas, Marcelo parece seguir por delante, pese a ser un problema grave en defensa... Pero lo que interesa saber es qué va a hacer con Modric y Bale. Rodrigo está haciendo las veces de Lucas Vázquez, cumpliendo incluso con la misión defensiva que ha llevado a este a ser casi titular en los equipos de Zidane; pero además aporta una aceleración y desborde fuera del alcance de Lucas. Valverde tiene hoy por hoy un despliegue físico que el equipo necesita y al que Modric no puede llegar. 
   En fin, todo esto siempre teniendo en cuenta que se basa en partidos que, como hemos dicho, no permiten extraer demasiadas conclusiones. ¿Tendrán la oportunidad estos jugadores noveles de fajarse con otros equipos más exigentes? 
   Esa es la pregunta clave que solo Zidane va a responder. Es posible que a día de hoy ni él tenga la respuesta. Quizá espere que las circunstancias y avatares de la plantilla le den la respuesta como tantas veces. Veremos.

jueves, 3 de octubre de 2019

Vuelven las dudas. R. Madrid 2 - Brujas 2

   Que en los tres anteriores partidos el entrenador parecía haber encontrado la fórmula  para motivar a una plantilla desorientada y necesitada de seguridad defensiva, es totalmente cierto. Y ello ante equipos de la parte de arriba de la tabla. 
    Aunque se había sacrificado la posibilidad de desplegarse ofensivamente con empuje y frescura, la solidez defensiva bien merecía la pena; puesto que dotaba de mayor confianza en sí mismo del equipo. Pocos aspectos de este juego desaniman y destrozan más a un equipo que el hecho de encajar goles con facilidad. 
   Sin embargo, justo el día que más necesidad tenían de mantener y confirmar la mejoría mostrada en dichos encuentros, aparecen de nuevo los fantasmas en forma de desajustes, despistes y caos organizativo en que se convirtió de nuevo el juego del Madrid. 
   No podremos extraer conclusiones claras de a qué se debe esta nueva sorpresa, pues , al margen del funcionamiento colectivo, solo hace falta analizar uno por uno la actuación de cada jugador. Salvo Casemiro y quizá Benzema, todos ellos estuvieron muy por debajo del nivel exigible, máxime si hablamos de la Champions. De esta manera, se puede explicar este nefasto partido que deja al equipo tocado.
   No sabemos si es que tres partidos consecutivos (aunque varios de ellos solo habían jugado dos) es mucho tiempo para sostener la concentración y la tensión necesarias para caminar por el fútbol actual, o es que este equipo ha llegado al límite en el elemento fundamental de la motivación. El caso es que hemos vuelto al punto de partida. Escuchando a Zidane no parece que se pueda extraer una respuesta a la pregunta de por qué esto no acaba de funcionar: vuelve al tan manido tema de la falta de intensidad. Aunque fuera cierto lo de la intensidad, que no lo es a nuestro juicio, habría que exigir una explicación del porqué se produce. 
   Dicho esto, hay dos aspectos en los que no nos gusta entrar; pero no creemos que aporte absolutamente nada a la causa esos pitidos a algunos jugadores. Entre otras cosas porque no se lo merecen. Y es que el Bernabéu parece haber decidido descargar su frustración sobre determinados jugadores. Especialmente dañina resulta cuando se trata de jugadores cuya actitud es siempre extraordinaria. El hecho de que en un momento puntual no salga un regate, un remate, una jugada... no es motivo para emprenderla a pitidos con ellos. Este hecho solo genera dudas, frustración, desconcentración y enfado en el jugador. Intolerable resulta en los casos de Vinicius o Courtois. Uno por ser demasiado joven; el otro, por tener un puesto tan singular como es la portería, sensible a los nervios. Por cierto, Vinicius apenas juega veinte minutos por partido. Con diecinueve años suele salir para intentar solucionar lo que otros once no han sabido o podido hacer en setenta minutos, y ¿a la segunda pelota que le llega se puede empezar a pitar porque su elección no ha sido del agrado del "respetable"?  
   Esperemos que al menos en la Liga estén más entonados y se despejen las muchas dudas que han vuelto a planear sobre el Bernabéu, si es que en algún momento se disiparon. El sábado veremos.

viernes, 20 de septiembre de 2019

Pesimistas. PSG 3 - R. Madrid 0

  A nadie puede sorprenderle el resultado, ni a priori (dados los antecedentes en Liga) ni durante el encuentro, ya que fueron desbordados en todas las líneas, y aún fueron pocos los goles encajados.
 No creemos que sea un problema de intensidad como el entrenador parece que ha dado como justificación. No vimos al equipo perezoso de otras ocasiones; pero si vimos a unos jugadores que mordían desde el primer minuto hasta el último, y desde el delantero hasta el último de los defensas:  el PSG.
  Algunos especulan con la que le podría haber caído de haber estado el trío titular en el campo (Neymar, Cavani, Mbappe); sin embargo creemos que quizá todo hubiera cambiado ya que lo que asfixió al Madrid fue la presión a la que le sometió el equipo parisino. Presión que quizá con estos tres en el terreno de juego no hubiera sido posible. En fin, esta es una especulación interesada y que no conduce a nada.
  Lo cierto es que tenemos la sensación de que Zidane tiene dudas en defensa desde comienzos de temporada. Probó alguna variante de cinco defensas que le salió fatal, volvió a probar con la alineación de siempre, que le resultó algo mejor; y ha seguido tirando con ella y con las circunstancias de las lesiones que le han ido aliviando el problema de las alineaciones. 
  Tres cuestiones queremos señalar sobre esta segunda etapa de Zidane en el Madrid:
  En primer lugar, que continúa con la misma idea de que han de jugar los que él cree que son los mejores, y no los que más en forma o mejor están trabajando. En su equipo han de estar Marcelo, Bale, y ahora Hazard, sí o sí. 
   En segundo lugar, que sigue sin afrontar los partidos teniendo en cuenta los puntos fuertes del rival. Así le vemos salir con tres delanteros puros en el Parque de los Príncipes, despoblando el centro del campo y desguarneciendo el sistema defensivo, que es la asignatura pendiente desde hace mucho tiempo, además de perder el control del juego en la mayor parte del encuentro.
   En tercer lugar, no ha hecho evolucionar el equipo hacia un nuevo modelo de juego que se está imponiendo en toda Europa (Ajax, Liverpool, Tottenham...), cual es el de la necesidad de encimar y correr cuando tienes el balón y cuando no lo tienes. Los tres jugadores del centro del campo (Casemiro, Kroos y James) son jugadores lentos a la hora de pensar. Kroos y James, en su mejor versión no pueden correr noventa minutos. James lo hizo contra el Levante, pero no pudo repetir el miércoles. 
   Todo ello sin entrar en qué jugadores han de estar en el terreno de juego. Pues consideramos que esta es una cuestión muy opinable. Tenemos claro que Vinicius jugaría en nuestro equipo mucho más tiempo; pero la verdad es que la cuestión no es exactamente esa, sino lo señalado en los tres puntos.
 En esta ocasión Zidane no ha logrado hacerse con las riendas del equipo como lo hizo en su primera temporada, y es que los tiempos han cambiado y el Madrid no acaba de fiarse de él puesto que ya lleva más de medio año dirigiendo al equipo y el equipo no mejora. 
 Esta puede ser una de las razones por las que el Club no le ha traído a Pogba, un jugador que no convence a nadie más que a él mismo. Una inversión muy cara para que, si la cosa no mejora, se lo tenga que tragar el próximo entrenador. 
 Si Zidane vino con la condición de renovar la mayoría del equipo, en cuanto ha constatado que no le han hecho caso, lo que debió hacer es forzar a riesgo de ser cesado. De lo contrario, que no venga después hablando de que no le han traído lo que pidió.
  El fútbol es muy caprichoso y difícil predecir lo que pueda pasar, dado que la cuestión fundamental siempre es si la pelota entra o no entra. Pero a nuestro entender Zidane tiene los días contados, ya que no va a ser fácil que este equipo remonte el vuelo con estos mimbres y su concepción del juego y del equipo. 

