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martes, 28 de mayo de 2019

Fin de temporada: revolución o remodelación

 Hacer un balance de la temporada nos resulta pesado, porque tenemos la sensación de que es volver a rememorar una pesadilla interminable. Pero es necesario si queremos llegar a extraer algunas conclusiones que nos permitan abordar la próxima temporada con mayores garantías de competir hasta el final.
   Siendo conscientes de que no siempre se puede ganar, ya intuimos a comienzos de temporada que la cosa iba de transición, dado que los llamados a dar un paso adelante (Bale, Asensio, Benzema, Isco…) enseguida se desentendieron de esta nueva función. Todos miraron para otro lado. Ninguno quiso asumir la responsabilidad, salvo el francés conforme avanzó la temporada. Los llamados a cubrir el hueco dejado por Cristiano abdicaron a las primeras de cambio. A ello se añadió el estado lamentable en que regresaron del Mundial varios jugadores cruciales en el juego del equipo: Modric, Kroos, Casemiro, Varane…
   Así que con estos mimbres ni Lopetegui que, a pesar de traer ideas renovadas, exigía un compromiso físico mucho mayor que en etapas anteriores; y por tanto se encontró con que el patio no estaba para esos derroches; ni Solari, que volvió a esquemas anteriores; pero que, favorecido por los resultados, relegó a algunas piezas importantes que a la postre terminó por necesitar, y que se cobraron venganza; ni Zidane, que vino a hacer la revolución desde dentro, pero que ha sido incapaz de levantar un equipo cada vez más hundido y desdibujado.
   De la etapa de Lopetegui nos queda el cansancio que genera en los jugadores un Mundial (casi todos los jugadores del Madrid lo disputan) que imposibilita el imprescindible descanso mental. Tampoco ayudó el invento de la Liga de Naciones que se sacó de la manga la UEFA.
   De la etapa de Solari nos quedamos con la explosión de Vinicius y con que es imposible formar un equipo ganador creando enemigos irreconciliables que terminan por minar la convivencia del grupo.
   De la etapa de Zidane no nos queda nada de momento. Tiempo absolutamente perdido, porque ni siquiera habrá podido extraer conclusiones de los jugadores que le sobran. En un equipo descompuesto por completo nadie es culpable de nada, y todos son responsables del desastre.
   Así que nos hallamos ya en vacaciones y con el mercado en ebullición. Pero sin tener claro qué es lo que queremos y cuánto estamos dispuestos a dar por ello.
   Se supone que queremos traer jugadores importantes que aporten algo distinto al equipo. Se supone que queremos traspasar a jugadores que no sirven para el próximo proyecto. Pero ambas medidas requieren acudir a un mercado que se ha vuelto loco a juicio del Presidente del equipo. De este modo, jugador por el que se interesa el Madrid, automáticamente pasa a costar el doble de lo que el club cree que vale realmente. Por el contrario, con la temporada que ha realizado el equipo, todos los jugadores han quedado devaluados, salvo Vinicius.
    Con estas premisas, la tan cacareada renovación en forma de revolución puede que se quede en una remodelación de un par de fichajes importantes y poco más. A eso apunta la renovación de Kroos y la insistencia en la alineación de Marcelo en la etapa Zidane II.
   No creemos que vaya a haber grandes cambios en un equipo que conserve a todos los pesos pesados del mismo: Ramos, Marcelo, Modric, Casemiro, Isco… La cuestión iría más bien por una nueva etapa de Zidane en el equipo con algunos cromos que compensen las salidas de Cristiano y Bale. E intentar a partir de ahí reeditar tiempos pasados.
   Si acierta con esos dos o tres fichajes, podemos estar de acuerdo en que es la única forma de que Zidane saque a flote un equipo campeón de nuevo; ya que no le vemos construyendo un equipo totalmente renovado y con un nuevo sello que a cortísimo plazo (el Bernabéu no va a tener paciencia alguna en la nueva temporada) enderece el rumbo y lo conduzca a buen puerto.
   Poco importa lo que pensemos nosotros que se deba hacer (un lateral izquierdo, un centrocampista defensivo, un punta desequilibrante y un delantero centro puro), lo que interesa es que lo que venga mejore sustancialmente a lo que se tiene, que sea personal contrastado y de fácil adaptación (recordemos de nuevo la impaciencia a la que se va a enfrentar todo el club). Y ahí sí; tendrá que ser lo que el mercado dicte.
  P.D. Todo ello sin contar con espantadas tipo Ramos, acaecida después del escrito de esta entrada. El verano es muy largo y propicio para calentar las cabezas.

lunes, 18 de junio de 2018

Lopetegui, apuntes de un linchamiento.


