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miércoles, 22 de julio de 2020

La Liga del Coronavirus.

   Antes del parón por el confinamiento, tachamos al equipo de desidioso por su comportamiento y actitud ante el Betis. Considerábamos entonces que el equipo había tirado la Liga en ese partido al que no compareció, probablemente por lo incierto de la situación del país. Recordemos que sólo unos días después se decretó el estado de alarma. "Desidia total" era el titular de la entrada del diez de marzo. Y es que en esa jornada se cedió la iniciativa al equipo rival que no atravesaba su  mejor momento.
   El regreso a la competición ha supuesto un cambio radical, pues de la supuesta desidia hemos pasado al compromiso absoluto de casi la totalidad de la plantilla. Quizás el modelo de competición exigido por las circunstancias haya sido un elemento decisivo a la hora de aunar los esfuerzos de un equipo que ha ido claramente a más después del parón.
   Hay tres personajes claves en esta historia. Por un lado Zidane, porque es el máximo responsable de crear las condiciones y el clima que han desembocado en este triunfo; por otro lado, Sergio Ramos, por su aportación goleadora y de lideradgo;  y por último, Benzema, por su esfuerzo, entrega y aportación goleadora imprescindible y decisiva.
   Zidane volvió a lograr lo que parecía imposible al meter en la competición a un grupo de jugadores de edad no excesivamente avanzada, pero que lo han ganado todo (Kroos, Modric, Ramos, Benzema). Demostró a lo largo de este último tramo que es capaz de ir más allá de la función de gestor y animador de plantilla. Detecta al jugador que está en mejor estado de forma, tiene paciencia suficiente, a veces siendo injusto, para recuperar mediante la confianza en jugadores que no están al cien por cien (Isco, Asensio). Introduce variantes tácticas sorprendentes que suelen funcionarle, como la de jugar con cinco centrocampistas. Los cambios suelen darle resultado como revulsivo del equipo para los minutos finales... Y por supuesto, es un excelente gestor de la plantilla porque logra mantener a casi la totalidad de la misma en disposición de aportar su grano de arena.
   Sergio Ramos ha ganado en ascendencia sobre la plantilla, se le ve ejercer el liderazgo con un compromiso indudable. A ello ha contribuido su aportación goleadora en todos los terrenos, pero también al mítico lanzador de penaltis en que se ha convertido: no recordamos cuándo falló el último.
    Benzema ha venido a resultar el jugador imprescindible que todos esperábamos desde su llegada al equipo blanco. La sombra de Cristiano Ronaldo, y su inmadurez personal le impidieron explotar mucho antes. Hoy ha sabido adaptarse y asumir el rol de delantero que le corresponde; unas veces asistiendo, otras goleando, y otras sacrificándose en defensa hasta la extenuación. Es verdad que no es un delantero centro al uso, es verdad que no es un matador, es verdad que no es agresivo. Pero es verdad que sus goles fueron decisivos en muchos partidos y que esta Liga en buena parte se la debemos a él. 
   Ahora toca recuperar fuerzas y ver qué papel desempeñar en otro final de Liga de Campeones también alterado. Está muy difícil por la desventaja de la derrota en casa; pero también lo estaba la Liga. Veremos.

martes, 30 de junio de 2020

Un entrenamiento con gol para la Historia. Español 0 - R. Madrid 1

    No haríamos una entrada de este partido si no fuera por la trascendencia del resultado, y por el gol que inclinó la balanza a favor. 
   Probablemente el hecho de que se celebren los partidos sin público está en el fondo del titular que hemos elegido, pues viendo el partido en solitario y oyendo las instrucciones de los cuerpos técnicos a voz en grito (sobre todo de Rufete, suponemos que por su condición de debutante) esa sensación de entrenamiento es inevitable. 
    En cualquier caso, el partido resultó bastante tedioso a ratos y con poca profundidad en el juego. A ello contribuyó el planteamiento ultradefensivo del español y la falta de operatividad del Madrid ataque; nadie desbordaba y penetraba por banda, nadie recibía entre líneas, salvo Isco que se movió por todo el campo con soltura y voluntariedad. Prueba de ello fue el escaso trabajo que tuvo Courtois y el dominio del juego, que en los últimos partidos parecía no corresponder al equipo blanco.
   En un partido tan plano, pocos jugadores a destacar, salvo el buen hacer de nuevo de Varane, de Casemiro y de Courtois. Vimos bien a Isco y a Valverde cumpliendo con su cometido; pero no tanto a Hazard porque pareció algo más apagado de lo habitual, con menos generosidad en la movilidad y sin demasiado acierto de cara a portería. La entrada de Vinicius y Rodrigo por Isco y Hazard dio más profundidad al equipo y una mayor continuidad al juego de ataque.
   La historia de este partido pues se puede reducir al golazo que nos brindó Benzema, pero es una historia con mayúscula, de esa a la que alude el himno del equipo "Historia que tú hiciste", porque ese gol vale tres puntos que sitúan al equipo líder en solitario, y porque su belleza y exquisitez lo hacen memorable. Fue un gol solo al alcance de unos pocos (Recordemos a Guti) y Benzema es uno de ellos. Casemiro había tomado ventaja sobre su defensor en la penetración, pero increíble que el francés lo viera y que le pusiera el balón de la única forma que pudo hacerlo; con caño incluido y al sitio de llegada exacto entre portero y goleador. Ojo, tampoco está mal lo de Casemiro con cinco goles esta temporada.
   Y eso fue casi todo, un golazo y liderato. Ahora hay que mantenerse arriba, porque los partidos no dejan respiro, las necesidades de los rivales les hacen más fuertes y los esfuerzos no van a disminuir sino a incrementarse. Zidane parece que lo tiene claro, tiene que dar descanso y refrescar al equipo todo lo que pueda. Ahí está la clave. Veremos 

jueves, 25 de junio de 2020

Vinicius, Vinicius, Vinicius. Zidane defiende con cuatro delanteros. R. Madrid 2 - Mallorca 0

   Zidane está empeñado en demostrar que cuando los jugadores están en forma da igual el dibujo, la geometría, o la posición en que jueguen, porque siempre lo harán bien. Ayer sorprendió con una alineación que a primera vista parecía una barbaridad. Es verdad que el experimento se hizo frente a un rival que está en lo más bajo de la tabla, pero no estaba exento de riesgo; sobre todo si tenemos en cuenta que a la vez que cambió el dibujo contaba con la ausencia de Casemiro, una pieza imprescindible. 
    Desconocemos la motivación última que llevó a Zidane a arriesgar de la forma que lo hizo. Pudo deberse a la necesidad de contentar a todos los jugadores para mantenerlos enganchados, lo que no sería de extrañar dado lo que aún nos espera; pudo ser porque desea experimentar nuevas fórmulas para acometer partidos con necesidades de ataque (véase la vuelta en Manchester)... El caso es que no le salió mal en líneas generales.  
    En el fondo, analizado el juego y el tan traído y llevado dibujo, el esquema de juego fue muy parecido al de otras ocasiones; salvo que los extremos no solían ser tan ofensivos, por ejemplo Lucas Vázquez frente a Bale. Y este fue el punto más débil de la propuesta, ya que el galés no colaboraba con la intensidad requerida en su banda; sobre todo porque Carvajal estaba necesitado de atenciones cuando no sustituciones. No ocurrió lo mismo con la otra banda, donde Vinicius se empleó a fondo en ataque y en defensa, supliendo en esta última faceta sus carencias con un despliegue físico tan generoso que entraban ganas de gritarle que parase un poco.
    Entramos con ello en la gran cuestión, ¿debe Vinicius sacrificarse en defensa de la forma que lo hizo? A nuestro juicio es un error, por más que el chico esté bien físicamente, estos esfuerzos continuados se acaban pagando. Y teniendo en cuenta que ha demostrado ser el jugador más desequilibrante de esta plantilla, bien haría Zidane en darle más libertad para el ataque y limitar sus esfuerzos defensivos a la presión en el ataque. Así tendrá más frescura cuando ataque y mayor recorrido en el tiempo de su magnífico estado de forma. 
    Nada que objetar a los cambios, por más que Asensio tampoco parece jugador para sacrificios defensivos, pero muy bien la entrada de Kroos e Isco, ya que proporcionó un mayor control del juego cuando se necesitaba.
    A destacar la buena actuación de Courtois cuando fue necesario, y ya van unas pocas. El buen oficio de Modric y Valverde para conducir y aguantar el equipo en los medios. El estado de forma de Varane, por contraposición al de Carvajal que parece muy desorientado. No funcionó Hazard en la media punta, pareció algo desubicado. Bale desentona por su falta de ritmo y de constancia en las tareas defensivas, y sin aportación significativa arriba. Ramos que inició el encuentro algo fatigado e incómodo con el buen hacer de Kubo (movilidad, regate, asociación, velocidad), acabó marcando un golazo y dando la tranquilidad a todo el equipo.
    Mención aparte merece Vinicius, ya que su derroche físico fue excesivo y no le mermó sus oportunidades y la claridad con que las resolvió en la línea de ataque. Un gran gol el primero, picando por encima del portero. Con él en el campo ocurren cosas, transmite confianza, inventa, y parece que empieza a definir. Pero necesita alguien que le acompañe en sus incursiones, alguien con velocidad suficiente para llegar junto a él a posiciones de remate, ya que después de ganar una y otra carrera frente al rival, no tiene a quien pasar. Ese hombre puede ser Hazard, pero hay que buscarle acomodo a este tándem que está por explorar y por explotar.
   Y este año no es un tópico; esto no para ni va a parar en el próximo mes, al menos. Salvo que sigamos haciendo tonterías con el Covid. Veremos.
      