miércoles, 6 de marzo de 2019

Catástrofe sin margen para el duelo . R. Madrid 1 - Ajax 4

   Aunque todos veíamos que tras quedar apeados en La Copa y en la Liga, especialmente en el último de los enfrentamientos con el eterno rival, el equipo no estaba para muchas hazañas; sin embargo, pensamos que en Champions y con un resultado tan propicio serían capaces de presentar otra cara. O al menos teníamos esa esperanza.
  Tras un comienzo esperanzador con un cabezazo al palo de Varane y una fuerte presión blanca que permitió el control del juego; llegó el inicio de la pesadilla. De la mano de Kroos y Nacho, dos de los jugadores que están en peor estado de forma, los holandeses se pusieron por delante en el marcador. 
  Sin entrar en el relato pormenorizado del encuentro, el equipo tiró más de corazón que de juego, se vio desbordado en todo momento por los contragolpes que el centro del campo y la defensa no supieron atajar. De haber tenido más acierto de cara a portería, el resultado habría sido más abultado.
  A los dos palos en momentos clave del partido hay que sumar las dos lesiones de Lucas Vázquez y Vinicius; los dos jugadores más en forma del equipo desde hace bastante tiempo. La entrada de Bale resultó fría en la tónica de sus aportaciones últimas, y sí que vimos a un Asensio con más ganas. Su gol fue un destello de esperanza que en tan solo unos segundos se desvaneció merced al cuarto del Ajax.
  El análisis de lo sucedido puede estar influido o contaminado por los resultados previos en Copa y Liga, pero la realidad de lo vivido en Amsterdam en el partido de ida nos descabalga de esta idea. Hay que recordar que en aquel partido lo único positivo fue el resultado. El equipo se vio más desbordado de lo que estuvo ayer. Ah, y con Sergio Ramos en el campo. Lo digo porque hoy hay muchos que consideran una cuestión clave su ausencia de ayer. Sin duda fue un error provocar aquella tarjeta voluntariamente si, como parece, lo hizo de acuerdo con Solari. Y aquí entramos de lleno en la cuestión del entrenador.
   Una vez demostrado que no han sido sus derrotas previas las que condujeron a la catástrofe final, podemos decir que es en estos dos encuentros donde se han evidenciado las carencias de Solari como entrenador de este equipo. En primer lugar, por no haber preparado bien el partido de ida: ya tuvimos una suerte increíble, pero el equipo se vio incapaz de controlar el encuentro. En segundo lugar, porque tampoco ha leído bien el partido de vuelta. Al autorizar la tarjeta de Ramos, estaba minusvalorando al rival que acababa de darle un espectacular repaso. Ayer no preparó tampoco bien el encuentro. Su táctica consistió en presionar al contrario hasta la asfixia. Pero él debería conocer bien si sus jugadores están en un estado de forma como para aguantar noventa minutos a ese ritmo. Se le presentó un problema en el lateral derecho y, en lugar de reforzar y fijar a Carvajal en su posición, permitió que este perdiera la misma; apareciendo en posiciones insólitas en el lateral izquierdo cuando el pobre Modric tenía que tapar su banda. Así llegó el segundo que dejó K.O. al equipo. Alineó a jugadores que no están en condiciones físicas y anímicas, como por ejemplo Kroos, o Nacho. Dejó a Mariano en la grada; jugador que puede proponer algo en un momento de necesidad, tal como se produjo ayer tras las lesiones de Vinicius y Lucas. De Isco no hablamos, pero poner a Valverde con el partido resuelto en el minuto 87 fue el remate. En definitiva, un desastre de planificación. Y eso sin saber (sin quitar un ápice de responsabilidad a los propios jugadores) por qué este año hay tantos jugadores irrecuperables para la causa: Isco, Bale, Marcelo 
 "Estamos haciendo una temporada de mierda" fueron las palabras de Carvajal al término del partido. Desde luego es una autocrítica expresada como un exabrupto probablemente muy en caliente, pero es más bien la expresión de la impotencia y la incompresión de lo que está sucediendo a lo largo de toda la temporada. 
   La temporada no ha terminado todavía. Quienes crean que estamos clasificados para la siguiente Champions se equivocan mucho. Es imprescindible estar entre los cuatro primeros, y la trayectoria en Liga no indica que se vaya a alcanzar sin poner toda la carne en el asador.
   El hecho de que a todos (jugadores, entrenador, club) interese sobremanera esta clasificación, quizá la haga posible; pero no pueden descuidarse ni un minuto. Interesa a los jugadores que se tengan que marchar porque podrán tener mejores clubes y mejores contratos; interesa a los jugadores que se queden porque podrán jugar la Liga de Campeones la próxima temporada; interesa al entrenador porque su nombre no quedará tan marcado; e interesa al club porque sin ella será difícil traer a jugadores de alto nivel.
   No hay margen para el duelo, porque de lo contrario sí que será "una temporada de mierda".

