martes, 10 de marzo de 2020

Desidia total. Betis 2 - R. Madrid 1

   Esto no es en realidad una entrada al uso. A menudo otras tareas o la frecuencia con que se disputan las distintas competiciones me impiden seguir puntualmente cada partido. Así que bien podría no haber hecho la presente; sin embargo el nivel de irritación alcanzado me obliga al menos a expresar y dejar alguna constancia de ello en esta especie de seguimiento del estado del equipo a lo largo de la temporada.
   Así pues, solo hay que decir que no recordamos desde cuándo la bajada de brazos colectiva que presenciamos este domingo fuera tan acusada y tan generalizada. Salvo Varane que trabajó a destajo todo el encuentro, el resto de contendientes madridistas brillaron por su ausencia. 
    No merece la pena analizar aspectos de orden táctico, ni de alineación, puesto que con la actitud que pusieron en el terreno de juego casi todos los jugadores es imposible doblegar a ningún equipo, salvo por mala suerte o injusticia. Es verdad que Zidane tampoco anduvo muy fino sacando del equipo a Valverde, su jugador más comprometido y polivalente hoy por hoy; también que anduvo lento en los cambios y en los jugadores a sustituir. Benzema debió ser sustituido por Mariano (que por cierto sabe Zidane que lo da todo) mucho antes. Pero nada ni nadie puede con la falta de ánimo y ganas que mostró todo el equipo.
     Lo irritante e incomprensible de esta actitud se deriva de las circunstancias en que está la Liga y la clasificación de la misma. Viniendo de un resultado muy positivo, habiendo asestado un duro golpe al mayor rival, y estando por delante en la tabla, no se entiende a qué obedece esta desidia.
     El equipo sólo reaccionó cuando el Betis se puso por delante en el marcador. Y tal vez eso sea lo que haya buscado: ponerse por detrás en la tabla clasificatoria para empezar a dar de sí lo que puede.
     En fin, no vamos a añadir nada más. el tiempo nos dirá qué entresijos tuvo este fiasco que bien les puede haber costado la Liga. Si esta especulación terminara por materializarse intuimos que van a rodar muchas cabezas... de jugadores. Veremos

martes, 3 de marzo de 2020

Mucho corazón fue suficiente. R. Madrid 2 - Barcelona 0

    De haber puesto tanto corazón en el partido contra el City, quizá ahora no estaríamos con la soga al cuello. Pero esto nunca se puede saber, sobre todo porque el corazón tiene unos límites que conviene tener en cuenta si no queremos hacerlo explotar. Para eso está la cabeza... pensante. 
    Y decimos pensante porque el verdadero gestor de un uso racional de los esfuerzos es el entrenador. Y el encargado de la formación de los jugadores, especialmente de los niños es el entrenador y el cuerpo técnico. Algo tendrá que hacer con las palizas que se dieron Vinicius y Valverde, porque a ese ritmo acabarán fundidos en no poco tiempo.
     Aunque la alineación de inicio presentaba un par de componentes que no hubiéramos pensado que merecieran estar (Kroos y Marcelo). Tanto uno como el otro se ganaron la confianza de su entrenador. Especialmente el denostado Marcelo que se empleó a fondo en no pocas ocasiones. Pese a que su fondo es más bajo de la cuenta, y sus carencias defensivas son enormes, su calidad sigue estando ahí. Es verdad que ambos, como todo el Madrid, se vieron favorecidos por la parsimonia con que se desenvolvió el Barça a lo largo y ancho del encuentro.
      Creemos que el equipo hizo un gran partido, pero hay que anotar un par de aspectos que conviene corregir con urgencia. 
     Por un lado, los boquetes que los contrarios suelen encontrar en numerosas ocasiones por el centro de la defensa. Estos fueron tan enormes en la primera mitad, que un gran número de comentaristas y aficionados sacaron la conclusión de que el Barça había jugado mejor la primera parte. No es verdad, a nuestro juicio fueron esos errores en defensa los que transmitieron esa impresión. Salvo algún tramo de encogimiento del equipo, el resto del encuentro fue de un claro dominio y a ratos un exquisito trato del balón con combinaciones rápidas y precisas. Eso sí, sin acierto en los metros finales.
     Por otro lado, la necesaria dosificación de los esfuerzos de Vinicius. Alguien debe ser el encargado de guiar la formación de un chico de diecinueve años, cuya generosidad en numerosas ocasiones de modo casi infructuoso, por ser el único en la presión, le lleva a perder energía y claridad en las ocasiones en que ha de encarar y resolver. Es verdad que el domingo tuvo gasolina para todo y todo el tiempo. Pero,  ¿sabemos lo que podría hacer si gozara del privilegio de Cristiano Ronaldo? Poder deambular por todo el frente de ataque, acudir al auxilio de la presión arriba y no en toda la banda que le obligan a carreras de velocidad demás de cien metros, encarar a los defensas no sólo en banda sino por el centro. 
     Poco más que añadir, salvo que las mejorías de Casemiro y Carvajal y la mayor generosidad en el esfuerzo bastó para derrotar a un Barça lento y sin patrón de juego definido. Parafraseando a Piqué (ya le vale, dando siempre la nota desagradable); el peor Barça en mucho tiempo. Es difícil de comprender esta mejoría del Madrid en tan solo tres días, pero el fútbol es así. Son muchos los factores que influyen y el control de todos ellos resulta a veces imposible.  Por cierto el domingo no retiró del campo a Vinicius, tal como había hecho en encuentros anteriores; y ahí apareció la oportunidad que se trabajó una y mil veces a lo largo del partido.
     Bien haría el equipo en centrarse en esta Liga, que, aunque con una ventaja exigua, se ha puesto de cara. Es cuestión de mentalización, porque el estado de forma física no parece que sea el problema después de lo visto el domingo. Espera el Betis. Veremos.     