viernes, 19 de junio de 2020

Cruz y cara. R. Madrid 3 - Valencia 0

   Después de escuchar a Zidane en rueda de prensa, uno tiene la sensación de que no tiene pensado hacer especulaciones con el posible cansancio reservando a jugadores para futuras batallas más o menos exigentes. Él se siente más cómodo con Casemiro, Kroos y Modric en el campo que con cualquier otra variante que pueda experimentar. Ayer la entrada de Valverde en el centro del campo no dio sus frutos, al menos en la primera parte. Bien es verdad que nadie en el equipo estuvo bien. El equipo se movió voluntarioso al principio, con un Hazard acelerado (debería pensarse regular un poco los esfuerzos de inicio) que poco a poco fue diluyéndose en la espesura de ideas que el equipo acusó. 
   Y es que no sabía muy bien si lanzarse a atacar o hacer un juego más de control, al que el dibujo del equipo parecía invitar.  El caso es que ni una cosa ni la otra, porque el Valencia encontró la debilidad defensiva del equipo y en dos o tres contragolpes, sin demasiado esfuerzo, consiguió sendas oportunidades de gol que sólo la fortuna y el buen hacer de Courtois desbarataron. 
Anotamos un dato significativo; en esta primera parte Mendy no se atrevió a profundizar por su banda ni una sola vez, desconocemos si por indicación de su entrenador o por propia iniciativa.
   La segunda mitad fue otro partido distinto. Bien por la charla que se produjera en el vestuario, bien por la descomposición del contrario en la introducción de demasiados cambios, bien por los cambios propios que introdujo Zidane, o bien por el conjunto de todas estas circunstancias y decisiones; lo cierto es que nada tuvo que ver con esa primera parte anodina e inoperante que nos ofreció el equipo.
   Se vio a un Valverde mucho más activo y pegado a la banda derecha, a un Modric como director de las operaciones, a un Hazard moviéndose entre líneas y por todo el frente de ataque, a un Mendy con profundidad en su banda, y a un equipo en definitiva mucho más activo y decidido que en la primera mitad.
   Así, fruto de ello, llegaron los tres goles. Todos ellos de bella factura, pero especialmente el segundo de Benzema, porque Casemiro estuvo expeditivo cortando y robando el balón, fantástico el cambio de Kroos, exquisito el toque de Asensio, y finalmente Benzema ofreciendo su delicatessen. 
    A destacar, la fulgurante entrada de Asensio marcando en el primer balón que tocaba, y dando la asistencia a Benzema. Así como la segunda parte que hizo Modric, distribuyendo y filtrando pelotas decisivas, como la del primer tanto.
    Queda mucha Liga; sobre todo porque no será un final normal al haber muchos partidos en muy poco tiempo. Tampoco sabemos cómo va a influir en los jugadores el parón al que han estado sometidos. Demasiadas incertidumbres. En cualquier caso será necesario no desaprovechar la mitad del tiempo en aclararse, y solucionar los problemas defensivos del equipo en los contragolpes. Veremos. 

martes, 10 de marzo de 2020

Desidia total. Betis 2 - R. Madrid 1

   Esto no es en realidad una entrada al uso. A menudo otras tareas o la frecuencia con que se disputan las distintas competiciones me impiden seguir puntualmente cada partido. Así que bien podría no haber hecho la presente; sin embargo el nivel de irritación alcanzado me obliga al menos a expresar y dejar alguna constancia de ello en esta especie de seguimiento del estado del equipo a lo largo de la temporada.
   Así pues, solo hay que decir que no recordamos desde cuándo la bajada de brazos colectiva que presenciamos este domingo fuera tan acusada y tan generalizada. Salvo Varane que trabajó a destajo todo el encuentro, el resto de contendientes madridistas brillaron por su ausencia. 
    No merece la pena analizar aspectos de orden táctico, ni de alineación, puesto que con la actitud que pusieron en el terreno de juego casi todos los jugadores es imposible doblegar a ningún equipo, salvo por mala suerte o injusticia. Es verdad que Zidane tampoco anduvo muy fino sacando del equipo a Valverde, su jugador más comprometido y polivalente hoy por hoy; también que anduvo lento en los cambios y en los jugadores a sustituir. Benzema debió ser sustituido por Mariano (que por cierto sabe Zidane que lo da todo) mucho antes. Pero nada ni nadie puede con la falta de ánimo y ganas que mostró todo el equipo.
     Lo irritante e incomprensible de esta actitud se deriva de las circunstancias en que está la Liga y la clasificación de la misma. Viniendo de un resultado muy positivo, habiendo asestado un duro golpe al mayor rival, y estando por delante en la tabla, no se entiende a qué obedece esta desidia.
     El equipo sólo reaccionó cuando el Betis se puso por delante en el marcador. Y tal vez eso sea lo que haya buscado: ponerse por detrás en la tabla clasificatoria para empezar a dar de sí lo que puede.
     En fin, no vamos a añadir nada más. el tiempo nos dirá qué entresijos tuvo este fiasco que bien les puede haber costado la Liga. Si esta especulación terminara por materializarse intuimos que van a rodar muchas cabezas... de jugadores. Veremos