jueves, 14 de febrero de 2019

Nos sorprendieron. Ajax 1 - R. Madrid 2

    Tanto habían repetido los medios que el Ajax no es lo que era a principios de temporada, que era un equipo descompuesto, que venía de algunas derrotas humillantes; que todos terminamos por creernos que, dado el estado de forma que atraviesa el equipo, la eliminatoria iba a ser más llevadera. 
     Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Bien porque los holandeses sufrieran una transformación, bien porque la información circulante fuera poco analítica, bien porque la Champions es otra cosa (véase el meneo del PSG al Manchester United cuando mejor estaba éste). Lo cierto es que podemos decir que nos apabullaron durante casi toda la primera mitad, en la que de haber tenido más acierto de cara a la portería, y más capacidad definitoria, el resultado podría haber sido muy distinto. Durante toda esa mitad el Madrid estuvo a merced del contrario,  sin capacidad para hilar dos pases seguidos debido a la presión atosigante que desplegó el Ajax. Maniatado Modric, inoperante Kroos, y con un Casemiro muy lento para las exigencias del encuentro; los delanteros no podían desarrollar su juego porque no les llegaban balones. Tuvieron que dedicarse más a defender que a atacar.
       El primer sorprendido debió ser Solari, ya que sacó tres delanteros pensando que era el momento propicio ante un supuesto rival en horas bajas. Pero la alineación de Bale de inicio se demostró innecesaria y contraproducente, porque Carvajal no daba abasto y además no tenía su día. Pérdidas de balón, concesión de distancia excesiva permitiendo al contrario armar su juego, entregas al contrario... Solari rectificó en la segunda mitad sacando a Lucas por Bale. La cosa mejoró algo poco a poco, a pesar de que Lucas también pareció sorprendido por la presión una y otra vez. 
     Esperó el Madrid a que escampara, pero esto solo llegó al final del partido, coincidiendo con la entrada de Asensio que dio otro aire fresco tanto en defensa como en ataque. Su conexión con Carvajal en el segundo gol fue espectacular. 
     Los entrenadores y jugadores repiten mucho aquello de que en Champions no hay enemigo pequeño, pero una y otra vez se olvidan de ello; por eso se producen con frecuencia sorpresas en las eliminatorias. Ayer no llegó a ocurrir  en el resultado; pero mal haría el Madrid si piensa que la eliminatoria esta finiquitada y no toma medidas para el partido de vuelta. 
      Con ello entramos de lleno en lo que desde el principio queremos advertir en esta entrada. Y es que las declaraciones de Ramos tras el partido vienen a mostrar que no ha interiorizado la importancia de que no podrá  jugar la vuelta. Lo que supone un serio revés para el equipo de Solari, teniendo en cuenta que el propio Ramos fue uno de los jugadores más destacados del encuentro.  Y es que esta proliferación de declaraciones por parte de los jugadores del Real Madrid, esta exposición permanente a los  medios no creemos que les beneficie. Es verdad que es el equipo que más pasiones levanta, pero con unos medios escudriñando todas las imágenes y cada una de las palabras que se dicen, mostrar esta verborrea que exhibe el capitán del equipo, no puede traer nada más que inconvenientes.  
     La falta con tarjeta que hizo al final del partido,  que acarrea suspensión por acumulación, era absolutamente necesario hacerla. Todos lo sabemos, porque el contrario se podría haber marchado con mucho peligro. Pero esta simpleza le hizo meter la pata, bien por vanagloriarse de ser muy listo, bien porque cayó en la trampa de una pregunta periodística ¿inocente?, o simplemente porque es imposible presentarse ante los medios sin preparar las entrevistas, por cuanto éstos tienen toda clase de intereses que no casan con la relajación y tranquilidad que debe acompañar siempre a un vestuario que aborda un partido cada tres días.
     Este asunto de la exposición a los medios debe ser abordado por quien corresponda dentro del club, porque ya van varios problemas ocasionados por las declaraciones de unos y otros o por lo dicho en redes sociales. No decimos que aíslen a la equipo, pero tampoco que seamos los campeones en declaraciones y verborrea tras cada partido. Alguien les debe indicar sobre qué no se debe uno extralimitar. Por ejemplo, declaraciones sobre el resto de compañeros, su estado de forma o sus comportamientos...
  No queremos dejar de destacar el gran partido desarrollado de nuevo por Vinicius: el primer gol es una joya. Sobre todo por la generosidad y el entendimiento con Benzema. No es de extrañar que el francés le guste jugar con su "amigo" Vinicius. Tampoco queremos dejar de mencionar la incorporación al grupo de los enchufados, de Asensio. Su estancia en el terreno de juego coincidió con el mejor momento del Madrid, y él fue clave para que eso sucediera.
    De este partido y postpartido, lo mejor, el resultado. Esperemos que la vuelta se prepare mejor por parte de todos.  Veremos.  

jueves, 29 de noviembre de 2018

No es lo que parece. Roma 0 - R. Madrid 2

   Si nos tomamos la molestia de mirar lo que decíamos a comienzos de temporada, acerca de las dudas que nos transmitía el equipo cuando se enfrentara a equipos aguerridos y con fuerte presión, veremos que se han ido despejando en favor de la catástrofe. Porque eso fue lo que vino a ocurrir en Éibar. Allí se encontraron de nuevo ante un equipo perfectamente ensamblado, trabajado, conocedor de lo que cada uno debe hacer individualmente, y de lo que debe hacer en favor del equipo. De modo que si a eso le añadimos el espíritu con que unos y otros abordaron el encuentro, no nos costará esfuerzo alguno comprender porqué el Madrid recibió un vendaval de presión, juego y goles tan nítido.
   Todo esto viene a cuento de que ayer, después del encuentro en Roma, algunos periódicos y opinadores titulaban que esta era la competición que les motiva a estos jugadores, sabedores de que es la competición que más aprecian directiva y aficionados en general. 
    Todo verdad, salvo un pequeño detalle: el resultado no refleja lo que fue el partido. El Madrid estuvo gran parte del primer tiempo a merced de su rival. Sólo la suerte y el buen hacer de Courtois les impidió irse al descanso con más de un gol en contra. Y eso que enfrente había un equipo muy diezmado por las lesiones y en un estado de forma que le tiene sumido en mitad de la tabla de su liga.
     Que a estas alturas de la temporada aún estemos probando qué jugador ha de hacerse con las riendas del pivote defensivo cuando Casemiro no está, es un síntoma de que las cosas no andan bien. El experimento de Ceballos tuvo resultado desigual. No hay más que ver la debacle de Ipurúa. La colocación de Llorente el martes en esa posición pareció un poco más ajustada. Pese a que el Roma llegó con facilidad durante la primera parte, el chico estuvo bien; sacó la pelota con criterio, se empleó con energía cuando fue necesario y consiguió un orden algo más esperanzador. 
      Pero pensamos que no deberíamos confundirnos; el equipo que teníamos ayer enfrente no es equiparable a casi ningún rival de los que hoy por hoy se encontrará el Madrid en las próximas semanas y meses. La Liga es muy competitiva, los equipos nos conocen muy bien y, sobre todo, el equipo no da síntomas de poner toda la carne en el asador
      Parece que el entrenador ha recibido la lección a medias. Pues ha sentado a Isco y a Asensio, y ha dado entrada de nuevo a Lucas Vázquez, a quien defenestró en Éibar. Sigue apostando por Bale, consciente, suponemos, de que este es un jugador capaz de ganar un partido en fases decisivas, y a la vez muy difícil de tratar a nivel personal. La actitud en los entrenamientos debe ser muy distinta a la de Isco, al decir de Solari; razón por la cual el entrenador lo ensalzó frente al malagueño. Esta regañina en forma de comparación, puede hacer que tengamos un "caso Isco", o lo que es lo mismo,  que haya un enfrentamiento entre entrenador y jugador del que el gran perjudicado sea el club. Pensamos que ya era suficiente castigo mandarlo a la grada. Añadir las comparaciones sobre cómo entrenan los jugadores es vejatorio, por más que sea verdad. Sobre todo porque estamos hartos de ver cómo algunos jugadores han estado y están jugando en un estado lamentable (Modric) o con una actitud deplorable (Bale).
      Así que lo único positivo de este partido es que el equipo se ha clasificado en primer puesto de la Liga de Campeones, que este curso parece que ha situado a casi todos los "gallitos" en primera posición. Esto permitirá evitar cruces más que peligrosos; a la espera de lo que finalmente hagan en el grupo del Nápoles, Liverpool y PSG.
       Ahora espera el Valencia, que a pesar de haber quedado eliminado de la Champions, es un equipo en alza en su juego. Veremos el sábado qué cara nos muestran unos y otros.
    