   Lo hecho por Lopetegui, además  de contar con infinidad de precedentes similares (Kubala, Luis Aragonés, Van Gaal, Conte...), es lo que hacen a diario los propios periodistas-estrella y demás farándula que dominan los medios de comunicación (solo hace falta revisar algunos titulares de periódicos hablando de “fichajes” de periodistas para esta o aquella cadena, para este o aquel programa).
   Me creo la versión del Presidente y del entrenador del Real Madrid, no porque sea madridista, ya que en estos días he leído a muchos madridistas atacar y poner en tela de juicio la actuación de ambos en este asunto con calificativos como desleal, traidor, chulo, prepotente; sino porque no acabo de ver qué podía ganar ni uno ni otro actuando con ocultismo o esperando a falta de cinco minutos antes de sacar el comunicado del fichaje, para comunicárselo al Presidente de la federación.
   Sospecho que aún no conocemos los entresijos de este asunto en lo relativo  a los detalles y a las motivaciones que llevaron a Rubiales a tomar una decisión inédita en el mundo. Sí tenemos conciencia y constatación de los trazos gruesos que se han ido marcando desde el mismo momento en que saltó a los medios este asunto.
   Probablemente uno de los errores cometidos por Presidente y Entrenador es no haberse buscado el apoyo de algunos grupos mediáticos a través de algunas exclusivas, a fin de romper esa unanimidad en el linchamiento. Ese ha sido el error, motivado por la idea de que no se produjeran filtraciones que enturbiaran la concentración.
   En estas, guiado por el efecto de unanimidad que habían tomado los acontecimientos, irrumpe el otro gran actor de este esperpento: el Presidente de la Federación. Rubiales se pone al frente de la manifestación y decide entrar cual elefante en cacharrería. Tirando por la calle de en medio, y sin tener en cuenta los intereses de la Selección, expulsa al entrenador.
   ¿Es que hay alguien que pueda apoyar semejante dislate, que ha asombrado y dejado patidifuso a medio mundo? Pues sí, ahí están un montón de medios apoyando la decisión demencial. Como no creo que el Presidente de la Federación se tire de cabeza a una piscina vacía, vengo a concluir que Rubiales contaba al menos con la aquiescencia de “significados” periodistas que automáticamente respaldan la decisión y atacan despiadadamente a Lopetegui.
   No se preguntan si la versión dada por el Presidente de la Federación es la cierta, antes al contrario la dan por incuestionable y a partir de ahí descargan todo su argumentario que lleva al linchamiento. Lo paradójico en clave de discurso patriótico es que entre los más fervientes apoyos que recoge el señor Rubiales se encuentran las redacciones de los distintos periódicos catalanes (Sport y El Mundo Deportivo) y no catalanes que cuentan con periodistas culés al mando de las mismas (Véase El País); así como los de las principales radios nacionales SER (Véase Carreño).
   Unos "llaman"a modo de predicción a todos los pueblos de España a pitar al Madrid por antipatriota, otros frivolizan y demandan que al Madrid se le aplique el 155, alguno incluso trata de poco adulto a Lopetegui por haber llorado en la rueda de prensa (véase el twit del actor Latorre). En fin, una especie de barra libre para insultar y desvariar.
   Y esta es la historia inacabada de un linchamiento a una persona honesta y profesional, que nos había logrado clasificar para el Mundial y que no ha cosechado una sola derrota desde que se hizo cargo de un equipo desnortado.
   La realidad es tozuda. El Madrid necesitaba un entrenador, Lopetegui es el elegido porque está en el mercado al tener cláusula de rescisión. Al entrenador le parece que es la oportunidad de su vida, llega a un acuerdo con el club, se lo comunica a su “empresa”, deciden hacerlo público en aras a no enturbiar con especulaciones y filtraciones la participación en el campeonato. El Presidente de la Federación lo acepta en principio, pero después cambia de opinión (esta es la parte oscura y no aclarada de la historia) y decide echar al entrenador por encima de toda lógica.
    Es verdad  que hacía unos días que había renovado su contrato, pero también lo es que en él se incluía una cláusula de rescisión que el propio Rubiales rubrica. Lopetegui no deja tirada a la Selección puesto que el próximo campeonato está a dos años vista. Tiempo más que suficiente para que el nuevo entrenador pueda desarrollar su trabajo.
    Todavía hay quien habla de la influencia del trabajo de Luis Aragonés en esta Selección. En el partido  contra Portugal ya había algunos periodistas que hablaban de la impronta de Hierro en el equipo. Nadie (unanimidad de nuevo) se acordó de Lopetegui para nada bueno. Al día siguiente en letra pequeña divisé en un periódico un apunte que había alusión a que el gol de Costa a pase de cabeza de Busquets era una estrategia preparada por Lopetigui. En fin, el discurso único y la parcialidad en una profesión que debiera ser  todo lo contrario.
   Algunos dicen que deberían haberlo anunciado al final del Mundial. ¿Pero es que alguien puede imaginarse que este asunto se podía ocultar a los medios hoy en día? ¿Y si estalla en cuartos o en semifinales, pongamos por caso?
   Particularmente he de decir que me gustaba el hacer de Lopetegui desde que estuvo en el Oporto. Creo que imprime un sello competitivo a sus equipos y les dota de recursos para afrontar con variantes los encuentros y la competición. Por eso creo que puede ser un buen entrenador para el Madrid. Esto no garantiza nada cuando se trata de un deporte cuyo éxito depende de multitud de factores; sobre todo de que entre la pelota o no en la portería. Para muestra, ahí está el partido frente a Portugal: jugamos mejor, Portugal tiró tres veces y las marcó…
   Para concluir, no creo que Lopetegui merezca lo que le ha sucedido. Sobre todo porque estamos convencidos de que su único pecado ha sido fichar por el Real Madrid. De haberlo hecho por cualquier otro equipo no habría habido este linchamiento.
   Esperamos por ello que los éxitos le acompañen en esta andadura que afronta, y que le compensen los sinsabores y amarguras de este esperpento nacional.

martes, 5 de junio de 2018

Zidane, el caballero champion

   Zidane ha anunciado por sorpresa para muchos la salida del Real Madrid. Muchos son los que dicen que de este club nadie se va, se le echa. 
   Pues bien, ahí está este hombre para demostrar que este tipo de afirmaciones tan rotundas están para ser desmentidas. Sin aspavientos, sin inmutarse aparentemente, como es su estilo de comportamiento; anuncia que se va cuando casi nadie se lo esperaba.
   Y decimos casi nadie, porque ya habíamos oído a Ramos decir medio en broma, unas semanas antes de la terminación de la temporada, que lo mismo ganaba la Champions y se marchaba; referido a su entrenador. ¿Es que el capitán, que ha sido uno de los pocos que conocía la noticia a través del propio Zinedin, sabía ya algo entonces? No lo creemos. Pero sí creemos que el de Camas lo intuía porque él ha vivido de primera mano la evolución del vestuario y el equipo en estos años. 
  Cuando en enero (véase entrada del jueves 25 de enero: Zidana, game over) criticábamos a este entrenador y pedíamos su salida (ahora nos tenemos que tragar con mucho gusto gran parte de aquellas palabras), porque se notaba la falta de control y capacidad de motivación del grupo humano que tan bien había manejado hasta entonces. La verdad es que no sabíamos hasta qué punto estábamos en lo cierto, ya que esa era la conclusión a la que había llegado el propio entrenador. Y eso es lo que ha precipitado su salida, según sus propias declaraciones. 
   Luego, este equipo le ha respondido en la competición más importante para el club y para la afición (nada hay que motive más a los aficionados que ganar la Liga de Campeones: reinar en Europa); pero para esa fecha creemos que su decisión ya estaba tomada. En su peor año (y en esto nos equivocamos rotundamente) ha logrado sacar de estos jugadores que le dejaron tirada la temporada lo más preciado: la Decimotercera.
   Y nos parece una forma elegante y sabia de marcharse. De todos es sabido que, salvo excepciones, la gestión de grupos humanos produce un desgaste en las relaciones que Zidane no ha querido afrontar, con buen criterio a nuestro entender. Porque, como él mismo dice, sentía que no podía ofrecer soluciones a los problemas que ha tenido esta temporada para disputar todas las competiciones hasta el final como exige esta entidad. 
   Llegó de una forma sorprendente a hacerse con las riendas del equipo. Su nombramiento fue cuestionado desde el primer día. Solo los triunfos permanentes e impresionantes acallaron las críticas a su falta de preparación para dirigir a este equipo. Llevó el nombre de este Club a lo más alto. Y se marcha con una generosidad y humildad impropias del mundo actual. 
  Se marcha un caballero en toda la regla. Un hombre tranquilo y discreto que logró apaciguar este convulso y difícil club, y por añadidura, con una sonrisa permanente. El modelo de entrenador que parece triunfar en este club, pese a las opiniones de mano dura y caras largas que otros se empeñan en demandar.
   ¿Quién nos vendrá ahora? Ojalá podamos decir de él cuando se vaya lo mismo que ahora decimos de Zidane: 
   Gracias, infinitas gracias. Te deseamos lo mejor.

domingo, 19 de junio de 2016

Balance de la temporada.