martes, 3 de marzo de 2020

Mucho corazón fue suficiente. R. Madrid 2 - Barcelona 0

    De haber puesto tanto corazón en el partido contra el City, quizá ahora no estaríamos con la soga al cuello. Pero esto nunca se puede saber, sobre todo porque el corazón tiene unos límites que conviene tener en cuenta si no queremos hacerlo explotar. Para eso está la cabeza... pensante. 
    Y decimos pensante porque el verdadero gestor de un uso racional de los esfuerzos es el entrenador. Y el encargado de la formación de los jugadores, especialmente de los niños es el entrenador y el cuerpo técnico. Algo tendrá que hacer con las palizas que se dieron Vinicius y Valverde, porque a ese ritmo acabarán fundidos en no poco tiempo.
     Aunque la alineación de inicio presentaba un par de componentes que no hubiéramos pensado que merecieran estar (Kroos y Marcelo). Tanto uno como el otro se ganaron la confianza de su entrenador. Especialmente el denostado Marcelo que se empleó a fondo en no pocas ocasiones. Pese a que su fondo es más bajo de la cuenta, y sus carencias defensivas son enormes, su calidad sigue estando ahí. Es verdad que ambos, como todo el Madrid, se vieron favorecidos por la parsimonia con que se desenvolvió el Barça a lo largo y ancho del encuentro.
      Creemos que el equipo hizo un gran partido, pero hay que anotar un par de aspectos que conviene corregir con urgencia. 
     Por un lado, los boquetes que los contrarios suelen encontrar en numerosas ocasiones por el centro de la defensa. Estos fueron tan enormes en la primera mitad, que un gran número de comentaristas y aficionados sacaron la conclusión de que el Barça había jugado mejor la primera parte. No es verdad, a nuestro juicio fueron esos errores en defensa los que transmitieron esa impresión. Salvo algún tramo de encogimiento del equipo, el resto del encuentro fue de un claro dominio y a ratos un exquisito trato del balón con combinaciones rápidas y precisas. Eso sí, sin acierto en los metros finales.
     Por otro lado, la necesaria dosificación de los esfuerzos de Vinicius. Alguien debe ser el encargado de guiar la formación de un chico de diecinueve años, cuya generosidad en numerosas ocasiones de modo casi infructuoso, por ser el único en la presión, le lleva a perder energía y claridad en las ocasiones en que ha de encarar y resolver. Es verdad que el domingo tuvo gasolina para todo y todo el tiempo. Pero,  ¿sabemos lo que podría hacer si gozara del privilegio de Cristiano Ronaldo? Poder deambular por todo el frente de ataque, acudir al auxilio de la presión arriba y no en toda la banda que le obligan a carreras de velocidad demás de cien metros, encarar a los defensas no sólo en banda sino por el centro. 
     Poco más que añadir, salvo que las mejorías de Casemiro y Carvajal y la mayor generosidad en el esfuerzo bastó para derrotar a un Barça lento y sin patrón de juego definido. Parafraseando a Piqué (ya le vale, dando siempre la nota desagradable); el peor Barça en mucho tiempo. Es difícil de comprender esta mejoría del Madrid en tan solo tres días, pero el fútbol es así. Son muchos los factores que influyen y el control de todos ellos resulta a veces imposible.  Por cierto el domingo no retiró del campo a Vinicius, tal como había hecho en encuentros anteriores; y ahí apareció la oportunidad que se trabajó una y mil veces a lo largo del partido.
     Bien haría el equipo en centrarse en esta Liga, que, aunque con una ventaja exigua, se ha puesto de cara. Es cuestión de mentalización, porque el estado de forma física no parece que sea el problema después de lo visto el domingo. Espera el Betis. Veremos.     

jueves, 27 de febrero de 2020

Los únicos "tíos" fueron los "niños". R. Madrid 1 - Manchester City 2

  Viendo al equipo conducirse en estos últimos partidos (ya desde la eliminatoria de Copa con la R. Sociedad) uno tiene la sensación de que el traje que Zidane le ha preparado no estuviera bien rematado, como si estuviera hilvanado. De manera que a la hora de moverse en el partido debe andar con mucho tiento, porque a la mínima flexión salta una costura, al mínimo estiramiento se descompone.
   Ayer no se puede decir que no nos gustara la alineación. A priori, la inclusión de Vinicius como titular lo habíamos demandado desde estas páginas. El reforzamiento del centro de campo también era buena idea, dado que eso era lo previsible que hiciera Guardiola fuera de casa, buscando un buen resultado para la vuelta. La vuelta de Mendy era imprescindible teniendo en cuenta las actuaciones de Marcelo esta temporada. Y la inclusión de Valverde en lugar de Kroos también era una decisión lógica ante las actuaciones del alemán en los últimos partidos. 
   Dicho esto, uno se pregunta cómo se llega a perder un partido que comienzas ganando. Para empezar, Zidane puso a sus jugadores a guardar la ropa y se olvidó de nadar. Y terminó por no hacer ni una cosa ni la otra, a pesar de que el partido se le puso de cara. Ya había puesto en evidencia el City este sistema; pues, a pesar de la lentitud y extremo cuidado que el Madrid ponía en sus evoluciones, acumulando jugadores tras el balón para evitar los contragolpes del contrario; en varias ocasiones la línea de tres cuartos del ataque inglés no tenía dueño. Allí campaba a sus anchas cualquiera que apareciese, sobre todo Kevin De Bruyne. 
    Para continuar, Zidane dudó si lo que quería hacer era obtener un buen resultado en la ida o machacar. Primero quiso un buen resultado, pero después del gol vio al contrario "tocado" y se obcecó tanto con golear que no se percató de que el entrenador contrario había hecho algún movimiento (Sacó a Sterling) que sería el responsable de hacer saltar las costuras del traje por los aires. 
     Con todo, la razón de que este traje se deshilvanara tan fácilmente tiene una explicación en los errores de algunos jugadores, que por otra parte no son nuevos. Los "niños" a los que Sergio Ramos apelaba en la previa para que dieran el paso a ser unos "tíos" fueron los que más ganas y acierto pusieron en el encuentro. Valverde y Vinicius cuajaron un gran partido, especialmente el brasileño, incluso ayudando a Mendy en defensa o presionando con decisión. Y los supuestos "tíos" no parece que se sintieran aludidos por el discurso del capitán. Vimos a un Carvajal alocado, impreciso y descolocado en numerosas ocasiones. Qué decir del partido de Casemiro, con su falta de tensión, su lentitud y el recital de entregas al contrario que nos brindó. O el propio Ramos dejándose comer el espacio por un delantero más bajo y menos potente que él en el empate del City.
    Pero lo peor fue la falta de reacción del entrenador, la incapacidad para leer el partido y los movimientos del contrario. Todos sabíamos que Carvajal estaba sufriendo por su banda lo indecible, todos veíamos que era esa banda la que había que reforzar. Pero el entrenador contrario fue el primero en mover ficha, colocó a Sterling por esa banda, De Bruyne siguió percutiendo por ese costado hasta que llegaron el primer gol y el penalti: ambos por dicha banda. 
     Y es que, si no antes, al movimiento de Guardiola le correspondía la entrada de Lucas Vázquez; pero Zidane decidió forzar la situación entrando a Bale y sacando a su jugador más incisivo, Vinicius. Ahí saltaron las costuras por los aires. El traje quedó descompuesto.
     La vuelta queda así muy complicada. Al resultado hay que añadirle la eliminación del "tío" más representativo. Zidane tendrá que echar mano de algunos "niños", que los tiene en la plantilla. Pero la deficiencia de la plantilla en el puesto de Casemiro, y su sobreutilización era de esperar que tuviera unas consecuencias, y llegan en el momento más decisivo. Y no digamos nada del hecho de que las  dos "estrellas" llamadas a marcar la diferencia (Hazard y Bale) estén fuera del equipo; uno, por su mala fortuna; el otro, porque... nadie sabe el porqué.
    En estas, recibimos al Barça en la Liga. Aunque ellos no están para tirar cohetes, la facilidad con que se descompone el equipo en defensa no invita al optimismo. Veremos.

miércoles, 19 de febrero de 2020

Vuelven las dudas en defensa. R. Madrid 2 - Celta de Vigo 2

     Después de un larguísimo período de buenos resultados en el aspecto defensivo, durante el cual Zidane pareció haber encontrado la fórmula adecuada; en solo encuentro volvieron a aparecer dudas importantes. Y ello en un partido en el que no se puede decir que el equipo no estuviera comprometido. Si exceptuamos a Bale, el resto de jugadores se entregaron con generosidad a un esfuerzo poco fructífero en términos de llegadas y ocasiones. 
      Lo desesperante vino de los tremendos despistes defensivos en sendas jugadas protagonizadas en primerísima persona por Varane, ya que fue su marca la que terminó materializando los dos goles célticos. Si el primer gol vino en una jugada filtrada desde una larga distancia habiendo dejado un amplio espacio al delantero para maniobrar; el segundo fue un despropósito de todo el sistema defensivo, empezando por el absurdo descoloque de Ramos saliendo a presionar por delante de la defensa y dejando a Casemiro incrustado en su posición, y de nuevo a Varane persiguiendo tarde a la sombra del contrario.
     Sabida es obsesión de Zidane por meter a Bale en el equipo, a pesar de que éste se lo agradezca con actuaciones ignominiosas como la que tuvo el domingo durante toda la primera parte en especial. Quizá pretenda recuperarlo para la causa en Champions, consciente de las buenas actuaciones del galés en los momentos puntuales y claves de esta competición; pero esto se contradice con el objetivo prioritario del entrenador en esta temporada, cual es el de la consecución del título de Liga. 
    Nunca sabremos si con otro jugador en su lugar el resultado hubiera sido otro, pero no parece que hoy por hoy se merezca estar en el equipo titular. Con la consiguiente debilidad del discurso del entrenador por el carácter injusto de esta decisión.
     Dicho esto, alguna vuelta ha de darle Zidane a la forma en que prepara los partidos. Nos referimos al conocimiento del rival, pues en el caso del Celta claro era la necesidad de no dejar maniobrar con la comodidad que pudieron hacerlo Aspas, Rafinha, Suárez. Quizá alguna pieza más en el centro de campo en lugar de un inoperante Bale, hubiera dado un mejor resultado.
     En partidos como este es donde realmente se ganan o se pierden las Ligas. Esperemos que el equipo haya aprendido la lección, y particularmente el cuerpo técnico. Veremos porque se aproxima una cuesta bien empinada. Suerte que hemos recuperado para la causa de nuevo a un gran Hazard.