miércoles, 3 de octubre de 2018

Pólvora mojada. CSK Moscú 1 – R. Madrid 0


   Iniciar el partido en un lugar gélido como suele ser Moscú debe ser muy difícil para personas que proceden de latitudes con temperaturas por encima de los 30 grados; pero resulta más difícil si lo inicias con un gol en contra en el primer minuto de juego. 
   Hay quien opina que fue un error y punto. Nosotros lo vemos como un síntoma de lo que le sucede al equipo y a los jugadores concretos que intervienen en la jugada. Por lado, Kroos que es un jugador que no suele emplearse a fondo más que en los momentos y partidos que él considera importantes. Varane ya viene demostrando a lo largo de esta temporada que ha llegado saturado mentalmente y sigue estándolo. Decimos mentalmente, porque los errores que comete no son por falta de físico, sino por falta de concentración y claridad en las jugadas. Lopetegui que se ha empeñado en que el balón siempre hay que sacarlo jugado desde atrás. Los equipos contrarios (conocedores de ese empeño) presionan ahí, y se crea un problema porque sacarla (lo cual se hace bien la mayor parte de las veces) cuesta una gran concentración de todo el equipo. En el momento en que alguno de sus componentes no esté totalmente en la jugada, el riesgo que se corre es enorme.
   Al margen de esa jugada, el equipo se rehízo y generó juego y ocasiones suficientes para haberse llevado el partido; pero no hubo suerte. Tirar tres palos, se mire como se mire, es mala fortuna.
   No entendimos algunas decisiones de Lopetegui ayer. La primera fue la alineación de Carvajal que proviene de una lesión, que salió en pañales contra el Atlético y que terminó siendo sustituido. Quizá le dio miedo introducir una defensa inédita con dos laterales nuevos a la vez.  No entendimos la entrada de Modric, porque al igual que Varane está agotado mentalmente. No entendimos el cambio Lucas Vázquez para terminar poniendo a Odriozola en su posición, máxime cuando se dio entrada a Mariano que necesitaba balones desde la banda. Y tampoco entendimos la permanencia de Asensio que se manifestó inoperante toda la noche, especialmente en el lado derecho, donde se limitaba a pasar la pelota. Creemos que es el momento de Mariano, ante la ausencia forzosa de Bale. Ante defensas tan cerradas como la de los rusos, es necesario tener opciones por dentro y por fuera. El Madrid se empeñó una y otra vez en jugar por fuera casi como única opción. Quizá no tengamos jugadores para generar ruido en esa posición, pero siquiera por su ímpetu, con Mariano debieran intentarlo. Por cierto, de momento no veo conexión Benzema-Mariano.  Es una conexión natural que debiera dar sus frutos, pero hace falta que Benzema juegue de Benzema y Mariano haga de Cristiano. Lo primero es más difícil a día de hoy que lo segundo. No es fácil que Benzema acepte jugar para otro, con lo harto que debe estar de hacerlo durante años para Cristiano.
    No sé si es que no hay pólvora o es que está mojada, o es que la poca pólvora que hay está mojada. El caso es que ya van tres partidos sin marcar y en el de ayer no fue por oportunidades o por llegadas.
   Lo mejor, que todavía todo esto tiene remedio. Lo peor, que aparecieron las lesiones y Lopetegui aún no parece tener confianza suficiente en los suplentes. Veremos, porque viene otro partido importante en la Liga dada la entidad del rival esta temporada.

jueves, 20 de septiembre de 2018

Un espectáculo total. R. Madrid 3 - Roma 0


    Para quienes no pudieran ver el encuentro, baste decir que hacía muchos años (como que no recordamos) que no se hacía un partido tan completo. Teniendo en cuenta la categoría del rival, que viene de ser semifinalista de la anterior edición de esta competición, y el equipo que cercenó las posibilidades del Barcelona en dicha edición.
   El dominio fue abrumador a favor de los blancos, que gozaron de infinitas posibilidades de anotar mucho antes de la magnífica falta que transformó Isco; pero de nuevo el acierto del portero rival frustró las ansias por ponerse delante en el marcador.
   El Madrid tocaba y desplazaba el balón con rapidez, tiraba desmarques arriba a los que se llegaba con relativa facilidad, o se hacían desplazamientos a larga distancia (los de Ramos a Carvajal empiezan a ser míticos por su trascendencia) que descolocaban el sistema defensivo de la Roma.
   El gol tenía que llegar y, aunque se resistió, mereció la pena esperar por el juego desplegado y por la bella factura del saque de falta que nos regaló Isco.
  El segundo tiempo, con la Roma más diezmada físicamente, vino a ser un recital de Modric e Isco. Uno, manejando la batuta en el centro del campo, metiendo unos pases interiores precisos y de tiralíneas, como el que dio lugar al segundo gol de Bale. Otro, con detalles de una calidad y preciosismo dignos del mejor de los  espectáculos, al que posteriormente vino a sumarse un Asensio que a punto estuvo de hacer uno de los goles del campeonato en un control y vuelta completa en un palmo de terreno, que de nuevo el portero de la Roma desbarató.
   A esta orquesta maravillosa que fue ayer el equipo, solo podemos poner un pero; cierta tendencia a desafinar de alguno de los componentes en defensa. Como ya hemos hablado de ello en otras ocasiones, no vamos a insistir. Pero sí decir que persisten los problemas, pese a que apreciamos que se está trabajando con Marcelo.
   Varias buenas noticias. La mejor, la irrupción de Mariano, que si bien es verdad que entró con el rival entregado físicamente, desde el primer instante supo buscar su hueco en los 20 min. que le dieron. Peleó y encontró su recompensa en un golazo de fuerza y potencia. Esto permitirá un recambio de garantías, si Benzema empieza a coquetear con su melancolía. Tampoco está mal que Isco haya decidido apretar el acelerador y que Asensio demostrase que hoy por hoy es el jugador más en forma del equipo, junto a Carvajal que acudió a apagar fuegos allá donde aparecían (lo vimos hasta en la banda izquierda). Y qué decir de Modric. Si en Bilbao lo vimos flojo (incluso reclamamos su sustitución), ayer cogió la batuta y condujo al grupo a un concierto extraordinario: juego, ocasiones, goles… un espectáculo total.
   Esperanzador comienzo en esta competición, aunque hay que recordar que esto no es cómo comienza, sino cómo termina.
   Espera el Español. Veremos.
  