   Pocos, por no decir nadie, hubieran apostado a que este equipo ganaría nada esta temporada a tan solo un par de meses de finalizarla. La eliminación esperpéntica de la Copa supuso un punto de refuerzo en la idea de estábamos ante una nueva temporada "en blanco".
   El vestuario apostó por la salida de Benítez, y a nuestro juicio forzó su salida poniendo poco entusiasmo hasta lograrlo. A partir de ahí, la llegada de Zidane vino a arreglar todos los problemas que hasta ese momento se iban acumulando: pacificó el vestuario, tomó algunas decisiones clave (la alineación de Casemiro), dio una imagen de tranquilidad que suavizó las relaciones con la prensa...
  Y aunque tuvo que hacer un pequeño recorrido previo para cargarse de razones a la hora de abordar cambios en el once que luego repitió machaconamente, terminó por encontrar el equipo que a la postre nos trajo la Undécima. Quizá ese breve recorrido nos pudo costar la Liga, pero es claro que era necesario hacerlo; ya que después no sólo se disputó la Liga hasta el último partido, sino que se alcanzó el trofeo más preciado y deseado por todos.
  Confiamos en Benítez hasta que pudimos. Cuando se empezó a especular con que le obligaban a poner a determinados jugadores, advertimos que si lo hacía me parecía algo cobarde. El tiempo, la forma en que salió y sus declaraciones posteriores creemos que avalan la teoría de que muy valiente desde luego no fue.
   El Club aún nos debe una explicación de lo sucedido en la Copa, pero nos tememos que la consecución de la Liga de Campeones lo tapa todo. No es una buena noticia que un asunto así se zanje sin ninguna explicación o medida que evite su repetición. Sobre todo porque hace un daño importante para la imagen de la entidad. Muy mal síntoma es este.
   Escuchamos a mitad de temporada a medios y aficionados la necesidad de renovar esta plantilla en la que apenas salvaban a tres o cuatro jugadores. Y aunque sería un despropósito hacer algo así, es verdad que deben hacer ajustes que no acaban de realizar. De nuevo se habla de fichajes (véase Pogba, De Gea) que no interesan porque ocupan posiciones bien cubiertas hoy en el equipo. En nuestra modesta opinión, para que el equipo como tal mejore es preciso reforzar demarcaciones que hoy por hoy están deficientemente cubiertas. Se precisa un lateral izquierdo que fuerce a Marcelo a trabajar más y mejor, y que pueda dar otras alternativas. Se precisa un delantero hábil y desequilibrante en el uno contra uno, para que pueda también ofrecer alternativas al juego que ofrece la denominada BBC. Eso sin tocar la BBC que buena falta haría, pues como hemos dicho muchas veces los tres son jugadores para un tipo de juego que les requiera poco sacrificio; y un equipo moderno no puede permitirse tres jugadores que no asuman roles defensivos comprometidos.
   En fin, la política de fichajes debe marcarla el Club, pero ya son muchas las temporadas en que lo que se refuerza no es lo que el club precisa. Veremos lo que traen y después cómo funcionan. Llegados ahí, comentaremos lo que haga el entrenador con ello, que es lo que venimos haciendo en este blog desde el principio. Veremos. 
    

martes, 8 de diciembre de 2015

Ridículo total y... fuera de La Copa.

  Como es bien sabido no nos gusta hablar de temas extradeportivos. Pero este tema tiene una repercusión directa sobre la marcha de una de las competiciones más importantes que se disputan en la temporada, por tanto no nos resistimos a ofrecer una opinión sobre ello.
   Sabemos positivamente que no hay críticos más despiadados para con lo que se hace en el Madrid que los propios seguidores. Nosotros tampoco vamos a ahorrar calificativos a lo que ha hecho el Club en relación a la eliminación de La Copa. Una chapuza semejante exige la cabeza del responsable de la misma de inmediato, independientemente de otras consideraciones que ahora abordaremos. 
   En este tema tenemos dos opciones, o hay un responsable directo de lo sucedido, o hay que mirar hacia arriba hasta donde la vista alcance. A simple vista la más visible es la del Presidente, que no se ha escondido para dar versiones y defender sus derechos, pero que no nos ha dado una explicación convincente de quién es el responsable de este desaguisado.
   Si había una persona que tenía esa función debe dimitir o ser cesado por su incompetencia. 
  Si en el Club no había nadie en el organigrama encargado de dicha función, debe dimitir o ser cesado el responsable de organización de las tareas.
  Y si no hay ninguna persona responsable de asignar y distribuir las tareas de acuerdo con un plan para que todo funcione, debe dimitir el Presidente que es el encargado de nombrar a esa persona. 
  Dicho esto, hay algunas consideraciones importantes que hacer a este suceso en el ámbito del tratamiento informativo y mediático a que ha sido sometido. 
   En primer lugar, comenzamos a considerar que los medios han descubierto el filón que supone este club, pues todo lo que sucede en torno a él se amplifica hasta límites inasumibles por cualquier persona o entidad normal. Y desde la llegada de Mourinho vende más lo negativo en el entorno que lo positivo.  No se entiende de otro modo que nadie, ningún medio de comunicación o periodista, haya reparado en lo arbitrario de esta norma que ha dejado fuera de la competición al equipo que más beneficios económicos puede reportarle. Pues es más que evidente que ni el entrenador, ni el club tenían intención de alterar la competición con dicha alineación. 
   En segundo lugar, es evidente que aunque se tuviera una intención clara de alteración, quedaría más que sancionado el club dándole el partido por perdido por el tanteo que se considere oportuno (ya sea el estipulado o el que se quiera añadir como castigo por la mala fe). De lo contrario el castigo es de una desproporción brutal y por tanto una medida absurda. Eso sin entrar en la casuística no menor de que puedan darse casos en los que no hubiera intencionalidad alguna de alineación indebida.
  En conclusión, el Madrid ha hecho el ridículo, pero es más ridículo lo que ha hecho el legislador, y bochornoso lo de la prensa de este país.
   Por cierto, ¿no debería antiviolencia entrar de oficio al sistemático ataque desde algunos jugadores del Barça (véase Piqué y Alves) para con lo que sucede en el equipo rival? ¿Se imagina alguien cual sería la actitud de los medios de comunicación si fueran jugadores del Madrid los que constantemente estuvieran mofándose del contrario?  Tenía que decirlo, porque estamos hartos de que nadie pondere estos asuntos en todo un país, que luego se rasga las vestiduras cuando aparecen episodios trágicos de violencia. Sigamos riendo las gracias. 

domingo, 7 de junio de 2015

El nuevo impulso.