lunes, 10 de febrero de 2020

Sonó la flauta y apareció la orquesta. Osasuna 1 - R. Madrid 4

   Tras una penosa media hora por parte del Madrid, y en la que pareció serle indiferente ir por detrás en el marcador; el gol de Isco en el treinta y dos, sin méritos para ello, despertó de repente a los blancos, que a partir de ese momento se transformó como por arte de magia.
     La acumulación de jugadores en el centro de campo no trajo ninguna mejoría en el juego de inicio. Más bien al contrario, se vieron desbordados por el Osasuna en varias ocasiones antes y después del gol tempranero que los rojillos lograron sin demasiada presión. Y es que todo el equipo salvo Benzema parecía adormecido, como en siesta. La alineación de Bale de inicio tampoco ayudó a despertar los ánimos en la parte delantera. El galés no está, aunque parece que Zidane le espera: lentísimo, impreciso, poco trabajador y colaborador. Aún no acabamos de entender su alineación.
    Pero todo cambió, como hemos dicho, a partir del primer gol. Allí comenzó a desatarse Isco, con un juego menos especulativo y más incisivo de lo habitual; apareció Modric, con sus arrancadas que clarifican enormemente el frente de ataque; y el mejor Benzema, con una movilidad y una capacidad de asociación extraordinarias, su seña de identidad. No es de extrañar que se enfadara por el cambio por Jovic hacia el final del partido. Quería marcar. Sabía que en los minutos finales el Osasuna se había lanzado arriba y el momento era propicio para ello. Así lo certificó Jovic con un golazo; el que Benzema ansiaba.
    Las entradas de Lucas Vázquez y Vinicius dieron un nuevo aire al equipo, al permitir transiciones mucho más rápidas y una mayor capacidad de desborde. 
    Un partido cuya historia se enmarca dentro del fútbol actual. Sólo trabajando mucho se puede doblegar a equipos de inferior calidad técnica. Sin ese esfuerzo, resulta casi imposible alcanzar el objetivo. Ayer se jugó con fuego durante media hora; pues, de haber materializado alguna más el Osasuna, quizá la fiesta habría terminado de otra manera.
    Bien haría Zidane en poner a los que realmente tienen ganas de trabajar. Bale no está en condiciones, y eso puede crear malestar en la plantilla. Por otro lado, es menester que busque el equilibrio del equipo por el lado de tapar los laterales y no por el de acumular centrocampistas. Es verdad que tiene un problema en esa zona (ayer dejó a Kroos en el banquillo), pero quizá sea mejor alternarlos que hacer un dibujo para meterlos con calzador. La pérdida de la Copa pudo haber dado más salidas a algunos de ellos, pero el carrusel de cambios que introdujo no fue acertado. A estas alturas Zidane debe saberlo mejor que nadie. 
  En fin, en todo es el entrenador quien tiene todos los datos. Pero en la Copa no parece que los manejara muy bien. Veremos.

miércoles, 5 de febrero de 2020

Zidane, protagonista absoluto. R. Madrid 1 - A. Madrid 0

 Zidane no deja de sorprendernos, tanto por sus planteamientos como por sus explicaciones, por más que unos y otras resulten tan elementales. En el partido de este fin de semana, decidió combatir el mayor empuje previsible de los atléticos, dada su posición en la tabla y la eliminación de la Copa, con una superpoblación del centro de campo. No sabemos si para tener el control del juego o para tener contento a todos los jugadores que más le están aportando, y que a nivel jerárquico representan más en el equipo.
   Lo cierto es que no consiguió ninguno de sus objetivos; pues ni controló el juego, que estuvo a merced del contrario toda la primera parte, ni contentó a todos sus jugadores al tener que señalar a algunos de ellos durante el descanso.
    Que se equivocó lo reconoció con prontitud en las declaraciones posteriores, y que tuvo que rectificar sustituyendo a dos de esos jugadores que pretendía contentar, también. 
    Los cambios que introdujo a nivel de jugadores y de dibujo del equipo propiciaron un vuelco en el devenir del partido durante la segunda parte, tanto en el juego como en el resultado. Y paradógicamente con menos centrocampistas el equipo logró controlar mejor el juego y crear un mayor número de ocasiones, a la vez que redujo considerablemente las acometidas en los contragolpes del Atlético; favorecidos por que Simeone cambió a su mejor delantero: Morata. 
    Así que un primer tiempo dominado por el Atlético, merced a un erróneo planteamiento de Zidane, que le venía como anillo al dedo al juego de los de Simeone. Y un segundo tiempo dominado absolutamente por el Madrid, debido a los cambios individuales y tácticos que introdujo el propio Zidane.
    Así que fue el protagonista absoluto del partido. Y , como decíamos al comienzo, no deja de sorprendernos también por sus explicaciones, pues a todo este asunto el contesta: "Teníamos que hacer algo, lo hicimos... y ya está". No hay más palabras. Es que eso lo que hizo. Si fue con mayor o menor intención, con más o menos dosis de intuición, no lo sabremos nunca. El caso es que este hombre consigue unos equilibrios increíbles que le dan un excelente resultado. Sustituyó a Kroos y a Isco que estuvieron evidentemente perdidos y cansados, especialmente el alemán; y él les pide perdón por haberlos sustituidos. Este es Zidane.
     Además de esto el partido nos trajo un par de noticias excelentes. Por un lado la confirmación de Vinicius no es un jugador vulgar como muchos tertulianos se empeñan en hacernos creer. El sábado revolucionó su banda y contribuyó a abrir la lata que en la primera parte no tenía fisura alguna. Y por otro lado apareció un Mendy desatado tanto en defensa como, sobre todo, en ataque. Ya en la primera parte había sido el jugador más incisivo del equipo; pero la entrada de Vinicius le dio una mayor profundidad que le catapultó a convertirse en protagonista del magnífico gol que firmaron los dos junto a Benzema: una obra maestra.
     Partido importante porque dejas a un rival bastante alejado y con dudas en cómo conducirse de ahora en adelante. Pero la mejor noticia es que hoy por hoy Zidane tiene muchas opciones, incluso con varios jugadores importantes fuera del equipo.
     Viene la Copa, viene la Real. Veremos.

