domingo, 3 de julio de 2016

A vueltas con Casillas

   Alguno se preguntará qué hacemos aquí hablando de un jugador que ya no pertenece a la disciplina blanca. Pero las vicisitudes por las que atraviesa de nuevo, y la importancia de Casillas para el club merengue creo que bien merecen unas líneas. De alguna manera lo sucedido también salpica al Real Madrid.
   La sustitución de Casillas al frente de la portería de la Selección era algo que más tarde o más temprano tenía que abordarse. La temporada de Casillas en el Oporto al parecer no ha sido muy brillante, por ello podría entenderse que esta Eurocopa era el momento esperado, pese a que él había hecho toda la clasificación como titular. 
   Dicho y admitido esto, parece lógico que abordar la sustitución del portero que ha hecho tanto por la misma a lo largo de tantos y tantos partidos deba prepararse con un mínimo de tacto. Pues bien aquí es donde aparece la sorpresa. El seleccionador no solo no la prepara en absoluto, sino que ni siquiera lo habla con el afectado. Antes al contrario prefiere dejar que la situación se enquiste sin dar una explicación que deje clara su situación a al jugador y el papel que ha de representar en adelante.
   Algo tan sencillo y lógico en el procedimiento, si bien complejo a la hora de explicar, es lo que ha llevado al peor de los escenarios posibles para todos: jugador, entrenador, directivos. Porque de aquí parece que se ha llegado un sin fin de malas caras, incomodidades, plantes, y actitudes en el fondo bastante poco maduras que nos han traído al remate final en el que el entrenador da rienda suelta en la particular y distendida verborrea con el periodista De La Morena (encantado de la vida, por otra parte) acusando a Casillas de no haber estado muy simpático con el equipo técnico.
   No sabemos la motivación por la que Del Bosque decide dar a conocer este asunto interno y cargar de forma tan barriobajera contra un jugador emblemático de la Selección, pero en el envite creemos que el más perjudicado, al menos desde nuestro punto de vista (en contra de lo que opinan la mayoría de los periodistas de este país), es el propio entrenador. No solo porque ha actuado de un modo poco profesional al no hablar y explicarle su nuevo papel al jugador, sino porque a continuación va a un medio de comunicación a soltarlo
   Nos preguntamos si con ello lo que Del Bosque ha querido es desviar la atención sobre el enorme fracaso cosechado por la selección por segunda cita importante consecutiva. O de lo que se trataba era de proporcionar una explosiva "noticia" al periodista amigo en su despedida de la cadena Ser, de la que se desvincula justo estos días.
   Sea una u otra la razón, desde luego la jugada es magistral porque ha conseguido ambos objetivos. Durante los últimos días se habló más de Casillas que del tortazo que nos hemos vuelto a dar en una fase final. 
   En estas, nos hemos quedado probablemente sin los dos protagonistas de esta historia, que de forma natural tenía que llegar y que incluso debió llegar antes. Pero que ahora llega tarde y mal.
   Feo, muy feo lo que ha hecho Del Bosque, impropio del supuesto personaje templado y racional que a lo largo de años se ha hecho acreedor.
   Lamentamos de nuevo que Casillas haya vuelto a toparse con un entrenador con nulo tacto y malas artes a la hora de airear cuestiones tan simples como el mal humor o el cabreo natural por no jugar de uno de sus jugadores.
  A falta de que nos den más datos, contrasta el trato dispensado a Pedrito (que reventó la concentración con sus declaraciones a los medios) y el que ha recibido Casillas. Si lo que conocemos es todo, es bastante triste el final de una brillante carrera. 
   Esperemos que alguien ponga cordura a este desagradable asunto, y  Casillas tenga una despedida menos embrollada. Va a ser difícil, porque todo lo que hace es criticado una y otra vez hasta la saciedad: colgó un vídeo para intentar apoyar al equipo en horas bajas, y todos los medios le crucificaron. 

domingo, 19 de junio de 2016

Balance de la temporada.

