miércoles, 5 de diciembre de 2018

Tirar del carro. R. Madrid 2 - Valencia 0

    Aunque viene sucediendo en las últimas temporadas no acabamos de creernos que vaya a suceder de nuevo. Nos referimos a esa mejoría muy lenta, casi imperceptible que experimenta el equipo a medida que mejoran los jugadores de forma individual. Así observamos que Courtois está un puntito mejor: el sábado fue sostuvo al equipo cuando el Valencia achuchó en la segunda mitad. Ramos está más concentrado en el juego, Modric empieza a merecer estar en el terreno de juego, Benzema está en su mejor estado de forma desde que llegó al Madrid (llegó a robar varios balones en defensa, en unas reacciones enérgicas jamás vistas en él), Lucas Vázquez ha vuelto  a ser ese jugador atrevido a la hora de encarar y determinante en el juego de ataque.
    Y esta sería una de las claves de por qué se ganó el sábado con relativa tranquilidad. Pero a nuestro juicio la gran clave está en que, obligado por las circunstancias de las lesiones, Solari decidió hacer lo que le veníamos pidiendo (véase nuestra entrada en este blog del 5 de noviembre). De este modo,  la rectificación de quedar en el banquillo a Lucas Vázquez en Ipurúa se ha demostrado como el elemento más determinante. Este jugador le aporta un sacrificio continuado en el  partido, una aparición en cualquier posición de la delantera, y una solidaridad con el equipo a nivel defensivo, que le hacen el jugador más importante para el equipo. A ello  hay que añadir la entrada de Reguilón, Ceballos y Llorente. Los cuatro conforman lo que denominamos "agitar el equipo". A la vez son una contestación bien manifiesta de lo que significa "tirar del carro". Esa expresión que no parece que los Asensio, Isco o Bale tengan demasiado claro. 
    Carvajal ha salido de una lesión, al igual que Isco de una operación; pero mientras aquel va como un tiro desde el primer día, este parece estar en pretemporada. Replicó a Lopetegui, justo antes de la destitución, cuando le sustituyó unos minutos al final del partido. Se enfada con Solari porque no le pone, en lugar de pelear por ganarse el puesto. Por más que Bale esté en las mismas o incluso aporte menos, no justifica su actitud.
     Tirar del carro es lo que ha hecho en estos dos últimos partidos un jugador que no había contado en toda la temporada para los entrenadores, como es Llorente; y salir al terreno de juego a sostener al equipo, demostrando energías y fuerza desde el minuto uno al noventa.
     En fin, el equipo no está para tirar cohetes, de hecho en la segunda parte se pudo aguantar gracias a las apariciones de un Courtois impresionante; pero la mejoría fue muy evidente en la primera parte y en el tramo final del encuentro. Tampoco hay que olvidar que la situación del Valencia es la que es en la tabla, y que vendrán huesos más duros de roer.
     Está claro que la única manera de salir de esta situación es que todos los que salgan al terreno de juego se pongan a "tirar del carro" sin mirar lo que hace el de al lado; porque si no, en cuanto vean  a Bale, que parece que ha de jugar sí o sí, bajarán los brazos y seguirán la máxima de Asensio: "hay otros que tienen que tirar antes".
     La temporada es muy larga. Estar arriba en las tres competiciones debe dar trabajo para todos. Conviene que nadie se acomode ni en la titularidad ni en el banquillo. El ejemplo de Llorente o de Ceballos es bien significativo. Hace falta que el entrenador sea justo y premie el esfuerzo de todos sus jugadores, independientemente de que en igualdad de condiciones se incline en los partidos decisivos por aquellos que le parezcan más adecuados para el juego que quiera desarrollar.
     Viene el Melilla, y luego la Liga, y luego la Champions... partidos propicios para mejorar el tono sin demasiados riesgos.
     