viernes, 31 de enero de 2020

Todos enchufados. Zaragoza 0 - R. Madrid 4

   ¿Cómo lo logra? Es un misterio. Pero es indudable que de nuevo ha conseguido llegar al momento crucial de la temporada con todos los jugadores en condiciones de ser titulares. De modo que el problema más difícil de resolver para muchos técnicos (tener dispuestos a todos para entrar con garantías), Zidane lo resuelve de un modo tan natural y sencillo que parece increíble; sobre todo si uno intenta extraer ese secreto de las declaraciones y ruedas de prensa que proporciona: siempre planas, siempre elementales, siempre anodinas. 
    En este partido logró un excelente resultado con casi todos los no habituales en el equipo titular, y ante un rival que no le perdió la cara al partido hasta el último tanto. 
    Y es que ha conseguido recuperar al mejor Courtois, sin perder a Areola para la causa (en este partido tuvo tres intervenciones muy meritorias). Varane muestra su mejor versión desde hace mucho tiempo. Nacho está de vuelta, tras la desaparición de más de una temporada. Estamos viendo al mejor Kroos probablemente desde su llegada al equipo. Qué decir de Valverde..., quizá el culpable de que Kroos tenga las pilas a tope. De nuevo empieza a aparecer Lucas Vázquez como ese jugador talismán para Zidane, aportando en defensa y en ataque elementos importantes del juego. Y vemos sonreir de nuevo a Vinicius, mostrando su profundidad por la banda y sus apariciones por el centro, fruto de la cual marcó un extraordinario gol. Y finalmente, aparece Brahim, nos deleita con unos pases filtrados que son una delicia, y que se muestra con una vitalidad espectacular en los pocos minutos de que dispone.
     Como todo no puede ser positivo, nos queda Marcelo que sigue mostrando su peor cara. Ya no va a aprender a defender, pero sus aportaciones en ataque fueron irrelevantes en general, cuando  no fueron acompañadas de numerosas pérdidas de balón que no acostumbra a hacer. Está lejos del deslumbrante atacante que ha sido. Tampoco Carvajal atraviesa su mejor momento, pero así lleva toda la temporada, alternando pérdidas de pelota, atascos en la salida del balón, con genialidades como la del desmarque que le tira a Brahim en el gol de Benzema. 
    En conclusión, Zidane ha logrado tener a todos enchufados en el momento clave de la temporada, lo que le permite aspirar a todo en la misma; incluso la Copa, que tanto se le resiste al equipo en los últimos años. 
    Pero esto no para, y el sábado tenemos de nuevo un partido muy complicado y decisivo para la Liga, el gran objetivo de Zidane desde el inicio de temporada. Veremos qué Atlético se presenta en el Bernabéu; aunque si el Madrid sigue jugando así será difícil que se le escape la victoria. Eso es lo que esperamos.

sábado, 18 de enero de 2020

Gigante Casemiro. R. Madrid 2 - Sevilla 1

   En un partido tremendamente complicado por el buen hacer del rival, apareció el omnipresente Casemiro para resolver todos los problemas que el equipo mostró: defensivos, de control y salida del balón y finalmente de remate. 
   No hubo fluidez en el juego ante la presión agobiante de los jugadores sevillistas. Lopetegui lanzó a sus jugadores a una presión fuerte desde arriba, consciente de que la ausencia de Ramos complicaría la salida del balón, como así fue. En no pocas ocasiones el Madrid estuvo en dificultades a la hora de dar sacar la pelota. Y en el tramo final de la primera parte el dominio y la pelota fueron del Sevilla.   
   Algo más suelta la segunda parte en la que el gran gol de Casemiro a pase extraordinario de Jovic, animó a Zidane a realizar un doble cambio, que hizo inclinar definitivamente la balanza en el juego a favor del Madrid con la verticalidad de Vinicius y el mayor control y búsqueda de recepción de Banzema. No sin antes poner las tablas en una jugada por la banda izquierda. Mendy no estuvo especialmente acertado en su sustitución de Marcelo que empezaba a notar su falta de actividad en los últimos meses. A Varane le faltó contundencia en esa jugada un tanto embarullada tras la caída de Munir, y en la que De Jong logró un gran gol.
  En cualquier caso, un partido muy disputado, muy trabajado, pero resuelto positivamente gracias a la aparición como hemos dicho de Casemiro. Allí donde había una clara ventaja de ataque del equipo andaluz aparecía Casemiro rebañando y distribuyendo con criterio, allí donde hizo falta infiltrarse para dar más opciones de ataque apareció Casemiro. Fruto de ello llegaron sus dos goles de auténtico delantero centro. Imposible pedirle más. Fue el hombre del partido sin duda. 
   En el terreno individual también merece destacar el regreso de Vinicius. Necesitó solo media hora para demostrar que es el jugador más desequilibrante que tiene el equipo, y que es del tipo de jugador que obliga al contrario a estar ocupado de él y no al revés. Ni Lucas Vázquez ni Rodrigo tuvieron su tarde, si bien es verdad que el rival se mostró muy exigente. Lucas estuvo algo impreciso pero enganchó un centro que propició el segundo y definitivo gol de Casemiro; y Rodrigo jugó con criterio lo que le llegó pero sigue sin crear apenas inquietud en el contrario, sin encarar. Parece haber perdido el descaro y la chispa con que se manifestó meses atrás.
   En definitiva, un partido sacado adelante con esfuerzo, lo que no está mal después de este trajín de la Supercopa y las ausencias que presentaba hoy el equipo: Valverde, Ramos, Isco, Hazard, y el omniausente Bale.
   Continúa la cuesta de Enero con buen tono del equipo. Veremos qué nos depara la Copa. Muy importante que Zidane haya logrado incorporar, de nuevo como antaño, a un buen número de suplentes que se comporten con motivación y ganas.  
   

jueves, 12 de diciembre de 2019

Rodrygo y Vinicius entran por el centro. Brujas 1 - R. Madrid 3

   El Brujas propuso de nuevo, al igual que hiciera en el Bernabéu, un partido con acción sin tregua. De manera que, mientras mantuvieron las fuerzas intactas, el Madrid no fue capaz de desembarazarse del atosigamiento a que le sometió el conjunto belga.
   Así transcurrió casi toda la primera parte. Con pocas ocasiones de gol por ambas partes y un juego bastante trabado y deslavazado; llegando en muchas fases del mismo a parecer un correcalles.
   Ahí estuvieron muy atentos y acertados tanto Varane como Militao, dos centrales con enormes cualidades, entre las que destaca la velocidad; pero que a la hora de sacar el balón alternan buenas acciones con lapsus graves que cuestan goles, como el tanto que logró el Brujas, merced a la metedura de pata de Militao en el pase horizontal que no llegó a su destinatario. Si a ello añadimos los frecuentes apagones en la salida de balón de Odriozola, encontraremos la explicación a ese atosigamiento que sufrió el equipo a lo largo de ese primer período.
    ¿Y arriba qué? Pues con esas dificultades en la salida del balón y la fuerte presión del rival hicieron que nuestros delanteros estuvieran más pendientes de defender que de otra cosa. Sólo a veces una tímida presión adelantada de Jovic que resultaba totalmente infructuosa, al no ser secundado por el resto de jugadores, a la vez que estiraba al equipo en exceso.
     La segunda parte cambió notablemente y poco a poco el panorama. El Madrid tocó mejor, adelantó un poco más las líneas y el Brujas fue disminuyendo la intensidad de su juego. Los laterales comenzaron a aparecer (especialmente notable la profundidad de Odriozola), permitiendo una nueva variente interesante en el juego de Rodrygo y de Vinicius: la aparición por el centro del ataque.
       Esas entradas de Vinicius y Rodrygo por el centro de ataque fueron la clave de que, con número escaso de llegadas a portería, el equipo acabara inclinando la balanza claramente en el marcador y en el juego a su favor. Especialmente llamativo es el desparpajo con que se desenvuelve Rodrygo en las inmediaciones del área, recordando por momentos al mejor Raúl, pese a que no tengan nada en común en sus condiciones físicas y técnicas. Bien haría Zidane en explorar las posibilidades que estos dos jugadores pueden aportar entrando por ahí; al igual que se hace necesario otorgar más profundidad a Mendy y un mejor trato con el balón en los centros al área.
     En cualquier caso, buen juego a ratos y buen resultado con un equipo plagado de suplentes, ante un equipo incómodo. Pero no hay que olvidar que la tardanza en armar el equipo nos ha costado comparecer como segundos en el sorteo del próximo lunes. Casi imposible apelar a la suerte en el sorteo: todos son de primer nivel. Veremos.