   Pocos, por no decir nadie, hubieran apostado a que este equipo ganaría nada esta temporada a tan solo un par de meses de finalizarla. La eliminación esperpéntica de la Copa supuso un punto de refuerzo en la idea de estábamos ante una nueva temporada "en blanco".
   El vestuario apostó por la salida de Benítez, y a nuestro juicio forzó su salida poniendo poco entusiasmo hasta lograrlo. A partir de ahí, la llegada de Zidane vino a arreglar todos los problemas que hasta ese momento se iban acumulando: pacificó el vestuario, tomó algunas decisiones clave (la alineación de Casemiro), dio una imagen de tranquilidad que suavizó las relaciones con la prensa...
  Y aunque tuvo que hacer un pequeño recorrido previo para cargarse de razones a la hora de abordar cambios en el once que luego repitió machaconamente, terminó por encontrar el equipo que a la postre nos trajo la Undécima. Quizá ese breve recorrido nos pudo costar la Liga, pero es claro que era necesario hacerlo; ya que después no sólo se disputó la Liga hasta el último partido, sino que se alcanzó el trofeo más preciado y deseado por todos.
  Confiamos en Benítez hasta que pudimos. Cuando se empezó a especular con que le obligaban a poner a determinados jugadores, advertimos que si lo hacía me parecía algo cobarde. El tiempo, la forma en que salió y sus declaraciones posteriores creemos que avalan la teoría de que muy valiente desde luego no fue.
   El Club aún nos debe una explicación de lo sucedido en la Copa, pero nos tememos que la consecución de la Liga de Campeones lo tapa todo. No es una buena noticia que un asunto así se zanje sin ninguna explicación o medida que evite su repetición. Sobre todo porque hace un daño importante para la imagen de la entidad. Muy mal síntoma es este.
   Escuchamos a mitad de temporada a medios y aficionados la necesidad de renovar esta plantilla en la que apenas salvaban a tres o cuatro jugadores. Y aunque sería un despropósito hacer algo así, es verdad que deben hacer ajustes que no acaban de realizar. De nuevo se habla de fichajes (véase Pogba, De Gea) que no interesan porque ocupan posiciones bien cubiertas hoy en el equipo. En nuestra modesta opinión, para que el equipo como tal mejore es preciso reforzar demarcaciones que hoy por hoy están deficientemente cubiertas. Se precisa un lateral izquierdo que fuerce a Marcelo a trabajar más y mejor, y que pueda dar otras alternativas. Se precisa un delantero hábil y desequilibrante en el uno contra uno, para que pueda también ofrecer alternativas al juego que ofrece la denominada BBC. Eso sin tocar la BBC que buena falta haría, pues como hemos dicho muchas veces los tres son jugadores para un tipo de juego que les requiera poco sacrificio; y un equipo moderno no puede permitirse tres jugadores que no asuman roles defensivos comprometidos.
   En fin, la política de fichajes debe marcarla el Club, pero ya son muchas las temporadas en que lo que se refuerza no es lo que el club precisa. Veremos lo que traen y después cómo funcionan. Llegados ahí, comentaremos lo que haga el entrenador con ello, que es lo que venimos haciendo en este blog desde el principio. Veremos. 
    

domingo, 29 de mayo de 2016

¡Hala Madrid! R. Madrid 1 - Atlético 1 (5-3)

   ...Y llegó el día esperado. ¿Qué decir del partido? La verdad es que nos cuesta hacer un análisis de los partidos que vivimos con tanta intensidad y pasión. Estos componentes nos suelen distorsionar para realizar una visión equilibrada.
   Yendo a ello, diremos que tras unos inicios mandando y asumiendo el control del juego, alguna ocasión muy clara hasta obtención del gol de Ramos; el equipo se fue replegando poco a poco hasta casi dejar de mirar a la portería contraria. Gran parte del partido se estuvo esperando al Atlético en propio campo, cediéndole la pelota y el terreno; lo que el equipo colchonero no parecía dispuesto a aprovechar, o al menos no quiso correr riesgo alguno y se cuidó muy mucho de no dejar su retaguardia al descubierto.
   Así que la mayoría del tiempo transcurrió sin demasiados sobresaltos, porque ninguno de los dos equipos estaban dispuestos a correr riesgos. Unos, convencidos de que con el gol les bastaría para llegar al minuto noventa; y los otros, confiados en que en algún momento llegaría el empate. Estas cábalas en muchas ocasiones acaban por beneficiar al que viene por detrás: ambos lo sabían por propia experiencia en la final de hace tan solo dos años, aunque con los papeles cambiados.
   Y en esta partida de ajedrez que planeaba por encima del juego y que lo condicionó absolutamente, llegó el gol del Atlético a falta de diez minutos. Justo lo que el Atlético quería, confiados en que la prórroga esta vez le iba a ser más venturosa. No en vano, varios jugadores blancos se encontraban con problemas físicos (especialmente Bale) y con los cambios agotados.
   No fue así, en la prórroga solo el Madrid por momentos pareció dispuesto a acabar con la partida. Estuvo en las botas de Benzema, pero el francés no tuvo ayer su mejor noche y tiró al bulto en un mano a mano con Oblak. Así se llegó a la tanda de penaltis, que era lo que parece que quería Simeone, no solo por la intención demostrada por sus jugadores en el terreno de juego, sino por cómo salió a jalear a los aficionados al finalizar la prórroga. Quizá confiado en las dos tandas previas ganadas este curso. La suerte esta vez no le sonrió y el Madrid se proclamó campeón tras una impecable tanda culminada por un Cristiano que estuvo bastante gris toda la noche, pero que merecía poner el broche tras esas dieciséis dianas en la competición.
   No fue una final muy brillante, pero sí épica por el destrozo físico que causó en muchos de los jugadores de ambos equipos (Filipe Luis, Carvajal, Bale, Koke...); porque se ganó frente a un equipo que se caracteriza por ser eso, un verdadero equipo; porque se logró en la tanda de penaltis. Particularmente pensamos que, de haber sido más ambicioso, el Madrid pudo haber sentenciado antes.
  Aunque no dábamos un duro por este equipo hace tan solo unos meses, ahí está el premio gordo que como ya anunciábamos en la anterior entrada dejará todo en el olvido: nadie se acuerda de las Ligas que hizo el equipo que ganó la séptima, la octava o la novena; algunas de ellas bastante peores que la de este año. 
   Tiempo habrá para hacer un balance de la temporada y del "hombre tranquilo". Ahora toca disfrutarlo porque esto es presente: ¡Hala Madrid!