viernes, 19 de junio de 2020

Cruz y cara. R. Madrid 3 - Valencia 0

   Después de escuchar a Zidane en rueda de prensa, uno tiene la sensación de que no tiene pensado hacer especulaciones con el posible cansancio reservando a jugadores para futuras batallas más o menos exigentes. Él se siente más cómodo con Casemiro, Kroos y Modric en el campo que con cualquier otra variante que pueda experimentar. Ayer la entrada de Valverde en el centro del campo no dio sus frutos, al menos en la primera parte. Bien es verdad que nadie en el equipo estuvo bien. El equipo se movió voluntarioso al principio, con un Hazard acelerado (debería pensarse regular un poco los esfuerzos de inicio) que poco a poco fue diluyéndose en la espesura de ideas que el equipo acusó. 
   Y es que no sabía muy bien si lanzarse a atacar o hacer un juego más de control, al que el dibujo del equipo parecía invitar.  El caso es que ni una cosa ni la otra, porque el Valencia encontró la debilidad defensiva del equipo y en dos o tres contragolpes, sin demasiado esfuerzo, consiguió sendas oportunidades de gol que sólo la fortuna y el buen hacer de Courtois desbarataron. 
Anotamos un dato significativo; en esta primera parte Mendy no se atrevió a profundizar por su banda ni una sola vez, desconocemos si por indicación de su entrenador o por propia iniciativa.
   La segunda mitad fue otro partido distinto. Bien por la charla que se produjera en el vestuario, bien por la descomposición del contrario en la introducción de demasiados cambios, bien por los cambios propios que introdujo Zidane, o bien por el conjunto de todas estas circunstancias y decisiones; lo cierto es que nada tuvo que ver con esa primera parte anodina e inoperante que nos ofreció el equipo.
   Se vio a un Valverde mucho más activo y pegado a la banda derecha, a un Modric como director de las operaciones, a un Hazard moviéndose entre líneas y por todo el frente de ataque, a un Mendy con profundidad en su banda, y a un equipo en definitiva mucho más activo y decidido que en la primera mitad.
   Así, fruto de ello, llegaron los tres goles. Todos ellos de bella factura, pero especialmente el segundo de Benzema, porque Casemiro estuvo expeditivo cortando y robando el balón, fantástico el cambio de Kroos, exquisito el toque de Asensio, y finalmente Benzema ofreciendo su delicatessen. 
    A destacar, la fulgurante entrada de Asensio marcando en el primer balón que tocaba, y dando la asistencia a Benzema. Así como la segunda parte que hizo Modric, distribuyendo y filtrando pelotas decisivas, como la del primer tanto.
    Queda mucha Liga; sobre todo porque no será un final normal al haber muchos partidos en muy poco tiempo. Tampoco sabemos cómo va a influir en los jugadores el parón al que han estado sometidos. Demasiadas incertidumbres. En cualquier caso será necesario no desaprovechar la mitad del tiempo en aclararse, y solucionar los problemas defensivos del equipo en los contragolpes. Veremos. 

martes, 10 de marzo de 2020

Desidia total. Betis 2 - R. Madrid 1

   Esto no es en realidad una entrada al uso. A menudo otras tareas o la frecuencia con que se disputan las distintas competiciones me impiden seguir puntualmente cada partido. Así que bien podría no haber hecho la presente; sin embargo el nivel de irritación alcanzado me obliga al menos a expresar y dejar alguna constancia de ello en esta especie de seguimiento del estado del equipo a lo largo de la temporada.
   Así pues, solo hay que decir que no recordamos desde cuándo la bajada de brazos colectiva que presenciamos este domingo fuera tan acusada y tan generalizada. Salvo Varane que trabajó a destajo todo el encuentro, el resto de contendientes madridistas brillaron por su ausencia. 
    No merece la pena analizar aspectos de orden táctico, ni de alineación, puesto que con la actitud que pusieron en el terreno de juego casi todos los jugadores es imposible doblegar a ningún equipo, salvo por mala suerte o injusticia. Es verdad que Zidane tampoco anduvo muy fino sacando del equipo a Valverde, su jugador más comprometido y polivalente hoy por hoy; también que anduvo lento en los cambios y en los jugadores a sustituir. Benzema debió ser sustituido por Mariano (que por cierto sabe Zidane que lo da todo) mucho antes. Pero nada ni nadie puede con la falta de ánimo y ganas que mostró todo el equipo.
     Lo irritante e incomprensible de esta actitud se deriva de las circunstancias en que está la Liga y la clasificación de la misma. Viniendo de un resultado muy positivo, habiendo asestado un duro golpe al mayor rival, y estando por delante en la tabla, no se entiende a qué obedece esta desidia.
     El equipo sólo reaccionó cuando el Betis se puso por delante en el marcador. Y tal vez eso sea lo que haya buscado: ponerse por detrás en la tabla clasificatoria para empezar a dar de sí lo que puede.
     En fin, no vamos a añadir nada más. el tiempo nos dirá qué entresijos tuvo este fiasco que bien les puede haber costado la Liga. Si esta especulación terminara por materializarse intuimos que van a rodar muchas cabezas... de jugadores. Veremos