domingo, 24 de noviembre de 2019

Adónde va el periodismo. R. Madrid 3 - R. Sociedad 1

   Es verdad que pretender que Zidane haga una rueda de prensa amena sobre cuestiones de tipo táctico es un imposible. Pero de ahí a convertir en objetivo prioritario "la cuestión Bale" hay un trecho del que los únicos responsables son los periodistas.
    Y es que en un partido como el de ayer, tan interesante desde el punto de vista táctico. En un partido tan interesante como el de ayer por las variaciones en el juego que se experimentaron a lo largo del encuentro. En un partido tan interesante como el de ayer por las reacciones de uno y otro equipo al marcador y al vestuario... 
     Pues bien, con todo eso y mucho más para analizar y comentar con el entrenador, las tres primeras preguntas, más otras dos más en el transcurso de la rueda de prensa, van dirigidas a "la cuestión Bale".
   Cabe por eso preguntarse qué clase de periodismo es este, hacia dónde caminamos por estos derroteros, qué conocimiento vamos a despertar en los oyentes o los lectores, dónde hemos decidido fijar o poner los focos en este oficio.
     Ayer la Real Sociedad sometió al Madrid durante más de media hora gracias a un despliegue táctico en el terreno de juego espectacular. Y , ni el equipo, ni el entrenador encontraron una solución a los problemas que la presión adelantada realista le ocasionaba. El centro de campo del Madrid no podía o no sabía cómo operar, con un Modric y un Valverde casi desaparecidos. Sólo el empuje, más voluntarioso que otra cosa, del último cuarto de hora propició el empate; que junto al gol tempranero de la segunda mitad permitieron una remontada que no se veía por ningún lado.
     La segunda mitad fue algo muy distinto porque los dos jugadores mencionados aparecieron de repente en posiciones más avanzadas y dieron pie a la victoria. Eso sí, con un Benzema incansable y efectivo, un Hazard que ya está en forma (lástima que tuviera que maniobrar tan lejos del área), y una nueva buena intervención salvadora de Courtois en los momentos puntuales. El Madrid dominó algo más el juego, se desplegó bien en el contragolpe, y generó más ocasiones de gol. 
    Todo el equipo ha subido un peldaño en su estado de forma, pero han de hacerse mirar los despistes del calibre del de Ramos en el primer gol donostierra, porque ante equipos más potentes físicamente (quizá este fue el origen del gran cambio experimentado en la segunda mitad) te puede costar el partido. Ahí viene el PSG el próximo martes como piedra de toque.
     Entendemos y compartimos la pitada a Bale cuando salta al terreno de juego, no tanto que se prolongue durante el encuentro cada vez que toque la pelota. Se nos escapa en qué beneficia al equipo. El divorcio debe operarse cuanto antes en los despachos, pero mientras tanto parece que el entrenador lo necesita; por tanto, dejémosle actuar en el terreno de juego con tranquilidad. Y en todo caso, recriminar su falta de actitud cuando se produzca. No fue el caso de ayer,  donde, por cierto, no estuvo nada mal. Más de la mitad del ruido que se armó ayer ha estado alimentado por los medios de comunicación, y lo comentado al inicio sobre la rueda de prensa lo deja meridianamente claro: lamentable.
      La buena noticia es que el equipo parece estar mucho mejor y que el parón no ha influido en el juego del equipo en absoluto. Parece un buen momento para recibir al PSG. Veremos.
     

jueves, 7 de noviembre de 2019

Rodrygo. ¿Nacimiento de una estrella? R. Madrid 6 - Galatasaray 0

   Vivimos en un mundo entregado a la impaciencia y a la exageración, para lo bueno y para lo malo. A pesar de que los madridistas tenemos en la memoria la aparición fulgurante de Robinho en aquél partido contra el Cádiz el día de su debut, y la consiguiente decepción por las enormes expectativas despertadas en el momento; de nuevo volvimos a caer en el error con ocasión de la aparición de Vinicius por estas fechas, sosteniendo al equipo durante parte de la temporada.
   Ayer asistimos asombrados la irrupción de otro jugador que logró encarrilar el encuentro en tan solo unos minutos con un desparpajo inusual. Siendo así que marcó tres goles muy diferentes, mostrando diversas cualidades. Y volvemos a darle vueltas a si este será el jugador buscado tanto tiempo.
   Pero qué hace diferente a nuestro juicio el caso de Rodrygo a los otros dos. Vaya por delante que no hemos amortizado ni mucho menos el caso de Vinicius. Al contrario. Como hemos defendido en otras entradas, nos parece un jugador extraordinario y con un potencial por descubrir; pero por las razones que sea no goza de la confianza del entrenador. Razón por la cual no podemos centrarnos en él.
   Lo que diferencia a Rodrygo es la madurez con que se desenvuelve a la hora de posicionarse en el terreno de juego. Parece que hace exactamente lo que el entrenador le pide. No en vano, ha relegado a Lucas Vázquez a la suplencia, haciendo de Lucas Vázquez con una mejoría notable, claro está. Es muy generoso en el esfuerzo. En los partidos anteriores en que ha sido titular se ha vaciado en ese lateral derecho, barriendo todo el lateral de fondo a fondo; mostrando con ello un estado de forma espectacular en el momento oportuno. Es capaz de entrar por todas las posiciones de delantero. Ayer experimentó entrando por la frontal, y el resultado fue una obra maestra que culminaba su Hat-trick en el partido. Su asociación con el resto de compañeros quedó de manifiesto también en ese tanto. También ayer mostró que a pesar de su endeblez física sabe atacar la pelota con ambas piernas e incluso cabecear como lo hizo en uno de los tantos. Y aquí lo dejamos por no alargar más esta entrada. 
   Por tanto, ¿es diferente a los demás?, sí. ¿Significa eso que estamos ante una estrella? Esta cuestión es mucho más difícil de responder sin caer en el voluntarismo o en el mero vaticinio. Con todas las cualidades que hemos desgranado anteriormente es difícil que no llegue a ser un jugador importante; pero con tan solo dieciocho años resulta muy aventurado saber qué va a hacer y qué van a hacer con él. Sólo hay que mirar el caso de Vinicius: Lopetegui lo mandó al Castilla, Solari lo catapultó a la titularidad, Zidane lo descabalgó, y ahora se ve obligado a deslumbrar en los veinte minutos que le da cada dos o tres partidos si no quiere ir a la grada. En conclusión: visto lo visto, hay que tener paciencia  con jugadores tan jóvenes. Y esperar que las urgencias que siempre acompañan a este equipo o las circunstancias no malogren su progresión. Otra cosa es la esperanza o la ilusión. Esas caminan por libre, como sus opuestas.
    Desde luego, contra el Galatasaray nos ha hecho recobrar la ilusión; con el permiso de Benzema que en cuestión de asociación es un auténtico maestro, y del resto del equipo, que ayer hicieron un gran partido. 
    Se ganó con mucha facilidad, pero no hay que olvidar que hace solo tres días el Betis se atragantó hasta el punto de impedir el liderazgo de la Liga. Por cierto, con otro gran partido de Rodrygo.
    El sábado está a la vuelta de la esquina. Veremos cómo gestiona Zidane el asunto Bale. Ayer rectificó el error de sentar a Valverde frente al Betis. Sentar a  Rodrygo ahora le va a resultar más complicado, al menos en un Bernabéu que está hasta el gorro del galés. Veremos.