domingo, 27 de mayo de 2018

Y van trece: To be continue. R. Madrid 3 - Liverpool 1

    Muchas veces me he preguntado cómo debe ser jugar una Final de Liga de Campeones para cualquier jugador. Uno debe llegar al día clave, y animado por las arengas propias de los grupos humanos y de las dinámicas internas de los equipos, con sus líderes y jerarquías, puede que te presentes en el partido envuelto en una nube. Pero también puede que una vez en tu cama, te quedes esperando conciliar ese sueño que no llega porque tu cabeza comienza a darle vueltas a los aspectos personales e individuales de la actuación que vivirás al día siguiente.
  Y quizás te presentes en el encuentro, después de una noche poco reparadora, con unos nervios que te dominan desde el inicio. En este caso imagino que será el juego y el contacto  con la pelota el que consigue el milagro de que todo vuelva a su sitio, o aquello  se convierta en una pesadilla en función del acierto en los primeros lances del juego.
   Todo esto viene a cuento de que el partido de ayer bien podía haberse recordado como el partido de los nervios. Todo el mundo estaba especialmente nervioso desde el principio. A los jugadores del Madrid, les dio por jugar la pelota a cámara lenta, con la consiguiente inoperancia ofensiva y las facilidades defensivas del contrario. A los jugadores del Liverpool, les dio por tomárselo con calma, transformando su estilo eléctrico de juego; si bien estos probablemente obedecían a las instrucciones de su entrenador.
   Muchos jugadores del Madrid no encontraron su sitio en el partido. Especialmente significativo fue el caso de Carvajal. No sabía si atacar o defender; pero no hacía ninguna de las dos cosas bien como él acostumbra a hacer. Casemiro, además de ralentizar y telegrafiar los pases, tampoco sabía si quedarse cerca de sus defensas o dar un paso más adelante para poder desmarcarse y recibir. Isco, le dio por gambetear, pero tan lento y previsible que el contrario solo tenía que rodearle para asfixiarlo. Y el rey de los nervios, Kroos, que no se  sacudió los nervios en todo el partido; pero fue un alma en pena, sin chispa en ataque, y sin ánimo en defensa.
   El Liverpool pareció un equipo incisivo mientras Salah estuvo en el terreno de juego. A partir de su salida, reculó, se reagrupó atrás y permitió un dominio mayor del Real Madrid. Pero además no fue capaz de montar ese contragolpe mortal que le llevó a la Final.
   El partido fue soso en toda la primera parte. Sin apenas llegadas por parte del Madrid, y algunas peligrosas del Liverpool que Keylor se encargó de atajar. Sin embargo, en la segunda parte los blancos se decidieron a poner un poco más de chispa. Comenzó Modric a hacer su  juego. Nacho revitalizó su banda (algún día habrá que hacer justicia a este jugador) en ataque y terminó con las acometidas del contrario. Marcelo destapó el tarro de las esencias y vivió en ataque, gracias a la generosidad y buen hacer de Ramos que le cubrió las espaldas. Benzema, que fue el mejor jugador durante la primera mitad, nos mostró una cara desconocida en él, propiciando el primer gol en una jugada de concentración y astucia; se mostró por todo el frente de ataque como nunca, cuajando un gran partido. Y Bale salió, trabajó y marcó; dejando un gol para la historia.
   Ganar una final de Champions es algo extraordinario, pero coleccionarlas como está haciendo este Club desde tiempos remotos, y este Equipo en particular con cuatro Copas en cinco años, es algo legendario.
   Hemos criticado duramente a lo largo de la temporada tanto al entrenador como a los jugadores, por eso hoy toca reconocer que uno y otros han estado a la altura de lo que con el tiempo será considerado un equipo de leyenda.
   Para más abundancia, habíamos dudado del crédito de Zidane para con este equipo, de la necesidad de la salida de un Bale indolente y pasota, de la falta de compromiso de un Benzema que además no veía portería. Pues bien, los tres han venido a mostrar su mejor versión en el momento clave. El primero, a partir de la eliminación de las otras dos competiciones, preparando a estos jugadores para llegar a la Final de la Champions y ganarla; el segundo, haciendo un último mes que culmina con el gol soñado; y el tercero, destapando a un incisivo, trabajador, despierto y desconocido que parece que lleva dentro.
   Solo cabe preguntarse por qué estos dos jugadores no se esfuerzan por ganarse su puesto en el equipo, en lugar de esperar que se lo regalen rompiendo las normas de cualquier equipo que quiera funcionar como tal.
   No podemos dejar de comentar la inoportunidad de las declaraciones de Cristiano y Bale. Carnaza para los medios que desviaron el punto de interés hasta tal punto que eclipsó la consecución de La Decimotercera. Lamentable, muy lamentable.
   Con todo, y para la historia, ahí está volando esa Copa ya hacia Cibeles, camino de las vitrinas para disfrute de todos los que amamos a este club que este año reina en Europa en fútbol y baloncesto.
Felicidades a todos los madridistas en general y a los que seguís este blog en particular. Ahora toca disfrutarla.
¡Hala Madrid!

jueves, 3 de mayo de 2018

Demasiado sufrimiento... R. Madrid 2 - Bayern 2

   Asustaba ver la alineación del equipo de inicio, con Lucas Vázquez de lateral derecho y Kovacic de mediocentro. Casi nunca salen bien este tipo de experimentos. Sobre todo en un equipo que construye su fortaleza en los automatismos generados en los partidos más que en los entrenamientos. Y en el que el estado de forma de los jugadores más titulares se completan jugando. Saltando muchos de ellos, después de largas lesiones, en un estado aún muy precario. 
   Como en no pocas ocasiones durante el presente curso, casi de inicio (minuto tres de juego) se le concede al rival una ventaja que viene a entrar en el terreno del sufrimiento para los restantes casi noventa minutos. El gol de Kimmich hizo un daño terrible dado que ya cualquier victoria del Bayern les daba como mínimo la prórroga. El gol de Benzema en el minuto 11 vino a calmar algo los ánimos.
    A pesar de ello durante todo el encuentro se permitió un bombardeo constante sobre la portería de Keylor, que tuvo su gran noche. De no haber sido por su espectacular actuación y por la suerte que nos acompañó, el equipo clasificado hubiera sido otro.
    Pero veamos por qué se produce este tremendo desaguisado. No es novedad la mala temporada que viene haciendo el equipo. Tampoco lo son las deficiencias estructurales que el equipo tiene. Pero ayer se volvieron a poner de manifiesto ambos problemas.
    Por un lado, la baja forma en que se encuentra Casemiro llevó al entrenador a buscar una solución a nuestro juicio poco estudiada, ya que Kovacic, es verdad que  aporta rapidez a la hora de montar el contragolpe, también lo es que tiene un despliegue físico impresionante; pero no es un jugador ordenado. De ahí que viéramos constantemente recibir entre líneas a los jugadores alemanes con una comodidad pasmosa.
    Por otro lado, y ligado con el anterior, la deficiencia estructural de plantilla de carecer de recambio de garantías (Achraf no lo es ni para el entrenador que lo colocó) en  el lateral derecho, hizo que Zidane pensara en los dos Lucas para solucionar el problema grave que tuvo en Munich con ese lateral. Esta solución no sirvió para taponar el peligro de esa banda, donde Ribery y Alaba penetraban con relativa facilidad. Vimos en numerosas ocasiones a Modric de lateral derecho, mucho más pendiente de defender esa parcela que de construir el juego blanco. 
    El largo recorrido que se vio obligado a soportar el croata condicionó la construcción del juego del Madrid que  apenas llegó a inquietar a su rival, pues Kroos tampoco tuvo su mejor noche.
   En estas circunstancias, Thiago y James camparon a sus anchas a lo largo de todo el partido, distribuyendo y filtrando entre líneas como querían. Solo la poca fortuna y la falta de acierto del equipo alemán, junto a la soberbia actuación de Navas y la aparición del mejor Benzema pudieron dar una clasificación que todos veíamos imposible de conseguir: basta mirar las estadísticas del encuentro en posesión de balón (60% contra 40 %) y en remates en el área (22 remates contra 9) a favor del Bayern.
   Visto lo visto, de cara a la Final, es urgente el acondicionamiento físico de Casemiro, imprescindible la recuperación de Carvajal y/o de Nacho y, dar descanso a Modric y Kroos. 
   Lo que le esperamos que le haya quedado claro a Zidane es que reforzar a tus laterales porque son fundamentalmente atacantes, para que no pasen del medio del campo en todo el partido, no es nada rentable. Es más bien un suicidio. Para eso sería mejor tener un plan B que incluya laterales que sepan defender (ni Achraf ni Theo lo son, ni lo eran a comienzos de temporada).
   Con todo, hay esperanzas. No todo está perdido. Ayer vimos la vulnerabilidad defensiva del Liverpool que a punto estuvo de costarle la eliminatoria.
    Por tanto, toca preparar bien una final más apasionante que nunca, como siempre. Veremos.