   Durante la presentación del nuevo entrenador, Florentino Pérez aludió a la necesidad de la sustitución del entrenador para dar "un nuevo impulso". Este argumento ya recurrente en el Presidente es insuficiente como explicación, pero sirve por su imprecisión como justificante de lo que cada uno quiera . 
  En cualquier caso, dado que Florentino parece haber leído este modesto y lejano blog, en lo que respecta a la necesidad de sustituir al entrenador, no cabe otra que congratularse por ello.
  Como siempre hemos hecho, no vamos a hacer apriorismos acerca del nuevo técnico. No seremos nosotros los que pongan pegas ni comencemos a considerar si es o no idóneo para el cargo. Pensamos que los entrenadores, salvo excepciones, cuando llegan a un club como el Real Madrid suelen adaptarse a las plantillas que tienen y a las exigencias que el club (entendido en su globalidad) impone. Buena prueba de ello la tenemos con lo ocurrido en torno a Luis Enrique. Así que Benítez sabrá (porque además conoce la casa) que en esta etapa que inicia su trabajo estará condicionado por:
  1.- Sólo le valdrá ganar títulos importantes (Liga o Champions). Va a dar igual si juega bonito, a final de temporada esto es lo que va a determinar su continuidad.
  2.- El crédito de ganar algún título, solo le va a valer para una temporada. A continuación el equipo tendrá que dar espectáculo.
  3.- Sobre los dos apartados anteriores planeará la situación de su máximo rival.  
  Así pues, como ya analizamos en su día y recomendamos a Ancelotti, el nuevo entrenador debe dedicar sus esfuerzos a construir un equipo que gane y juegue bien en la mayoría de los partidos de Liga, que diseñe un plan B para disputar los partidos que se le puedan complicar (una de las deficiencias del Madrid de Ancelotti) y que tenga un Plan (pongámosle la letra que nos parezca bien) para ganar al Barça en una hipotética eliminatoria de Copa o de Liga de Campeones.
   Estas son las verdaderas razones que han sacado a Ancelotti del equipo habiendo ganado casi todo la temporada anterior.
   Para lograr un equipo capaz de alcanzar estos retos sería necesario que el Club proporcionara al entrenador lo que ya expusimos en la última entrada en materia de bajas e incorporaciones. Ya conocemos que se ha recuperado a Casemiro, lo que nos parece un acierto. Pero hemos de insistir en la necesidad de un lateral izquierdo de verdad (Marcelo es una caricatura de lateral) y en la necesidad de cerrar el tema de Casillas; creemos que debe salir, por varias razones que explicaremos en una entrada específica. Personalmente apostaría por Cristiano como delantero centro, lo que quizá obligaría a la salida de Benzema; pero ese es el terreno del entrenador.
   Con ello, sólo resta dejar trabajar al entrenador y al Club, esperando que el ruido no se cebe con el equipo. Hay que procurar no dar el más mínimo motivo para el escándalo, porque para bien o para mal este es el equipo que más vende. Lo malo es que lo hace tanto cuando va bien como cuando va mal; y eso lo saben los Medios.  En esta línea, quizá alguien debería frenar la incontinencia verbal que en muchas ocasiones muestra Sergio Ramos, y los silencios sonoros de Cristiano.
   Éste es el nuevo impulso que realmente necesita el Madrid. Y por supuesto suerte a Benítez, porque también esa juega en no pocas ocasiones.

viernes, 22 de mayo de 2015

A modo de balance

   Aunque la temporada no ha finalizado en sentido literal, el Madrid ha perdido todas las opciones en las tres competiciones que estaban en juego, por eso creo que es hora de hacer balance de la temporada.
   Terminar la temporada sin ningún trofeo y con el máximo rival en condiciones de llevárselo todo invita a una reflexión profunda en dos sentidos. Por un lado, analizando las culpas propias en el resultado del equipo; y por otro, en las del rival más directo
    En cuanto a las propias, diremos que es obvio que hemos de mirar hacia el banquillo y la gestión de la plantilla que ha tenido a su cargo. Ancelotti supo hacer que, en una primera fase de la temporada, nos olvidáramos de los Xabi Alonso y Di María, dos de los pilares de la temporada exitosa anterior. Supo encontrar acomodo a las nuevas incorporaciones y llegar a desarrollar un juego espectacular. Sin embargo, la gestión diplomática de la plantilla (hay jugadores que él considera que deben jugar sí o sí, independientemente de que no den un palo al agua), junto a la lesión de  Modric, en primer término y de un rosario de jugadores posteriormente, dieron al traste con todo. Primero se abdicó de la Copa, porque el equipo no podía con las tres competiciones. Luego tropezó en Liga con Villarreal y Atlhetic y se entregó la Liga. Finalmente, fue apeado de la Liga de Campeones por un equipo mediocre, después de unas soluciones algo rocambolescas (situar a Ramos en el centro del campo en Turín fue un fiasco). Así pues, la gestión de la plantilla fue manifiestamente mejorable, al no tener suplentes en condiciones para relevar de vez en cuando a Kroos, jugador que disputó demasiados minutos a lo largo de la temporada. Puede el italiano alegar que no tenía mucho donde agarrarse, pero no fueron pocos los partidos en que goleó y no aprovechó para dar entrada a los jugadores de banquillo. Y eso que contó con un Chicharito que apenas había disputado un minuto, pero que se reivindicó en el tramo final. Tampoco fue capaz de encontrar la fórmula que le permitiera cambiar el signo de los partidos; encontrar revulsivos, mover el banquillo en la dirección adecuada.
    En las propias también hay que incluir a los propios jugadores, sobre todo por haber dejado escapar la Liga cuando estaban en franca ventaja. La celebración de Cristiano hizo mucho daño al equipo, dio munición a los medios que se cebaron y crearon un debate nacional sobre la cuestión ética de celebrar, tras caer en la Copa. Descentró a varios jugadores, especialmente a Cristiano. Después de la recuperación de los lesionado James y Modric, dio esperanzas de conquistar algún título; pero la nueva lesión del croata dio al traste con todo. A partir de ahí, comenzó el baile de ideas del entrenador para contentar los egos de la plantilla, y hasta llegar al desastre.
    En las ajenas, ni siquiera podemos decir que nos haya apeado el máximo rival con el que nos unen vasos comunicantes. Ellos no nos echaron de la Copa, ellos no nos echaron de la Liga de Campeones, nosotros les entregamos la Liga en bandeja.
   Pero no debemos olvidar que en el principio (lo hemos dicho en varias ocasiones) está una deficiente configuración de la plantilla. Pues si el entrenador no confía en Illarramendi, Khedira no tiene categoría para jugar en el Madrid, ningún jugador estrella es centrocampista para sujetar defensivamente al equipo, ¿por qué se cede a Casemiro? ¿para qué se trae a Luca Silva?  Y si Coentrao no está para presionar a Marcelo que ha jugado partidos lamentables, ¿por qué no se ficha un lateral izquierdo de garantías en defensa antes de comenzar la temporada?
    Por todo ello, abogamos por la sustitución de Ancelotti por un entrenador con perfil intermedio, es decir, ni pasado de carácter, ni falto de él, ni demasiado protagonista, ni pusilánime. En definitiva, que planifique bien la temporada, un entrenador con ideas antes de disputar los partidos y que sepa reaccionar cuando el guion previsto cambia, independientemente del nombre que cada jugador tenga.
   Para ello es necesario que la directiva le proporcione un equipo realmente equilibrado en todas sus líneas: un lateral izquierdo de verdad, un centrocampista defensivo auténtico, y un delantero capaz de revolucionar un encuentro. 
   Veremos qué nos ofrecen unos y otros.

jueves, 19 de marzo de 2015

De pitos, egos, gestos y soberanías.