jueves, 31 de octubre de 2019

Zidane y las circunstancias. R. Madrid 5 - Leganés 0

   Aunque la entrada está referenciada al partido de Liga, resulta obligado hacer algún comentario respecto de la suspensión del encuentro con el Barcelona y al partido de Liga de Campeones sobre el que no hemos escrito.
   Comenzando por la suspensión, aunque nunca se puede saber qué hubiera ocurrido si..., lo cierto es que los resultados obtenidos son positivos, toda vez que en ambas competiciones se han salvado escollos muy importantes. El no tener pendiente ese partido siempre trascendente con el máximo rival, ha permitido serenar los ánimos y trabajar con mayor calma. Si a eso se unen circunstancias particulares relacionadas con las lesiones, que también han obrado en favor, paradógicamente, del equipo; pues miel sobre hojuelas. Pasamos de una situación delicada para entrenador, jugadores y club, a una situación mucho menos apremiante, y no exenta de ciertas esperanzas de que quizá esto se pueda reconducir.
   Con todo, no debemos engañarnos, la realidad es que se ha ganado sucesivamente al colista del grupo de Champions y al colista de la Liga. Es verdad que se ha goleado a este último, pero también lo es que el Leganés no vino al Bernabéu a morder, que es la asignatura pendiente de este equipo: los equipos que le atosigan durante los noventa minutos.
  En cualquier caso, por un lado, la clasificación manda y esa ha mejorado; por otro, en este tiempo han aparecido algunas mejoras bastante significativas. La recuperación de la confianza por parte de Courtois, la mejora del centro de campo con la incorporación de Valverde (extraordinario su partido en Turquía), el estado de forma de Casemiro y Kroos (nada que ver con la pasada temporada, especialmente del alemán), la incorporación de Rodrigo con destellos atacantes de gran calidad, y finalmente el que lleva un año completo siendo el mejor jugador del equipo (Benzema), conforman un cambio en la cara del equipo sustancial.
   Ahora habrá que ver cómo gestiona Zidane todo lo ocurrido cuando vuelvan los pesos pesados a estar disponible. Isco sigue sin aportar ni merecer la entrada, James parece tener dudas, Marcelo parece seguir por delante, pese a ser un problema grave en defensa... Pero lo que interesa saber es qué va a hacer con Modric y Bale. Rodrigo está haciendo las veces de Lucas Vázquez, cumpliendo incluso con la misión defensiva que ha llevado a este a ser casi titular en los equipos de Zidane; pero además aporta una aceleración y desborde fuera del alcance de Lucas. Valverde tiene hoy por hoy un despliegue físico que el equipo necesita y al que Modric no puede llegar. 
   En fin, todo esto siempre teniendo en cuenta que se basa en partidos que, como hemos dicho, no permiten extraer demasiadas conclusiones. ¿Tendrán la oportunidad estos jugadores noveles de fajarse con otros equipos más exigentes? 
   Esa es la pregunta clave que solo Zidane va a responder. Es posible que a día de hoy ni él tenga la respuesta. Quizá espere que las circunstancias y avatares de la plantilla le den la respuesta como tantas veces. Veremos.

martes, 22 de octubre de 2019

Zidane con la mente en Turquía. Mallorca 1 - R. Madrid 0

   Que en el minuto siete de partido tu equipo muestre todas las carencias en una sola jugada pero trascendental, es bastante irritante; sobre todo para los aficionados que contemplamos cómo ni el entrenador, ni los jugadores habían preparado a conciencia este partido. En un contragolpe en el que tienes mayoría de defensores terminas dejando que el contrario maniobre y descoloque a toda la zaga, ya de por sí poco ordenada. Ni James asiste a su compañero Odriozola en el uno contra uno que ha de solventar contra el jugador más determinante del equipo contrario, Lago Junior (se supone que debían saberlo antes de saltar al terreno de juego), ni el propio Odriozola maniobra bien al proteger la banda en lugar del disparo que ofrece más ángulo al delantero, ni el resto de defensores tienen a su par cubiertos. Este desmadre se volvió a repetir en varias ocasiones.
    Se podrá alegar que tenían la mente puesta en Turquía, pero cuando se ha repetido hasta la saciedad que la Liga es la competición prioritaria, no se puede a renglón seguido descolocar el equipo a la primera dificultad que abordas en la Champions. Es el propio entrenador el que se había impuesto esa prioridad. El equipo, a pesar de los pesares y del mal juego, seguía siendo el líder de la competición. Ya sabías que el Barça se acercaba peligrosamente, pero tú decides que lo prioritario es la Champions. Parece una contradicción más de Zidane entre lo que dice y lo que hace.
     En una interpretación simple, podríamos decir que los suplentes (Odriozola, Isco, Jovic, Vinicius) no respondieron a lo que se espera de ellos en un partido propicio para reivindicarse. Pero el juego desplegado por el equipo titular tampoco ha sido espectacular en lo que va de temporada. Le ha costado encontrar un once que funcione, si es que la entrada de Valverde en el centro del campo puede considerarse la tecla clave, tal como habíamos apuntado en nuestra anterior entrada. Por tanto, lo que corresponde cuando has encontrado el once que mejor te ha funcionado es insistir con él, al menos durante unos partidos que permitan coger los automatismos necesarios. Al fin y al cabo el más damnificado por el periplo de selecciones era Casemiro, y este estaba alineado de nuevo. 
    No lo hizo así el entrenador. Prefirió arriesgar con jugadores que no están a la altura o que no están en forma y el resultado fue catastrófico; porque se perdió el liderazgo y apareció el raca-raca del banquillo. Ahora ya para quedarse, porque, como ya dijimos a comienzos de temporada, esta vez no va a haber paciencia con Zidane. 
    Todo el equipo estuvo mal, pero dio pena ver a Isco en el campo. La intrascendencia de su juego, la falta de chispa y la sensación de estar desnortado.  Jovic no pudo dar ni pena porque no tocó la pelota. James no entendió que era un partido para fajarse, y lo evidenció en la jugada del gol que hemos comentado arriba. A Vinicius le faltó clarividencia a la salida brillante en ocasiones de sus arremetidas. Y Marcelo y Odriozola demostraron una vez más que defensivamente dejan mucho que desear y que tampoco en ataque se prodigaron; justificado en el caso del vasco porque tenía un hueso duro de roer. 
    Así que nos encaminamos de nuevo al partido decisivo de hoy martes en que el Madrid se juega demasiadas cosas. Se la juega el equipo en la competición; si pierde será imposible seguir en la misma. Se la juega el entrenador, porque la derrota le deja en una posición muy delicada. Se la juega Florentino, porque se vería obligado a tomar una decisión muy arriesgada a comienzos de la temporada y fuera de su competición fetiche. Y finalmente, nos gustaría decir que se la juegan los jugadores, pero esto nunca es así porque a ellos no se les puede echar, y menos a la altura de la temporada en que estamos.
     Esperamos que el entrenador no se equivoque de nuevo, haya estudiado a su rival y ponga en el terreno de juego a los jugadores que están más en forma. En unas horas lo veremos. 
     

lunes, 7 de octubre de 2019

Valverde puede ser la pieza clave. R. Madrid 4 - Granada 2

    Dado que Zidane no parece un gran táctico; como le ocurrió en su anterior período de entrenador, trata de buscar un once que le funcione. Sabe que dispone de grandes jugadores y que sólo tiene que tener paciencia para encontrar su mejor estado de forma colectiva. Va ajustando las piezas como si fuera un puzzle, hasta completarlo. En esta tarea, nada fácil por la gran cantidad de piezas y variables que ha de mover y ajustar, suele tener resuelto primero el problema del estado de forma porque es ahí, en ese punto, donde encuentra la pieza clave.
   En este curso, andaba buscando el Pogba que él había pedido como pieza clave. Pero se ha visto imposible porque muchos de los jugadores no estaban en el estado de forma adecuado (véase Hazard, Bale, Modric...). Por eso se ha visto obligado a hacer algunas variantes tácticas que no le han funcionado. Le costaba mover las piezas, porque les faltaba movilidad.
    Cuando la mayoría de los jugadores han adquirido un punto aceptable de forma y de compromiso con el equipo, aparece la pieza que necesitaba para completar el puzzle. Esa pieza es Valverde.
    Frente al Granada (segundo en la tabla clasificatoria) hizo un despliegue físico impresionante; pero sobre todo demostró las muchas cualidades que atesora, y que hoy son una realidad: Buena colocación, salida del balón sin complicaciones, robo, velocidad en el contragolpe y en el repliegue, incluso, buenos pases interiores hacia la delantera. Y sabemos de su buen disparo que en este partido no tuvo oportunidad de mostrar.
      La apuesta de Zidane por él estando su tripleta del centro de campo disponible es un indicio de que este es el jugador que él andaba buscando. No vamos a poder comprobarlo porque al parecer Kroos ha resultado lesionado; pero el partido contra el Barça nos dirá si estamos en lo cierto, en caso de que para entonces el alemán esté disponible. 
     El partido fue mucho más que esto; pero para nosotros esta fue la principal idea por la importancia que puede tener de cara al futuro. En un día que no contaba con la presencia del portero titular (un error de Areola pudo meter al Granada en el partido: dejemos de jugar con la portería), que no tenía laterales izquierdo disponible (tuvo que hacer Carvajal de tres), y que Vinicius no iba ni convocado; el equipo logró sacar adelante el encuentro con relativa facilidad. Sólo el error señalado metió al Granada en el encuentro e introdujo el miedo en el cuerpo en los minutos finales, donde ellos demostraron porqué están donde están. Su poderío por arriba es tremendo, y la presión asfixiante.
    Buenísimas noticias de Hazard, porque estuvo incisivo, voluntarioso y obtuvo el premio que buscaba desde comienzos de temporada: un grandísimo gol. También volvió a estar pletórico Casemiro; el gran culpable de que estemos en lo más alto de la tabla.  Bien en ataque Odriozola, no tanto en defensa. Excelente el pase de Bale y la definición de Benzema en el primer tanto. Pese a que el galés no volvió a brillar, se mostró algo más participativo que de costumbre. Y muy bien James en el poco tiempo de que dispuso; su presencia es determinante cuando está físicamente bien como es el caso.
    Ahora viene un parón liguero. Mallorca será clave para afrontar el partido contra el Barça con mayor o menor tranquilidad. Veremos cómo regresan de las respectivas selecciones.