jueves, 29 de noviembre de 2018

No es lo que parece. Roma 0 - R. Madrid 2

   Si nos tomamos la molestia de mirar lo que decíamos a comienzos de temporada, acerca de las dudas que nos transmitía el equipo cuando se enfrentara a equipos aguerridos y con fuerte presión, veremos que se han ido despejando en favor de la catástrofe. Porque eso fue lo que vino a ocurrir en Éibar. Allí se encontraron de nuevo ante un equipo perfectamente ensamblado, trabajado, conocedor de lo que cada uno debe hacer individualmente, y de lo que debe hacer en favor del equipo. De modo que si a eso le añadimos el espíritu con que unos y otros abordaron el encuentro, no nos costará esfuerzo alguno comprender porqué el Madrid recibió un vendaval de presión, juego y goles tan nítido.
   Todo esto viene a cuento de que ayer, después del encuentro en Roma, algunos periódicos y opinadores titulaban que esta era la competición que les motiva a estos jugadores, sabedores de que es la competición que más aprecian directiva y aficionados en general. 
    Todo verdad, salvo un pequeño detalle: el resultado no refleja lo que fue el partido. El Madrid estuvo gran parte del primer tiempo a merced de su rival. Sólo la suerte y el buen hacer de Courtois les impidió irse al descanso con más de un gol en contra. Y eso que enfrente había un equipo muy diezmado por las lesiones y en un estado de forma que le tiene sumido en mitad de la tabla de su liga.
     Que a estas alturas de la temporada aún estemos probando qué jugador ha de hacerse con las riendas del pivote defensivo cuando Casemiro no está, es un síntoma de que las cosas no andan bien. El experimento de Ceballos tuvo resultado desigual. No hay más que ver la debacle de Ipurúa. La colocación de Llorente el martes en esa posición pareció un poco más ajustada. Pese a que el Roma llegó con facilidad durante la primera parte, el chico estuvo bien; sacó la pelota con criterio, se empleó con energía cuando fue necesario y consiguió un orden algo más esperanzador. 
      Pero pensamos que no deberíamos confundirnos; el equipo que teníamos ayer enfrente no es equiparable a casi ningún rival de los que hoy por hoy se encontrará el Madrid en las próximas semanas y meses. La Liga es muy competitiva, los equipos nos conocen muy bien y, sobre todo, el equipo no da síntomas de poner toda la carne en el asador
      Parece que el entrenador ha recibido la lección a medias. Pues ha sentado a Isco y a Asensio, y ha dado entrada de nuevo a Lucas Vázquez, a quien defenestró en Éibar. Sigue apostando por Bale, consciente, suponemos, de que este es un jugador capaz de ganar un partido en fases decisivas, y a la vez muy difícil de tratar a nivel personal. La actitud en los entrenamientos debe ser muy distinta a la de Isco, al decir de Solari; razón por la cual el entrenador lo ensalzó frente al malagueño. Esta regañina en forma de comparación, puede hacer que tengamos un "caso Isco", o lo que es lo mismo,  que haya un enfrentamiento entre entrenador y jugador del que el gran perjudicado sea el club. Pensamos que ya era suficiente castigo mandarlo a la grada. Añadir las comparaciones sobre cómo entrenan los jugadores es vejatorio, por más que sea verdad. Sobre todo porque estamos hartos de ver cómo algunos jugadores han estado y están jugando en un estado lamentable (Modric) o con una actitud deplorable (Bale).
      Así que lo único positivo de este partido es que el equipo se ha clasificado en primer puesto de la Liga de Campeones, que este curso parece que ha situado a casi todos los "gallitos" en primera posición. Esto permitirá evitar cruces más que peligrosos; a la espera de lo que finalmente hagan en el grupo del Nápoles, Liverpool y PSG.
       Ahora espera el Valencia, que a pesar de haber quedado eliminado de la Champions, es un equipo en alza en su juego. Veremos el sábado qué cara nos muestran unos y otros.
    