   Admitir críticas en nuestro trabajo no suele sentar nada bien a nadie. Sobre todo cuando te desvelas por él y lo preparas concienzudamente.
    En los espectáculos la forma en que se manifiestan los agrados o desagrados suelen ser los aplausos o los pitos. Hasta aquí todo es normal en el hecho de pitar una mala actuación de los jugadores de un equipo. 
  Pero hay una particularidad en el caso del deporte: los clubes y sus aficionados se supone que quieren el bien de su equipo. Lo que no está nada claro es que mediante la pitada se haya conseguido alguna reacción positiva en los jugadores, equipo, o cuerpo técnico objeto de la misma.
  Se repite hasta la saciedad aquello de que el público es soberano porque paga por ver un espectáculo. Al margen de la discusión filosófica sobre en quién reside la soberanía, lo que es evidente es que muchos de los pitos que con frecuencia vienen repitiéndose en el Bernabéu no se derivan de la actuación de los jugadores en el partido concreto. Muchos de esos pitos son lanzados antes del comienzo del partido, o cada vez que el jugador interviene, aunque sea para bien o no tenga trascendencia alguna su actuación. Puede que este ejercicio soberano tenga un origen poco claro.
   Así pues, se dan dos condiciones que no obran en favor del supuesto público soberano: una, no se producen tras una mala actuación de los jugadores; dos, no tienen como objetivo mejorar el juego del equipo sino entorpecerlo, pues es evidente que descentra y pone nervioso al más pintado.
   Que los aficionados que pitan no sean una mayoría también es un aspecto a tener en cuenta. Pues he sido testigo de cómo aún siendo mucho más numerosos los aplausos que los pitos, lo que se resalta en los medios son los segundos, quiero creer que sea porque son más ruidosos. 
   Llegados aquí, analicemos el caso de los pitos a Cristiano que es el que ha desatado la mayor polémica, pues contrariamente a la actitud estoica de Casillas, el portugués ha optado por encararse a "todo" un Bernabéu, poner caras y hacer gestos que han sentado muy mal en algunos aficionados, medios y tertulianos. Según estos, niegan al jugador el derecho a hacer lo que ellos mismos hacen contra él. Quizá hayamos entrado en una batalla de egos: el de Cristiano y el de los "pitadores".
  Hay que ponerse en la piel de un jugador como Cristiano, que es verdad que no atraviesa un momento muy afortunado, pero al que resulta bastante mezquino reprocharle su entrega y trabajo diario para estar durante toda una temporada en la cresta de la ola, soportar cómo le insultan y le pitan en campos ajenos impunemente, y concentrarse en esas condiciones, para venir al propio a recibir...
    Por cierto, de la prensa y medios culés no vamos a admitir una sola lección en este sentido. Su máxima estrella se paseó más de media temporada por el terreno de juego, sin recibir el más mínimo reproche por parte de ninguno de ellos.
   Quizá esta diferencia de tratamiento y de vara de medir esté perturbando a Cristiano. Y, a menos que se pretenda la marcha del equipo de su jugador más laureado, el público aficionado a los pitidos debiera pensar que le está llevando a un callejón, ¿de salida? 
    Así pues sigamos ejerciendo la soberanía, incluso tirando piedras contra nuestro propio tejado; al fin y al cabo el tejado es nuestro. Pero recordemos el dicho popular "solo los necios y los tontos tiran piedras a  su..."  
     Porque no quiero pensar que tenemos una "orquesta".

domingo, 14 de septiembre de 2014

Casillas.

   En este tipo de entradas suelo hacer un análisis de características deportivas que el jugador posee o las carencias que tiene, pero en esta ocasión este aspecto pasa a un segundo plano, aunque pueda estar en el origen del mismo. Haremos una breve introducción de las mismas.
   Casillas es un portero con un historial envidiable en todos los sentidos. Pero como analizaremos más adelante esto no sirve en el presente. Tiene unas cualidades extraordinarias para afrontar situaciones de uno contra uno, así como unos reflejos fuera de lo común, que unido a su agilidad e intuición en situaciones extremas le hacen salvar goles imposibles. Pero también tiene unas deficiencias importantes en un portero, su escasa estatura para hacerse respetar en su espacio, la falta de acierto en los balones aéreos, y la poca soltura en el juego con los pies.  Como en todos los jugadores, cuando el estado de forma no es adecuado aparecen más visibles los defectos que las virtudes, y eso es lo que le ocurrió hace dos temporadas y al comienzo de la temporada pasada. 
   ¿Por qué un jugador que llevaba años sin apenas altibajos en su juego, de repente se deja ir en este aspecto esencial de un deportista? Las claves de este embrollo son muy complejas. Trataremos de analizar algunas de ellas.
  Ya manifesté mi opinión al inicio de la temporada pasada de que la mejor opción para Casillas era la salida del equipo. Ancelotti consiguió a lo largo de la temporada un equilibrio que me sorprendió no sólo por lo inédito de la fórmula (el titular juega la Liga y el suplente la Copa y la Liga de Campeones), sino por los resultados obtenidos. 
    Pero la nueva temporada ha deparado unos movimientos que no han dejado satisfechos a nadie al parecer. Especialmente a algún sector del Bernabéu que parece más instalado en una trinchera. Los últimos pitos durante un partido completo no hacen sino ahondar en una herida que no se va a cerrar hasta que el entrenador lo mande al banquillo. Los pitos aumentan, no obedecen a la actuación del guardameta, ya que ayer no estuvo mal, por lo que está claro que solo persiguen ese objetivo; defenestrar a Casillas.
   El Club apostó este verano por quedarse con él en lugar de Diego López, pero lejos de calmar a los contrarios de aquél han enervado aún más los ánimos de los partidarios de éste que son coincidentes en parte con los anteriores. Así que la situación ahora ha empeorado claramente.
   Pero cabe decir que es verdad que todo esto es posible en parte porque Casillas no está en su mejor versión desde hace un año y medio. Tuvo una lesión grave para un portero, y a su vuelta se encontró con que todo lo hecho durante años en su equipo no valía para nada. Que aún habiendo sido el gran salvador (le pusieron el apelativo de "El Santo") en no pocos de los partidos y títulos obtenidos, resulta que pasa a ser suplente indefinidamente. Es decir, que dos entrenadores sucesivos le retiran la confianza en lugar de dársela como se hace con cualquier jugador más o menos de su nivel. 
    De todos es sabido la importancia que tiene la confianza del entrenador en los jugadores, especialmente en un puesto tan singular como es el de la portería. A esto se suma la coincidencia de las buenas y reiteradas actuaciones de Diego López desde la sustitución con Mourinho y posterior titularidad con Ancelotti. Así como el enfrentamiento personal con Mourinho y otros compañeros de vestuario (véase Arbeloa). Y las acusaciones de ser el culpable de filtraciones del vestuario blanco que le puso a los pies de los caballos tertulianos. Con todo obtenemos un cóctel difícil de digerir para cualquier estómago, por más fortaleza que se tenga.
    Así que continuando con el símil, Casillas tiene una dispepsia aguda que corre el riesgo de convertirse en crónica, porque se ha empeñado en seguir tomando los mismos alimentos que sabe que le sientan mal. Es decir, ha optado por seguir en el Real Madrid.
     Su reacción a las adversidades y sus caras manifiestan la tristeza que le envuelve. Y un jugador con ese estado no puede estar a pleno rendimiento. Estando en cada partido sometido a un análisis exhaustivo de sus acciones, que provocan respuestas en el público asistente al estadio y debates artificiales en los medios, resulta muy difícil salir airoso.
    Sólo le quedan tres posibilidades; esperar el encadenamiento de una serie de victorias del equipo (cosa que no parece fácil con las dudas que ofrece el propio equipo), acceder a una sustitución en el banquillo admitiendo su suplencia, y por supuesto, la búsqueda de una salida del club. Sólo así se aflojará la presión insoportable que hoy vive el jugador. 
    Ya veremos, porque este parece el cuento de nunca acabar. Alguno (véase Xabi Alonso) se va sin previo aviso, dejando al equipo tirado a falta de tres días para el cierre de los fichajes, y otros no se van ni aunque le aspen (acepción nº 3 del DRAE).

lunes, 7 de julio de 2014

En los inicios, por qué soy del Madrid.