viernes, 13 de abril de 2018

De penalti, justo en el último minuto. R. Madrid 1 - Juventus 3

    Miro el resultado, después de todo lo que se ha dicho y escrito acerca del partido, y aún me resulta extraño, sorprendente e inverosímil. Han pasado casi dos días y no sé si he logrado la serenidad necesaria con que casi siempre me propongo escribir estas notas. Pero la verdad es que conforme más leo y escucho acerca del partido y de la jugada del penalti, más convencido estoy de que vivimos en una vorágine informativa que se lleva por delante cualquier análisis medido y sosegado de cualquier realidad. Vamos a ello.
    Para comenzar diremos que no fue el mejor partido del Real Madrid, pero tampoco fue un mal partido. Si uno repasa las ocasiones de uno y otro equipo, lo increíble es que el resultado arrojase un cero a tres al término de los noventa minutos. 
    A continuación diremos que el gran error fue llegar a estas alturas de la temporada sin dar soluciones a todas las carencias que tiene el equipo desde el comienzo de la misma, porque todas ellas se evidenciaron en la noche del miércoles.
     En primer lugar, salimos dormidos. Nada nuevo en el horizonte de esta y otras temporadas en las que ya nos ocurrió con mucha frecuencia. 
   En segundo lugar, y como consecuencia del anterior, vino el primer gol. La jugada pone en evidencia otro mal que arrastramos: los desajustes defensivos. De manera que vemos al jugador más alto, más fuerte y más peligroso en balones aéreos emparejado con el más pequeño de la zaga. 
     En tercer lugar, aparecen las carencias de nuestra banda izquierda a nivel defensivo. Eso lo sabe la Juventus que coloca a su jugador más habilidoso, Costa, entrando por la misma y centrando con total comidad en cada oportunidad. Esta circunstancia hace que el juego de ataque se encoja, dado que Marcelo tiene que guardar la espalda. No le vimos llegar al fondo en todo el partido. 
    En cuarto lugar, al no rectificarse en nada lo ocurrido en el primer gol, la Juventus vuelve a repetir jugada y prácticamente sucede lo mismo. Ahora podemos decir que tanto Carvajal (estorbando un poco) como Navas (buscando ese centro que le rematan en el área chica) pudieron hacer algo más. Pero la verdad es que no Carvajal se hubiera jugado una tarjeta, a saber de qué color, y a Keylor no se le pude pedir lo que no sabe hacer: salir bien por arriba.
    En quinto lugar, la rectificación de la alineación en el descanso nos pareció necesaria, pero quizá precipitada. Siempre achacamos la lentitud de Zidane a la hora de hacer los cambios, pero este  no era el día para hacer algo que le salió bien, pero que de haber llegado a la prórroga sin relevos posibles quizá fue temerario. La entrada de Lucas y Asensio dio un poco más de seguridad, si bien el primero estuvo muy precipitado y acelerado; y el segundo con falta de profundidad en su juego. A  ello se unió la soledad de Cristiano y la orfandad del equipo en el centro de la delantera. De forma que solo la consecución del tercer gol por parte de la Juventus en una jugada desgraciada de Navas, trajo el empuje necesarios para que al fin llegara la jugada soñada. 
    Bueno, soñada para una Final, no para unos cuartos que estaban finiquitados de no haber mediado las circunstancias comentadas y otras como la ausencia de Ramos (no sabemos qué hacía en el túnel de vestuarios, arriesgando otra ausencia más), la de Nacho, la baja forma de Casemiro, la ¿lesión? de Modric, la intrascendencia de Bale, ...
     No entraremos a analizar una jugada que ha dado demasiado de sí. Pero nos parece lamentable la reacción desmesurada e impropia de Buffon y de Chiellini; aunque entendemos su desesperación. 
     Por cierto, la coma del titular está puesta por ser descriptivos; pero una vez dentro no podemos decir otra cosa que cuanto más veo la jugada más penalti me parece: le empuja y le arrolla con la pierna izquierda. Y además, nadie menciona que con el 0-1, Isco marca un gol que es anulado por fuera de juego inexistente. Quizá nos podíamos haber ahorrado la coma en esta entrada.
    Suerte en el sorteo que está a punto de comenzar. Veremos. 
    

miércoles, 4 de abril de 2018

Un estratosférico Cristiano deja la eliminatoria encarrilada. Juventus 0 - R. Madrid 3

   Hay jugadas, sobre todo si terminan en gol, que se recuerdan toda la vida. Más hoy en día que podemos contemplarlas una y otra vez. Ayer asistimos a una de ellas. Solo por narrar ese gol mereció la pena esperar las casi dos horas que dura un partido de fútbol y vivirlo en directo. Estar en el estadio debe ser impresionante; no hay más que ver la reacción de los aficionados del equipo contrario. Ver que tu equipo está siendo apeado de la competición y al mismo tiempo aplaudir al contrario porque sabes que acabas de asistir a un momento único, un momento de confirmación de uno de los grandes de la historia del fútbol.
   Y es que hacer ese gol a un equipo como la Juve y en su campo tiene el mérito y la resonancia que le otorga la trayectoria histórica en general y la de los dos últimos años en particular, donde ahí están las estadísticas para comprobar los goles recibidos por los turineses.
   Pues bien, a este equipo le marcó dos extraordinarios goles Cristiano en sendos destellos de estrella que es lo que es el portugués. 
   Por supuesto celebramos las dos dianas, pero aún nos satisface más que ambas sean producto de ese lento viaje que ha emprendido hacia la conversión en el verdadero delantero centro del equipo; porque esto es lo que venimos demandando a Zidane y a el jugador que parece ser el que se opone a ello. El primero, casi en el área chica, de un paso raso de Isco al primer palo donde aparece como un rayo el luso. El segundo, que da título a esta entrada, en una chilena mil veces ensayada y buscada. Fruto del trabajo, vino a conectar en uno de esos momentos mágicos. La ejecución vista a cámara lenta es de una plasticidad y altura que solo está al alcance de un portento físico que trabaja y se prepara a conciencia. Ambos goles al primer toque, a lo Hugo Sánchez.
   Al margen de ello no hubo mucha más historia. Un equipo que salió enchufado y mandando merced a que el contrario le cedió la pelota. Que después especuló con el resultado, entre otras razones por el mal partido de casi todos los centrocampistas, especialmente de Casemiro (lento e impreciso toda la noche) y de Modric (con pérdidas inauditas en él). Y que cerró el gol de Cristiano y la autoexpulsión de Dybala. A partir de aquí se consiguió otro golazo de Marcelo, pero pudieron haber sido más de no haber frenado el ímpetu los blancos. Por en medio, los consabidos problemas defensivos, especialmente a balón parado.
   No queremos dejar pasar la oportunidad para comentar un par de casos. La mala actuación de Benzema, es la enésima. Y la actitud de Bale ante los goles de su equipo. Es una actitud vergonzante, la de un jugador que está fuera del equipo. Es incomprensible que un jugador de su potencial no luche por ganarse estar en el terreno de juego, y que arroje la toalla en el momento más importante de la temporada.
    Un partido que deja un buen sabor de boca y una eliminatoria bastante encarrilada. No obstante, es necesario solventar los problemas defensivos que en partidos más igualados pueden penalizar mucho al equipo, a pesar de su actual eficacia goleadora. Veremos.