lunes, 12 de noviembre de 2018

Benzema lidera la racha ganadora. Celta de Vigo 2 - R. Madrid 4

   Con las obligadas incorporaciones de Reguilón por Marcelo y Odriozola por Carvajal, el equipo que salió ayer al terreno de juego era el mismo de la etapa Lopetegui, jugando además con un esquema parecido. Pero no se pareció en nada en lo referente a la actitud de los jugadores. De la apatía a la participación, de la individualidad a la solidaridad, de la pereza al esfuerzo; el equipo era otro muy distinto
   Y eso que el contrario no escatimó ni esfuerzos ni medios para rebajar los ánimos merengues, con entradas bruscas a destiempo que provocaron lesiones que ya veremos en qué terminan sustanciándose. En este capítulo, como siempre, la responsabilidad es achacable al árbitro por permitir este tipo de juego. 
     Sacamos esto a colación porque tuvo una incidencia importante en el transcurrir del partido, al tenerse que sobreponer a las lesiones de la mitad de la zaga (Casemiro, Nacho y Reguilón). Y no solo sus sustitutos estuvieron a la altura, sino que los demás no se arrugaron, redoblaron el esfuerzo hasta conseguir una meritoria victoria.
     Cabe preguntarse qué ha cambiado en este equipo para que se produzca esta mejoría tan llamativa y repentina. Creemos que han cambiado cuatro cosas fundamentalmente: la mejora de la actitud de casi todos los jugadores, el paso adelante dado por algunos de ellos, el cambio de acera del  infortunio, y el cambio de entrenador.
    Estos cuatro elementos son claves, pero no por sí mismo, sino de manera interrelacionada. Es decir, que no podemos saber qué fue antes o cómo uno influye sobre los otros, pues quizá la mejora de la actitud vino a consecuencia del optimismo generado por alguna victoria en la que los palos cambiaron su preferencia (ayer sin ir más lejos el Celta envió un cabezazo al palo, mientras a Benzema le entró el balón enviado al palo que rebotó en un contrario).  O si la fortuna es un acompañante más de esa mejoría de la actitud. O si Benzema dio el paso adelante hasta convertirse en el jugador que llevamos esperando todos estos años, porque todos han apretado un poquito más, le llegan más balones en condiciones... O fue porque el entrenador le ordenó centrarse más en la función de delantero puro.
      Lo cierto es que el cambio de entrenador ha coincidido con todo esto y alguna "culpa" debe tener Solari, al margen de que cualquier cambio en el banquillo genera una expectativas en la plantilla. Y aunque, como hemos dicho al principio, la mayoría de los cambios han sido obligados; también es verdad que ha sentado a Isco, a Asensio, y ha dado entrada desde el inicio a Lucas Vázquez y a se ha inclinado por Courtois de forma clara. Esto le ha llevado  a tocar menos de lo que lo hacía con Lopetegui, a ser por tanto más vertical y a reforzar las ayudas defensivas al menos en la banda derecha. Ya solo le falta perder la paciencia infinita que todos los entrenadores están teniendo con Bale. Quizá la baja forma de Isco y Asensio es la razón de que no esté ocupando un asiento. Quizá se deba a que no quieren perderlo para el resto de la temporada.
      No podemos dejar pasar algún comentario sobre la aportación de algunos jugadores a los que nos referíamos más arriba. El caso de Reguilón es el ejemplo más claro porque está supliendo a Marcelo magistralmente; por supuesto en defensa, pero también en ataque. También es de destacar el buen rendimiento dado por Ceballos. Ayer nos gustó especialmente porque tocó menos, se posicionó mejor, y nos pareció más efectivo. Courtois ya había demostrado que era un gran portero, pero ayer sacó dos balones fuertes y rasos que solo su envergadura y agilidad hacen posible parar. En este sentido es un valor añadido. Poco a poco se va acoplando mejor con su defensa.
     Mención aparte merece Benzema. No solo por la belleza de sus goles (el primero es una obra maestra), sino por su participación constante en el juego en todas sus facetas: desmarcándose, disparando, desbordando (el segundo es otra genialidad) y hasta cabeceando. Creemos que lleva nueve goles en la temporada, a los que habría que sumar algunos penaltis que no tiene oportunidad de lanzar porque ante la racha de Ramos tenemos que rendirnos. Sobre todo por el morbo que supone apostar por que esta vez no lo va a tirar a lo Panenka, pero... ¿y si sí?  Está empeñado en hacerse un mito y va camino de conseguirlo, por más que la prensa inglesa se empeñe en demonizarlo.
     Viene un parón de muchos días en el que esperamos la recuperación de los lesionados y que la racha continúe a la vuelta. El Éibar nos espera en casa. Veremos.