   Hoy ha muerto Alfredo Di Stéfano, Él es probablemente el mayor emblema que explica por qué muchos somos del Real Madrid. Él representa como nadie el equipo campeón. Dicen que a él le gustaba siempre jugar con los mejores. 
   Muchos le conocemos como jugador por referencias, y algún recuerdo borroso, quizá confundido con los relatos mitificados de nuestros amigos y parientes mayores.
   Su compromiso, su entrega y su profesionalidad son valores que también deben formar parte del Madrid presente y futuro.
   Sus logros están ahí y estarán para siempre en la memoria de todos.  

sábado, 5 de julio de 2014

Por qué no pescar en el Mundial.

    Quizá no se terminen materializando muchos de los fichajes que se están anunciando desde que se inició este Mundial, pues ya sabemos que gran parte del ruido que se genera en torno a esto tiene que ver con la necesidad de los medios de comunicación de estirar hasta el infinito uno de los caladeros más jugosos de las empresas de comunicación. Pero también es posible que algunos de ellos tengan como única motivación la actuación de un jugador determinado en el transcurso de esta competición.
     Aunque no pueda entenderse que pescar a ese jugador que está destacando o ha destacado en una competición que en teoría se desarrolla entre los mejores del mundo, venga a resultar un fracaso; es verdad que hay algunos elementos que a mi juicio hay que matizar y que deben tenerse en cuenta.   
     En primer lugar, si el fútbol es un estado de ánimo (teoría a la que me apunto), las condiciones en que se celebra un Mundial no son fácilmente equiparables a lo que de modo habitual va a tener que vivir un jugador en su equipo: la motivación extra que supone tener a todo un país detrás, la sensación de hacer historia en tan poco espacio de tiempo,  e incluso, el escaparate que supone para los jugadores saber que pueden ser objeto de deseo de los mejores clubes elevan ese ánimo a cotas únicas.
   En segundo lugar, el estado físico en que un determinado jugador pueda llegar a una competición, que es verdad que se disputa entre los mejores; pero que en no pocas ocasiones llegan a ella en condiciones lamentables, pueden hacer brillar a ese jugador que llega en unas condiciones óptimas. No es ninguna exageración lo que los medios vienen repitiendo respecto de la programación deliberada de algunos jugadores de toda la temporada para conseguir llegar en buena forma. No vamos a citar ejemplos que son de todos conocidos.
    En tercer lugar, la duración e intensidad de esta competición es determinante para que destaquen jugadores que tienen mucho poderío físico y  llegan con un buen fondo. Es una competición en la que se desarrollan muchos partidos en muy poco tiempo, de modo que el estado físico viene a ser un factor determinante.
    Por último, el fichaje de un jugador que brille en un mundial se encarece sobremanera, al entrar en disputa los clubes con más recursos económicos, en no pocas ocasiones obnubilados por esa jugada o jugadas espectaculares que hayan podido realizar, sin  tener en cuenta las condiciones en que se han producido.
   Por eso, a no ser que sea una operación que coincida casualmente con el Mundial, es decir, que ya estuviera prevista; realizar fichajes teniendo como referencia la actuación de los jugadores en este tipo de competiciones creo que no es lo más acertado.
    En esta línea, James es el tipo de jugador que entraría en ese grupo de jugadores que conviene analizar bien qué ha hecho en su club en temporadas anteriores y qué necesidad tiene el equipo de este jugador. Sería absurdo que cambiaras un jugador como Di María que tienes contrastado en tu equipo, por otro más caro (según se desprende de las ofertas y peticiones de uno y otro) que no sabes cómo se va a adaptar a tu juego y cómo va a funcionar en tu equipo. De este jugador se empezó hablando de 25 millones; pues bien, lo último que se oye es una cifra que casi triplica la anterior. 
  Que conste que no decimos que no tenga calidad, que no sea un gran jugador; pero probablemente estemos de nuevo fichando un jugador que va a costar el doble de lo que vale, y con el añadido de que juega en una posición que tienes cubierta. 
    A mi juicio, los puestos a cubrir son el de un nueve clásico que aporte lo que no tienes, y el de un centrocampista que pueda sustituir a Xabi Alonso (parece que Illarra no cuenta con la confianza del entrenador).
   Pongamos la caña en otro lugar, o hágase en el Mundial, si el jugador que necesitas estaba en el punto de mira antes del mismo.

lunes, 18 de noviembre de 2013

¿Es necesario que Xabi Alonso vaya a este singular viaje?

    No sé quién o quiénes serán los responsables de la incorporación de Xabi Alonso a esta gira tan singular que se ha preparado la Selección Española.   
    Al margen de polémicas sobre la oportunidad de jugar en un país dominado por un dictador, y el beneficio que de ello pueda sacar un personaje tan abyecto; sería interesante saber quién ha tomado la decisión de que un jugador que acaba de salir de una larguísima lesión, de la que aún no se ha repuesto totalmente, realice este viaje.
    Es posible que haya más de un responsable, pero el primero es el que lo ha convocado sabiendo que aún no tiene ritmo competitivo; el segundo es el club que no ha dado razones en contra de esta decisión tan arriesgada, y en tercer lugar, el propio jugador que nada tiene que ganar en esta aventura.
    Quizá  el afán por no crear polémicas con el seleccionador por parte de Florentino, con quien aquél tiene asuntos pendientes y prolongados sin fin en el tiempo, hayan podido influir en la actitud del club. 
   Tal vez el jugador no haya podido obrar por sí mismo, ante una llamada que el club no rechaza y que él no puede declinar si no quiere quedar estigmatizado definitivamente.
      De este razonamiento, llegamos a la conclusión de que el máximo y casi único responsable es el entrenador de la selección. Y llegados aquí, nos preguntamos qué importantes conclusiones piensa sacar el seleccionador de estos dos partidos haciendo jugar a Xabi Alonso con un magnífico elenco de suplentes de los que probablemente más de la mitad no jueguen en el campeonato mundial de Brasil, motivo de esta preparación.
     Y todo esto sin entrar en el riesgo real de que un jugador veterano que apenas ha disputado  unos minutos de juego tras la lesión, recaiga de nuevo en la misma. 
     Cuesta creer que un personaje tan sensato como Del Bosque, al menos en las formas, ponga en una situación tan complicada a un jugador tan importante en su club y en la propia selección.
     Tal vez haya pensado que no le vendrían mal algunos partidos para coger un ritmo del que por lógica carece. Si esta fuera la razón, el error sigue siendo mayúsculo. Los numerosos kilómetros y ambientes que en tan breve espacio de tiempo ha de llevar a cabo el jugador hacen que no sea la forma más idónea para una vuelta a la actividad.
      En conclusión,  un despropósito que, por desgracia después de la lesión de Khedira, amenaza con desmantelar la medular que Ancelotti parecía tener in mente. Confiemos en que la mala suerte no se aloje en el club y la cuota "Fifavírica" se haya pagado con la pérdida de Khedira para lo que resta de temporada. En otro momento, podríamos haber dicho aquello de "no hay mal que por bien no venga", pero hace tan solo una semana que hemos escrito (ver entrada anterior) sobre la necesidad de que por encima de todo Ancelotti encontrara un equipo, por más que algunas piezas no nos gustaran (por ejemplo, Khedira). 
       Pero ya dijimos que la pieza clave de este Madrid se llama Xabi Alonso. 
       Que no tengamos que lamentarlo.
    

miércoles, 28 de agosto de 2013

El caso Casillas; un asunto del Presidente.