jueves, 27 de febrero de 2020

Los únicos "tíos" fueron los "niños". R. Madrid 1 - Manchester City 2

  Viendo al equipo conducirse en estos últimos partidos (ya desde la eliminatoria de Copa con la R. Sociedad) uno tiene la sensación de que el traje que Zidane le ha preparado no estuviera bien rematado, como si estuviera hilvanado. De manera que a la hora de moverse en el partido debe andar con mucho tiento, porque a la mínima flexión salta una costura, al mínimo estiramiento se descompone.
   Ayer no se puede decir que no nos gustara la alineación. A priori, la inclusión de Vinicius como titular lo habíamos demandado desde estas páginas. El reforzamiento del centro de campo también era buena idea, dado que eso era lo previsible que hiciera Guardiola fuera de casa, buscando un buen resultado para la vuelta. La vuelta de Mendy era imprescindible teniendo en cuenta las actuaciones de Marcelo esta temporada. Y la inclusión de Valverde en lugar de Kroos también era una decisión lógica ante las actuaciones del alemán en los últimos partidos. 
   Dicho esto, uno se pregunta cómo se llega a perder un partido que comienzas ganando. Para empezar, Zidane puso a sus jugadores a guardar la ropa y se olvidó de nadar. Y terminó por no hacer ni una cosa ni la otra, a pesar de que el partido se le puso de cara. Ya había puesto en evidencia el City este sistema; pues, a pesar de la lentitud y extremo cuidado que el Madrid ponía en sus evoluciones, acumulando jugadores tras el balón para evitar los contragolpes del contrario; en varias ocasiones la línea de tres cuartos del ataque inglés no tenía dueño. Allí campaba a sus anchas cualquiera que apareciese, sobre todo Kevin De Bruyne. 
    Para continuar, Zidane dudó si lo que quería hacer era obtener un buen resultado en la ida o machacar. Primero quiso un buen resultado, pero después del gol vio al contrario "tocado" y se obcecó tanto con golear que no se percató de que el entrenador contrario había hecho algún movimiento (Sacó a Sterling) que sería el responsable de hacer saltar las costuras del traje por los aires. 
     Con todo, la razón de que este traje se deshilvanara tan fácilmente tiene una explicación en los errores de algunos jugadores, que por otra parte no son nuevos. Los "niños" a los que Sergio Ramos apelaba en la previa para que dieran el paso a ser unos "tíos" fueron los que más ganas y acierto pusieron en el encuentro. Valverde y Vinicius cuajaron un gran partido, especialmente el brasileño, incluso ayudando a Mendy en defensa o presionando con decisión. Y los supuestos "tíos" no parece que se sintieran aludidos por el discurso del capitán. Vimos a un Carvajal alocado, impreciso y descolocado en numerosas ocasiones. Qué decir del partido de Casemiro, con su falta de tensión, su lentitud y el recital de entregas al contrario que nos brindó. O el propio Ramos dejándose comer el espacio por un delantero más bajo y menos potente que él en el empate del City.
    Pero lo peor fue la falta de reacción del entrenador, la incapacidad para leer el partido y los movimientos del contrario. Todos sabíamos que Carvajal estaba sufriendo por su banda lo indecible, todos veíamos que era esa banda la que había que reforzar. Pero el entrenador contrario fue el primero en mover ficha, colocó a Sterling por esa banda, De Bruyne siguió percutiendo por ese costado hasta que llegaron el primer gol y el penalti: ambos por dicha banda. 
     Y es que, si no antes, al movimiento de Guardiola le correspondía la entrada de Lucas Vázquez; pero Zidane decidió forzar la situación entrando a Bale y sacando a su jugador más incisivo, Vinicius. Ahí saltaron las costuras por los aires. El traje quedó descompuesto.
     La vuelta queda así muy complicada. Al resultado hay que añadirle la eliminación del "tío" más representativo. Zidane tendrá que echar mano de algunos "niños", que los tiene en la plantilla. Pero la deficiencia de la plantilla en el puesto de Casemiro, y su sobreutilización era de esperar que tuviera unas consecuencias, y llegan en el momento más decisivo. Y no digamos nada del hecho de que las  dos "estrellas" llamadas a marcar la diferencia (Hazard y Bale) estén fuera del equipo; uno, por su mala fortuna; el otro, porque... nadie sabe el porqué.
    En estas, recibimos al Barça en la Liga. Aunque ellos no están para tirar cohetes, la facilidad con que se descompone el equipo en defensa no invita al optimismo. Veremos.