jueves, 3 de octubre de 2019

Vuelven las dudas. R. Madrid 2 - Brujas 2

   Que en los tres anteriores partidos el entrenador parecía haber encontrado la fórmula  para motivar a una plantilla desorientada y necesitada de seguridad defensiva, es totalmente cierto. Y ello ante equipos de la parte de arriba de la tabla. 
    Aunque se había sacrificado la posibilidad de desplegarse ofensivamente con empuje y frescura, la solidez defensiva bien merecía la pena; puesto que dotaba de mayor confianza en sí mismo del equipo. Pocos aspectos de este juego desaniman y destrozan más a un equipo que el hecho de encajar goles con facilidad. 
   Sin embargo, justo el día que más necesidad tenían de mantener y confirmar la mejoría mostrada en dichos encuentros, aparecen de nuevo los fantasmas en forma de desajustes, despistes y caos organizativo en que se convirtió de nuevo el juego del Madrid. 
   No podremos extraer conclusiones claras de a qué se debe esta nueva sorpresa, pues , al margen del funcionamiento colectivo, solo hace falta analizar uno por uno la actuación de cada jugador. Salvo Casemiro y quizá Benzema, todos ellos estuvieron muy por debajo del nivel exigible, máxime si hablamos de la Champions. De esta manera, se puede explicar este nefasto partido que deja al equipo tocado.
   No sabemos si es que tres partidos consecutivos (aunque varios de ellos solo habían jugado dos) es mucho tiempo para sostener la concentración y la tensión necesarias para caminar por el fútbol actual, o es que este equipo ha llegado al límite en el elemento fundamental de la motivación. El caso es que hemos vuelto al punto de partida. Escuchando a Zidane no parece que se pueda extraer una respuesta a la pregunta de por qué esto no acaba de funcionar: vuelve al tan manido tema de la falta de intensidad. Aunque fuera cierto lo de la intensidad, que no lo es a nuestro juicio, habría que exigir una explicación del porqué se produce. 
   Dicho esto, hay dos aspectos en los que no nos gusta entrar; pero no creemos que aporte absolutamente nada a la causa esos pitidos a algunos jugadores. Entre otras cosas porque no se lo merecen. Y es que el Bernabéu parece haber decidido descargar su frustración sobre determinados jugadores. Especialmente dañina resulta cuando se trata de jugadores cuya actitud es siempre extraordinaria. El hecho de que en un momento puntual no salga un regate, un remate, una jugada... no es motivo para emprenderla a pitidos con ellos. Este hecho solo genera dudas, frustración, desconcentración y enfado en el jugador. Intolerable resulta en los casos de Vinicius o Courtois. Uno por ser demasiado joven; el otro, por tener un puesto tan singular como es la portería, sensible a los nervios. Por cierto, Vinicius apenas juega veinte minutos por partido. Con diecinueve años suele salir para intentar solucionar lo que otros once no han sabido o podido hacer en setenta minutos, y ¿a la segunda pelota que le llega se puede empezar a pitar porque su elección no ha sido del agrado del "respetable"?  
   Esperemos que al menos en la Liga estén más entonados y se despejen las muchas dudas que han vuelto a planear sobre el Bernabéu, si es que en algún momento se disiparon. El sábado veremos.

jueves, 26 de septiembre de 2019

En evidencia. R. Madrid 2 - Osasuna 0

    En realidad el titular estaba pensado para el partido contra el Sevilla, pero la premura con que se suceden los encuentros a lo largo de la temporada nos ha llevado a unificar ambas entradas. 
    El partido en Sevilla ya nos puso en evidencia a más de uno, y de manera especial a quien suscribe estas páginas. No solo porque al finalizar la jornada el equipo se situara colíder y por tanto lejos de la destitución de Zidane, como vaticinábamos tras la debacle de París, sino porque se hizo todo lo que demandábamos en aquella entrada: funcionar como un  equipo, correr con y sin balón e introducir alguna variante táctica.
    De todo lo anterior hacíamos incapaz a Zidane, visto lo visto hasta ahora en los seis meses largos que lleva al frente del equipo en su segunda etapa. Por ello no nos queda otra que reconocer nuestra precipitación en el análisis, al tiempo que nos alegramos un montón, como no puede ser de otra manera.
    Dicho esto, habremos de añadir que también ha quedado en evidencia el propio Zidane (por su defiente preparación del partido contra el PSG); pues él mismo ha demostrado que había otra forma de afrontar el partido en París, que tal vez hubiera arrojado un resultado muy distinto. El gran acierto de Zidane contra el Sevilla fue situar a Hazard y a Bale a defender de verdad, al tiempo que no renunciaron a desplegarse en ataque cuando tocaba tener la posesión o cuando se salía en contragolpe. El resultado fue un equipo mucho más compacto y difícil de batir: el Sevilla apenas inquietó la portería de Courtois.
   Y finalmente, han quedado en evidencia los jugadores, porque tanto contra el Sevilla, como contra el Osasuna (aquí con otras connotaciones al haber ocho cambios) han demostrado que el nivel de compromiso podía haber sido algo mayor del que se vio contra el PSG. 
   Repartidas las culpas, queda felicitarse por el nuevo rumbo y las buenas noticias en el terreno individual que van apareciendo. Por un lado, la situación en la tabla clasificatoria en la Liga; por otro, la aparición de lo que en los medios denominan "la unidad B", y que Zidane potencia al presentar nada menos que ocho cambios para el partido contra el Osasuna; y finalmente la progresión de algunos jugadores o las señales que muestran algunas de las incorporaciones. En progresión tenemos a Vinicius, Rodrigo (vaya gol que nos regaló nada más entrar en el terreno) y Valverde. Y las señales que nos dejaron Mendy, el día del Sevilla, y Militao, Jovic y Areola contra el Osasuna.
     Fue valiente Zidane al poner patas arriba la alineación contra Osasuna. No le salió mal. Esperemos que eso sea un mensaje a todos los jugadores titulares de que han de adquirir un verdadero compromiso de solidaridad si quieren seguir ostentando la titularidad. No obstante hay una posición que se nos antoja muy difícil de sustituir que es la de Casemiro. No en vano el propio entrenador lo ha mantenido en los tres encuentros consecutivos. Pero este es otro tema que afecta al diseño de la plantilla, y que venimos señalando desde hace varios años; desde que Kroos no quiere jugar en esa posición. Por cierto, alemán y brasileño son los jugadores más en forma que tiene el equipo hoy por hoy.
    ero esto no para. En nada estamos jugando el liderato en otro partido de máxima exigencia, en el que habrá que confirmar la mejoría física y táctica de estos dos encuentros. Veremos.