   Independientemente de que el entrenador tiene todo el derecho a pensar que el portero que le inspira mayor confianza es Diego López y de que lleve o no razón en ello; el club como institución creo que debe dar una respuesta a Iker clara y rotunda sobre el papel que va a llevar a cabo a lo largo de la temporada en el equipo.
   No vale decir que trabaje y se gane el puesto como cualquier otro jugador del equipo. No vale, porque Casillas no es un suplente al uso, se trata de un portero que aún goza de la confianza del Entrenador Nacional, y tiene un historial que merece una consideración. Y esa consideración debe venir de la mano del entrenador en primer lugar, aclarándole que mientras Diego López esté bien, él será el suplente. Ello le daría la oportunidad de gestionar o no su salida del club. La portería sólo tiene un puesto en cada partido, y tal vez Casillas no quiera estar esperando a que se produzca una concatenación de fallos o una lesión de su  compañero para poder jugar, máxime cuando estamos en una temporada que culmina en Mundial.
   Este trato sería honesto, sincero y daría la oportunidad al jugador de tomar una decisión. Ya viene siendo tarde, si como aparece hoy en prensa el entrenador tiene un prejuicio hacia las medidas físicas que debe reunir el inquilino de la portería. Su trayectoria avala esta teoría, pues todos los porteros de sus equipos han sido corpulentos. Si esto es cierto, Ancelotti ha sido muy deshonesto con él al haberle tenido entretenido y dándole la esperanza de que podía ser el elegido. En su descargo está el desconocimiento de la plantilla. Pero en su equipo hay más gente que conoce el tema (véase Zidane). Quizá haya tenido la tentación de tener un suplente de lujo en el equipo, alargando el tiempo de esperanza para el jugador hasta acabar con la posibilidad de un traspaso: sólo quedan unos pocos días que le hacen difícil encontrar un equipo de primera línea.
   De obrar adecuadamente a mi juicio el club, no sólo sería justo y honesto con uno de sus jugadores más emblemáticos, sino que reduciría considerablemente el ruido mediático que en torno a este tema pesa y pesará toda la temporada sobre el equipo. No hay más que ver la lamentable situación de el apoyo del público a Iker el lunes en el campo del Granada. Y digo lamentable, porque estos actos son emociones que influyen sobre ambos porteros (hay que ponerse en el lugar de ambos) y sobre el resto de jugadores que ven cómo el tema, lejos de olvidarse, se puede enquistar.
   Hay que reducir el ruido mediático con este tema cuanto antes. En mi opinión, este tema sobrepasa al entrenador por la dimensión del mismo y la división que provoca entre los aficionados del equipo; por tanto debe abordarlo el Presidente urgentemente.
   Debe darse una oportunidad al jugador de decidir sobre su futuro. ¿Alguien se imagina que siendo un cargo de responsabilidad importante durante años en tu empresa, ésta decida degradarte, y teniendo ofertas para seguir en ese puesto no te dé la oportunidad de trasladarte? 
   Siquiera por los servicios prestados (¿se nos han olvidado?) merece un trato adecuado a su categoría.
   Y conste que no tengo opinión de quién debe ser el portero titular del equipo. Repito que el entrenador tiene todo el derecho a poner al que crea más conveniente para su idea de juego. Casillas no debe jugar por decreto, pero se ha ganado un trato leal y honesto. 
   Si a la postre, después de clarificarle su situación, su decisión fuera quedarse; sería el momento de exigirle a Iker un comportamiento leal con su compañero Diego y con la decisión del entrenador haciendo una intervención pública si fuera necesario que despejara cualquier duda. Y en la que pedir a la afición que el coreo de su nombre le perjudica a él (véase Raúl, Selección) y al equipo.

martes, 11 de junio de 2013

La sombra de Mourinho es alargada

  No tenía pensado realizar esta entrada, para no contribuir a la pervivencia de Mourinho en el tiempo del Club. He creído y creo que se debe pasar página. Sin embargo, la situación parece estar lejos de orientarse hacia adelante. Es verdad que a ello está contribuyendo la incertidumbre de un banquillo que urge ocupar, para que se ponga a trabajar cuanto antes, y dé el visto bueno a las salidas y entradas que son necesarias.
  De acuerdo con esto creo que corresponde hacer balance del paso de Mourinho por el Real Madrid. 
  Siempre hemos sostenido que la permanencia de Mourinho estaba supeditada a los resultados, pues por lo demás está claro que la imagen del club ha quedado por los suelos después de su paso. Pedimos su salida del club en el mes de enero, con una primera vuelta de Liga de Campeones horrorosa y la  afirmación de que la Liga estaba perdida a falta de una vuelta por disputar en esta competición. 
  Puesto que en la temporada actual no se ha conseguido ninguno de los trofeos importantes en disputa, pienso que no había razones para continuar aguantando el deterioro permanente de la imagen del club, de las relaciones en el equipo y, sobre todo, de la división dentro de la afición.
   Pero qué es lo que nos lleva a pensar que no merece la pena seguir confiando el prestigio del club a este entrenador: fundamentalmente el deterioro del clima en todos los ámbitos de la vida del club.
    En primer lugar, en el terreno estrictamente deportivo, si eso es posible con este entrenador, el equipo no  ha tenido un esquema de juego lo suficientemente sólido, lo que le ha llevado a asomarse al abismo y depender de lo que Ronaldo pudiera o no hacer en cada partido. Por suerte, este chico ha crecido lo suficiente (parece que de motu propio, a juzgar por lo afirmado por el propio Mourinho) como para llevar al equipo al cacareado record de la pasada temporada. En esta última temporada el equipo empezó perezoso, pero esto también es responsabilidad del entrenador. No puede presentarse en una rueda de prensa y atacar a los jugadores diciendo "que no tiene equipo", como si él pasara por allí. 
   En segundo lugar, la gestión de la plantilla ha sido nefasta en todos los terrenos. Ha fichado a jugadores cuya valía es más que cuestionable (Khedira, Essien, Coentrao, Altintop, Adebayor...) y ha colocado a otros en el equipo titular en más de una ocasión por puro capricho o por razones no estrictamente deportivas (mucho menos de "meritocracia" como le gusta decir). En ocasiones para presionar o forzar a la directiva a contratar a algún jugador que él quería (Adebayor). ¿Qué decir de la cantera? ¿Ninguno de ellos podía o merecía haber dispuesto de la confianza del entrenador más allá de participaciones testimoniales? Por cierto, para exhibir una lista de debutantes durante su etapa no le dolieron prendas sacar a algunos durante cinco minutos. ¿No hubieran podido disponer de algunos minutos y partidos jugadores como Morata, Nacho, Jesé o Carvajal?, que casualmente siendo lateral derecho (puesto deficientemente ocupado) tuvo que irse a "hacer las américas" para ser reconocido.
   En tercer lugar, creó enfrentamiento con todo el que se puso por delante: forzó la salida de Valdano (osó influenciar en el Presidente para que no se largara a dirigir la selección de Portugal), después fue a por Toril (no ponía a los jugadores en el lugar que a él se le antojaba), se enfrentó a los jugadores más emblemáticos del equipo (Ramos, Casillas, Cristiano...). Denunció públicamente a jugadores en rueda de prensa.
   En cuarto lugar, puso a todo los estamentos directivos y arbitrales nacionales e internacionales en contra del Real Madrid por sus declaraciones en contra de unos y otros. Las más de las veces para justificar las derrotas propias. En ocasiones, utilizando a los jugadores para estos menesteres (véase el pobre Pepe) tanto fuera en ruedas de prensa, como dentro del terreno de juego, con comportamientos desquiciantes (véase Ramos o Pepe).
   En quinto lugar, después de habérsele entregado el equipo de forma absoluta, a la primera que se torcieron las cosas comenzó a preparar su salida del club, dejándose querer por otros equipos y terminando por largarse al que todo el mundo informativo anunció que lo haría.
   En sexto lugar, insufló una motivación y extra (ya de por sí importante) en los equipos nacionales que se enfrentaron al Real Madrid, especialmente del Barcelona.
    En séptimo lugar, logró poner a gran parte de los medios de comunicación en su contra, lo que ha repercutido en los intereses del equipo. Las no comparecencias en ruedas de prensa o la forma en que contestó en algunas en las que compareció.
  Y en octavo lugar, se ha marchado pero pretende seguir haciendo daño: no para de hacer declaraciones contra algunos jugadores, está tentando a alguno  de ellos. 
    No todo podría ser negativo. Hay que reconocer que terminó por encontrar la forma en que había que jugar al Barça, ganándole partidos decisivos. Aspecto este importante para la afición, que vivíamos estos partidos de forma humillante. Recolocó al Madrid en los puestos de Liga de Campeones que se le supone. Pero ¿otro entrenador con tres años por delante y una plantilla mejorada a su antojo no habría alcanzado estas cotas? Es una duda razonable.
   Con todo esto nos inclinamos claramente a pensar que el paso de Mourinho por el Real Madrid ha sido nefasto, que deja un vestuario dividido y con mal ambiente en el que quizá tenga que hacerse limpieza para  poder recuperarlo. ¿Hasta cuándo pagaremos las consecuencias de su paso por el equipo?   De momento su sombra es alargada. 
¡Que venga un entrenador, ya!