martes, 3 de marzo de 2020

Mucho corazón fue suficiente. R. Madrid 2 - Barcelona 0

    De haber puesto tanto corazón en el partido contra el City, quizá ahora no estaríamos con la soga al cuello. Pero esto nunca se puede saber, sobre todo porque el corazón tiene unos límites que conviene tener en cuenta si no queremos hacerlo explotar. Para eso está la cabeza... pensante. 
    Y decimos pensante porque el verdadero gestor de un uso racional de los esfuerzos es el entrenador. Y el encargado de la formación de los jugadores, especialmente de los niños es el entrenador y el cuerpo técnico. Algo tendrá que hacer con las palizas que se dieron Vinicius y Valverde, porque a ese ritmo acabarán fundidos en no poco tiempo.
     Aunque la alineación de inicio presentaba un par de componentes que no hubiéramos pensado que merecieran estar (Kroos y Marcelo). Tanto uno como el otro se ganaron la confianza de su entrenador. Especialmente el denostado Marcelo que se empleó a fondo en no pocas ocasiones. Pese a que su fondo es más bajo de la cuenta, y sus carencias defensivas son enormes, su calidad sigue estando ahí. Es verdad que ambos, como todo el Madrid, se vieron favorecidos por la parsimonia con que se desenvolvió el Barça a lo largo y ancho del encuentro.
      Creemos que el equipo hizo un gran partido, pero hay que anotar un par de aspectos que conviene corregir con urgencia. 
     Por un lado, los boquetes que los contrarios suelen encontrar en numerosas ocasiones por el centro de la defensa. Estos fueron tan enormes en la primera mitad, que un gran número de comentaristas y aficionados sacaron la conclusión de que el Barça había jugado mejor la primera parte. No es verdad, a nuestro juicio fueron esos errores en defensa los que transmitieron esa impresión. Salvo algún tramo de encogimiento del equipo, el resto del encuentro fue de un claro dominio y a ratos un exquisito trato del balón con combinaciones rápidas y precisas. Eso sí, sin acierto en los metros finales.
     Por otro lado, la necesaria dosificación de los esfuerzos de Vinicius. Alguien debe ser el encargado de guiar la formación de un chico de diecinueve años, cuya generosidad en numerosas ocasiones de modo casi infructuoso, por ser el único en la presión, le lleva a perder energía y claridad en las ocasiones en que ha de encarar y resolver. Es verdad que el domingo tuvo gasolina para todo y todo el tiempo. Pero,  ¿sabemos lo que podría hacer si gozara del privilegio de Cristiano Ronaldo? Poder deambular por todo el frente de ataque, acudir al auxilio de la presión arriba y no en toda la banda que le obligan a carreras de velocidad demás de cien metros, encarar a los defensas no sólo en banda sino por el centro. 
     Poco más que añadir, salvo que las mejorías de Casemiro y Carvajal y la mayor generosidad en el esfuerzo bastó para derrotar a un Barça lento y sin patrón de juego definido. Parafraseando a Piqué (ya le vale, dando siempre la nota desagradable); el peor Barça en mucho tiempo. Es difícil de comprender esta mejoría del Madrid en tan solo tres días, pero el fútbol es así. Son muchos los factores que influyen y el control de todos ellos resulta a veces imposible.  Por cierto el domingo no retiró del campo a Vinicius, tal como había hecho en encuentros anteriores; y ahí apareció la oportunidad que se trabajó una y mil veces a lo largo del partido.
     Bien haría el equipo en centrarse en esta Liga, que, aunque con una ventaja exigua, se ha puesto de cara. Es cuestión de mentalización, porque el estado de forma física no parece que sea el problema después de lo visto el domingo. Espera el Betis. Veremos.