miércoles, 7 de marzo de 2018

Valiente Zidane: ya solo queda Benzema. PSG 1 - R. Madrid 2

 Pocos creían hace unas semanas que este equipo podría eliminar al PSG con la solvencia que lo ha hecho. Es verdad que contó con la ausencia del astro brasileño Neymar, pero también tuvo que afrontar las ausencias de pesos pesados blancos como Modric, Kroos, Isco o Bale.
  Y es que la eliminación de la Copa supuso un punto de inflexión en el comportamiento de Zidane hacia las titularidades indiscutibles en el equipo. Es en esa eliminatoria y días posteriores cuando el entrenador decide cambiar de rumbo y de criterio respecto de lo que hasta el presente había sostenido. No va a volver a poner a jugadores que no estén entregados a la causa. De ahí el distanciamiento con respecto a Bale  e  Isco y el paso adelante con Lucas  Vázquez y Asensio. Con ello manda un aviso a todos los jugadores de que quiere gente que salga a trabajar para el equipo y que apuesta por un sistema de 4-4-2; resolviendo a la vez los problemas defensivos que ocasiona tener laterales tan ofensivos como Marcelo y Carvajal.
   En definitiva, ayer Zidane apostó por poner un equipo equilibrado y comprometido. Con el banquillo que tenía a su disposición (Kroos, Modric, Bale, Isco...) era totalmente impensable, a lo largo de estos dos años como entrenador de Zidane, una alineación como la que ayer presentó. 
    Era el partido más importante de esta temporada, y decidió jugársela apostando por el estado de forma. De no haber salido bien, le habrían llovido críticas; por eso creemos que fue valiente.
   Solo una pequeña salvedad. Por alguna razón que se nos escapa (tal vez debido a la mala configuración de la plantilla) aún le queda una pieza que remover y tocar: Benzema. Quizá obedezca a la falta de competencia que tiene el francés, quizá a favoritismo de compatriota, quizá sea un jugador fetiche para él; pero todo el mundo puede ver que este chico no acaba de ejercer sus funciones de delantero. Ayer incluso se desentendió de su faceta solidaria (su fuerte) en el contragolpe que malogró cuando tenía un pase franco para Cristiano.
    Pese a lo expuesto, hemos de decir que solo se ha pasado una eliminatoria (difícil, sí) de octavos de final. Que la Liga de Campeones está más cara que nunca, con equipos de mucha entidad en cuartos ,sean cuales sean. Y que estamos apeados de Liga y Copa porque no se ha peleado por ellas en ningún momento de la temporada.
    Sea como sea, el equipo sale con otra moral después de esta eliminatoria. Con la sensación de que quizá no todo esté perdido esta temporada. Veremos.

jueves, 15 de febrero de 2018

Transformer. R. Madrid 3 - PSG 1

   Salió el Madrid con una presión y agitación colectiva inusitada esta temporada. Es verdad que duró poquito. Quizá no llegó a los cinco minutos, pero quiso meter el miedo en el cuerpo al rival con la esperanza de tener un partido tranquilo en la zaga. Sin embargo, esta situación duró lo que tardó Neymar en poner de manifiesto que el equipo iba a tener un problema en la banda izquierda durante todo el partido.
   Es sorprendente cómo los equipos se arrugan colectivamente ante una jugada de peligro evidente llevada a cabo por el contrario. Y esta es una regla que se cumple inexorablemente con independencia de los contendientes, se volvió a repetir en varias ocasiones a lo largo del encuentro en uno y otro bando.
    Así, una vez hecha la demostración de fuerza de ambas escuadras, el partido se calmó en la agitación colectiva, y se permitió que cada uno llevara a cabo su sistema de juego previsto. El PSG con una defensa muy adelantada en ocasiones, conseguía asfixiar la salida del balón de los blancos, pero a la vez la presión de estos y los errores en la entrega de los parisinos ocasionaron problemas graves en la portería gala. 
     El Madrid siguió con sus terribles problemas defensivos que viene arrastrando toda la temporada, y las subidas de Marcelo eran cubiertas por los centrales con cierta solvencia. No así las cabalgadas de Neymar por la banda izquierda, donde se acumulaba el trabajo por las frecuentas subidas del lateral izquierdo del PSG. La ayuda de Modric o de Isco no eran suficientes para tapar esta vía de agua, que sin embargo no cuajó en ningún gol. Este vino por la banda derecha, en un centro de Mbapé que fue a tapar Ramos, y que dejó la defensa en manos de Modric e Isco. Ambos en actitud contemplativa ante la llegada de Rabiot. 
    Con un gol en contra todo apuntaba a una catástrofe, sobre todo porque el mando del partido pareció en manos del PSG durante varias fases del partido. Pero en los minutos finales de la primera parte el Madrid logró empatar y todo tomó otro cariz. 
     La segunda parte puso el cansancio sobre el tapete; en primer lugar del R. Madrid que se vio desbordado en no pocas ocasiones, y posteriormente, con la entrada de Bale, Asensio y Lucas, hizo mella en el PSG. La fortuna acompañó esta vez al equipo blanco que anotó otros dos goles.
     Hemos de poner de manifiesto que ayer Zidane estuvo acertadísimo en lo que planteó y en los cambios que introdujo, aunque quizá un poco tardíos los de Asensio y Lucas. Acertó al alinear a Isco, ya que ayer se precisó de mucho control del balón en numerosas ocasiones. Acertó al cambiar a Bale por Benzema (no está), acertó al cambiar a Casemiro porque está superlento. 
     Ayer, Zidane estuvo bien, pero la clave del partido no estuvo solo en sus decisiones, sino en la transformación que experimentaron todos los jugadores subiendo un punto su motivación y modificando su actitud. El paradigma de todo esto lo representó perfectamente Marcelo, el jugador más vilipendiado hace solo un par de semanas, que ayer se convirtió como en tantas ocasiones en el mejor delantero del equipo. 
     Los jugadores tiraron la Liga, el entrenador la Copa; uno y otros parecen haberse confabulado para sacar la Liga de Campeones adelante. No obstante es necesario tener los pies en el suelo. El resultado es algo engañoso, dadas las numerosas fases del partido en que los franceses dominaron y crearon ocasiones. París será un infierno que habrá que calmar a base de algo más que una confabulación: hay que solucionar los problemas defensivos
       Hay tiempo, faltan veinte días para el choque que pueden venir muy bien para poner en forma a más de uno que ahora no está: Benzema, Bale, Casemiro... En cualquier caso, la transformación experimentada por el equipo en esta competición será motivo de análisis en una próxima entrega. Veremos.
      