sábado, 26 de enero de 2013

De la necesidad, virtud

   La lesión de Casillas el pasado miércoles suponía en principio un contratiempo muy importante. Toda vez que se trata de un puesto capital en cualquier equipo, pero vital en el Madrid por la labor que ha hecho Casillas hasta ahora en el equipo, su liderazgo, y por el peso específico en el vestuario que representa. 
   Sin embargo, las circunstancias en que viene viviendo el equipo desde hace unos meses, y especialmente en las últimas semanas: con un entrenador enfrentado con gran parte de la prensa, que a su vez le devuelve el enfrentamiento corregido y aumentado en ocasiones; con algunos jugadores del equipo, y especialmente con Casillas, que se arrastraba mustio por los terrenos de juego; con un distanciamiento del rival más directo que hace imposible la disputa de la Liga; y finalmente con la lesión de Casillas, han obligado al fichaje de otro, portero dada la escasa solvencia que ha demostrado Adán para afrontar las otras dos competiciones.
   Estas circunstancias, decíamos, pueden hacer que las aguas vuelvan a su cauce. Pues el entrenador no se ocupará del pulso que mantiene con el capitán del equipo, lo que esperamos que reduzca el ruido en torno al  vestuario que resulta insoportable. Además creo que, de disponer del mejor Diego López, el fichaje es positivo para el equipo a corto plazo, ya que se trata de un portero con mucho oficio y poderío en el área dada su envergadura. La verdad es que Casillas había perdido los papeles de forma lamentable en los balones que le llegaban al área. (Véase el último encuentro de Copa el miércoles)
   Conocida es mi opinión sobre Mourinho porque está escrito y se puede ver en este blog, pero el equipo no puede permitirse el lujo de dar por terminada la temporada a mitad de la misma. Ahora toca lo que pareció vislumbrarse en Mestalla en el partido de Liga, es decir, un acuerdo de los jugadores para sacar esto adelante con o sin el entrenador. Y al final de la misma se verá qué hacer. Desde luego, si me pidieran opinión a mí, este entrador no continuaba ni un minuto más en el equipo, pero como eso parece que no es posible por los costes económicos, pues hay que terminar la temporada de la mejor manera posible. Y puede que esta lesión venga a ser la solución al problema, al menos de momento. Lo que queda es durísimo: el Barcelona en Copa, como aperitivo, y el Manchester en Liga de Campeones, como plato fuerte en unas semanas. Ya veremos si llegamos a los postres.
   Este dicho cada día se me antoja más certero: de la necesidad, virtud. A ver si es verdad.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Crónica de una salida anunciada

  No es nada sorprendente que Valdano haya decidido marcharse del equipo. Lo raro es que haya aguantado tantas humillaciones por parte de Mourinho: arrinconarle, desautorizarle, desafiarle... Aunque creo que nos equivocamos si culpamos al entrenador de este desaguisado. Cada cual es como es, pero esto lo consiente y facilita el Presidente del club.
  Valdano se marcha. Una de las pocas imágenes sensatas que el club tenía, desaparecerá. Estaremos a partir de ahora en manos de un personaje (Mourinho) rencoroso y caprichoso; capaz de echar pulsos que perjudican al propio club. A partir de ahora el Presidente queda en sus manos. Él sabrá por qué hace esto; pero me parece de una elementalidad brutal entregar todo en manos de un entrenador que te dejará tirado a las primeras de cambio.
  Es lamentable que un club de la categoría del Madrid entregue todo a una persona con este carácter y proceder.
  Sólo espero que Valdano no tome derroteros de aislarse del fútbol y del Real Madrid. Espero verle algún día de Presidente del club, con las manos libres para diseñar, hacer y construir con paciencia el club del que estemos orgullosos en todos los sentidos.
 Nada me gustaría más que equivocarme, y que, con todo el poder, este hombre decida dedicarse a entrenar y a no medrar o buscar el enfrentamiento constante con todo el mundo. Porque hasta ahora sólo le avalan los resultados. Aunque no es para tirar cohetes, la verdad es que, los entrenadores necesitan tiempo para conformar sus proyectos; y conseguir en su primer año los resultados que ha obtenido no está nada mal.
  Estoy convencido de que si este hombre se hubiera dedicado a lo suyo, hoy el Madrid tendría alguna copa más en sus vitrinas. Ya lo he expuesto en el "balance de la temporada". El haber luchado toda la temporada contra todos los equipos supermotivados por culpa de Mourinho ha perjudicado más de lo que parece, pues al fin y al cabo el fútbol es en buena parte, motivación. 
  Veremos.