Asustaba ver la alineación del equipo de inicio, con Lucas Vázquez de lateral derecho y Kovacic de mediocentro. Casi nunca salen bien este tipo de experimentos. Sobre todo en un equipo que construye su fortaleza en los automatismos generados en los partidos más que en los entrenamientos. Y en el que el estado de forma de los jugadores más titulares se completan jugando. Saltando muchos de ellos, después de largas lesiones, en un estado aún muy precario.
Como en no pocas ocasiones durante el presente curso, casi de inicio (minuto tres de juego) se le concede al rival una ventaja que viene a entrar en el terreno del sufrimiento para los restantes casi noventa minutos. El gol de Kimmich hizo un daño terrible dado que ya cualquier victoria del Bayern les daba como mínimo la prórroga. El gol de Benzema en el minuto 11 vino a calmar algo los ánimos.
A pesar de ello durante todo el encuentro se permitió un bombardeo constante sobre la portería de Keylor, que tuvo su gran noche. De no haber sido por su espectacular actuación y por la suerte que nos acompañó, el equipo clasificado hubiera sido otro.
Pero veamos por qué se produce este tremendo desaguisado. No es novedad la mala temporada que viene haciendo el equipo. Tampoco lo son las deficiencias estructurales que el equipo tiene. Pero ayer se volvieron a poner de manifiesto ambos problemas.
Por un lado, la baja forma en que se encuentra Casemiro llevó al entrenador a buscar una solución a nuestro juicio poco estudiada, ya que Kovacic, es verdad que aporta rapidez a la hora de montar el contragolpe, también lo es que tiene un despliegue físico impresionante; pero no es un jugador ordenado. De ahí que viéramos constantemente recibir entre líneas a los jugadores alemanes con una comodidad pasmosa.
Por otro lado, y ligado con el anterior, la deficiencia estructural de plantilla de carecer de recambio de garantías (Achraf no lo es ni para el entrenador que lo colocó) en el lateral derecho, hizo que Zidane pensara en los dos Lucas para solucionar el problema grave que tuvo en Munich con ese lateral. Esta solución no sirvió para taponar el peligro de esa banda, donde Ribery y Alaba penetraban con relativa facilidad. Vimos en numerosas ocasiones a Modric de lateral derecho, mucho más pendiente de defender esa parcela que de construir el juego blanco.
El largo recorrido que se vio obligado a soportar el croata condicionó la construcción del juego del Madrid que apenas llegó a inquietar a su rival, pues Kroos tampoco tuvo su mejor noche.
En estas circunstancias, Thiago y James camparon a sus anchas a lo largo de todo el partido, distribuyendo y filtrando entre líneas como querían. Solo la poca fortuna y la falta de acierto del equipo alemán, junto a la soberbia actuación de Navas y la aparición del mejor Benzema pudieron dar una clasificación que todos veíamos imposible de conseguir: basta mirar las estadísticas del encuentro en posesión de balón (60% contra 40 %) y en remates en el área (22 remates contra 9) a favor del Bayern.
Visto lo visto, de cara a la Final, es urgente el acondicionamiento físico de Casemiro, imprescindible la recuperación de Carvajal y/o de Nacho y, dar descanso a Modric y Kroos.
Lo que le esperamos que le haya quedado claro a Zidane es que reforzar a tus laterales porque son fundamentalmente atacantes, para que no pasen del medio del campo en todo el partido, no es nada rentable. Es más bien un suicidio. Para eso sería mejor tener un plan B que incluya laterales que sepan defender (ni Achraf ni Theo lo son, ni lo eran a comienzos de temporada).
Con todo, hay esperanzas. No todo está perdido. Ayer vimos la vulnerabilidad defensiva del Liverpool que a punto estuvo de costarle la eliminatoria.
Por tanto, toca preparar bien una final más apasionante que nunca, como siempre. Veremos.
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