viernes, 3 de noviembre de 2017

Estamos en crisis. Tottenhan 3 - R. Madrid 1

   No hay mucho que añadir a lo escrito en la última entrada. Hemos titulado de esta manera a pesar del hartazgo de los medios que se ensañan hablando de la existencia de la misma. Pero en realidad es así: estamos en crisis. 
    El Presidente del club debe estar desconcertado. Justo cuando acaba de renovar los contratos de la mayoría de jugadores (hasta Cristiano ha dicho que está contento con el suyo), aparece esta situación que todos convendremos en que solo es responsabilidad en primera instancia de los jugadores. Sobre todo porque ya sabemos que estos mismos jugadores han llevado al club  hasta lo más alto desde que el entrenador se hizo cargo del equipo. Es decir, que aunque el entrenador fuera un inepto, como con él han protagonizado una de las grandes páginas de la historia del club, es a ellos a quienes hay que responsabilizar en primer lugar.
   Dicho esto, es verdad que más allá del lamentable estado anímico y de forma de algunos jugadores (Marcelo, Kroos, Modric...), de la fragilidad de otros (Bale, Varane, Benzema) y de la indolencia de casi todos; el entrenador es el encargado de hacer que todos esos aspectos se puedan solucionar. Y sobre todo, que no ocurran a la vez en una plantilla tan extensa y fuerte como tiene el equipo.
   Por eso no entendemos el empecinamiento en poner a jugadores que se pasean por el campo, teniendo a otros que están deseando que se les ponga para demostrar el buen fútbol que atesoran. No es necesario entrar en el debate de los nombres, pero sí en el hecho de que, como dijimos en la anterior entrada, parece que el entrenador tiene a los jugadores ordenados a la hora de saltar al terreno de juego. De modo que le da igual el rival y las circunstancias, los que entrarán a falta de quince o veinte minutos serán Asensio y Lucas, y uno de los sustituidos con casi total seguridad será Isco, por más que sea el mejor jugador sobre el terreno de juego. 
    Lo anterior es exasperante porque va en contra de toda lógica en la dinámica de este jugo y de cualquier juego. Has de actuar en función de las necesidades del mismo. Es verdad que está intentando soluciones; pero tanto la supresión de laterales como la introducción de Casemiro como central son soluciones bastante peregrinas. No hay más que ver cómo sufrió Casemiro ante la avalancha de los delanteros ingleses, cuando el resto del encuentro en su posición se hartó de robar e interceptar pelotas, algunas de ellas con evidente peligro.
    Por mojarnos un poco más, creemos que debería poner a Theo por Marcelo y a Ceballos o/y Llorente por Modric o/Koos, hasta que los segundos estén en la forma y disposición competitiva adecuadas. Ello haría que los tres noveles se afianzaran en sus respectivos puestos y se entendieran mejor con sus compañeros. Pero mucho nos tememos que es a eso a lo que le tiene miedo el entrenador. Prefiere atravesar este bache y esperar a recuperar en el terreno a los titulares, antes que abrir una vía de agua a partir del posible éxito de algunos de los citados.
    A todo esto no hemos hablado del partido en cuestión. Pero visto lo visto el partido es lo de menos. Ya sabemos que cualquier equipo hoy le crea serios problemas al R. Madrid. Todos sabemos que hoy sin actitud y mucha concentración es imposible sacar adelante los partidos. Que el Tottenhan corriera 12 Km. más que el Madrid podría ser un dato solo, pero si viene precedido de esa sensación de indolencia ante el Girona se convierte en un síntoma más de que la crisis está aquí (falta de actitud,  jugadores fuera de forma, entrenador sin soluciones...), esperemos que no para quedarse. No es poco que el Dormund y el Apoel empataran dejando la clasificación a un punto en dos partidos.
    Eso sí, que estemos en crisis no quiere decir que esto no tenga solución. Hay que ser optimistas, porque el vestuario no parece revuelto, no hay enfrentamientos entre jugadores, cuerpo técnico o directiva... 

miércoles, 18 de octubre de 2017

Otro tropiezo en el Bernabéu. R. Madrid 1 - Tottenhan 1

   Una vez más esta temporada el equipo no es capaz de sacar adelante los encuentros que disputa en casa. Allí donde en tiempos pretéritos pocos equipos lograban puntuar. 
   Es posible que se trate simplemente de una coincidencia, incluso de cierto infortunio a la hora de materializar las ocasiones de que se dispone. Lo cierto es que Levante, Valencia, Betis y el Tottenhan ayer lograron por momentos hacerse dueños de la pelota y del juego, o crearon ocasiones también clamorosas, en las que la mano de Keylor desbarató.
   Al margen de estudiar por qué sucede esto en el Bernabéu; ayer pudimos ver que en numerosas ocasiones el equipo quedó a merced del contrario por un mayor ímpetu. una mayor concentración y la cacareada mejor actitud. 
    Desconocemos si es que la Champions no es suficiente motivación para algunos jugadores, o es que volvían cansados del parón de las Selecciones, o es que de nuevo creen que se puede ganar un partido sin poner ese plus imprescindible hoy en día.
    Hay un par de aspectos que es necesario corregir para que esto no se repita y se llegue a entregar alguna competición prematuramente. Por una parte tenemos un problema táctico a la hora de alinear a determinados jugadores. Si Marcelo juega es necesario reforzar su lado con alguien que le supla cuando sube y que le apoye cuando ejerce de defensa. Ayer su banda se convirtió en un coladero constante, en un día que tampoco estuvo afortunado en ataque. Se le veía apático, sin chispa y muy despistado e indisciplinado en la zaga: un desastre. Zidane tiene que buscar la solución a esa falla defensiva que es un problema mayúsculo. Por otro lado, la alineación de Benzema empieza a ser una cuestión vital para el equipo, ya que no acaba de rematar balones y jugadas sumamente fáciles, por más que luego sea capaz de hacer jugadas inverosímilis.
    A todo esto le añadimos que Modric no tuvo su noche, ni Cristiano y los mencionados Benzema y Marcelo tampoco. Además de una falta de reacción desde el banquillo. No hay  más que ver el minuto en que entró en el terreno de juego el primer suplente, creo que por encima del minuto 80.
   Con todos estos ingredientes, y el magnífico planteamiento de Pochettino, con unas salidas al contragolpe fulgurantes y el poderío físico a balón parado, obtendremos una explicación más que ajustada de lo ocurrido sobre el terreno de juego ayer.
    Lo único positivo, si es que se puede decir eso, fue el empate del Dormund y el Apoel que les deja a ambos bastante lejos de poder inquietar la superación de esta fase a Tottenhan y Madrid. A falta de sorpresas, en unos días el Madrid se jugará la primera plaza en Londres.  Quizá el factor campo contrario sea más positivo a los blancos. Veremos. 

jueves, 8 de junio de 2017

La Champions de Zidane. Juventus 1 - R. Madrid 4

   Ahora que empezamos a rebajar las emociones que la Final de esta Liga de Campeones nos ha regalado, y aunque sabemos que es un poco tarde para ello; creemos que es un buen momento para analizar "fríamente" lo ocurrido en esta competición.
   Que no hemos sido  fervientes admiradores del Zidane entrenador es bien manifiesto en las numerosas entradas que aquí permanecen. Pero es necesario reconocer que el cómputo general, y el análisis de lo ocurrido en esta temporada arroja un balance muy favorable a este entrenador.
   Y no lo decimos por el resultado, que también, como maliciosamente algunos pretenden ningunear lo conseguido por este equipo; sino por el juego desplegado en el final de temporada. Hace solo un par de meses había varios jugadores que ofrecían dudas sobre su estado de forma, Modric a la cabeza. Pero fueron estos mismos jugadores los que se pusieron a trabajar para regalarnos un recital de buen juego en una memorable segunda parte. 
    Ya hubiéramos firmado una final sin brillo con tal de ganar; pero no fue así. Tras una primera parte bastante igualada en cuanto a oportunidades, y no demasiado juego; llegó el momento de la verdad. Aparecieron los Modric, los Isco, los Carvajal... y para rematar "el que nunca aparece en los partidos clave" según los culés: Cristiano. Ejerciendo de delantero centro puro, como hemos venido insistiendo desde hace tiempo en nuestro blog, Ronaldo tiene un potencial para prolongar su fútbol y su voracidad goleadora; y de paso resolver los desajustes que provoca el jugar con tres delanteros que no ayudan en la defensa.
    En fin, esta Liga de Campeones ha servido para tapar algunas bocas que achacaban a una suerte de camino de rosas para llegar a las finales. En ella se ha eliminado a Nápoles, Bayern, Atlético y Juventus. Prácticamente nada en el panorama europeo. Además se han conseguido cuatro goles frente a un equipo que no había encajado nada más que tres goles, y a los que el Barça no fue capaz de marcar. Se inventaron a Buffón para hacer sombra a Cristiano, ya habían tirado la toalla con Messi, y hete aquí que el Real Madrid le marca cuatro en la Final. 
   No sé si se puede pedir más. La Duodécima se recordará durante mucho tiempo por todo lo que acabamos de señalar, pero desde aquí queremos reconocer el trabajo de su entrenador a lo largo de la temporada. Algunos siguen erre que erre con que el juego no es de época, pero este equipo ya ha ganado dos consecutivas y tres en cuatro años. Y aún no lo podemos contar en pasado. Que sigamos en presente mucho tiempo.   ¡Hala Madrid!