sábado, 5 de octubre de 2013

Ancelotti, ¿un entrenador con la flor en el ...? Levante 2 - Real Madrid 3

     Cuando todo apuntaba a un desastre liguero peor que el del año pasado, porque el anterior sabemos cuándo el equipo se recuperó y este no sabemos cuándo va a remontar. Después de un horrible partido como casi todos los disputados en Liga esta temporada, aparecieron Morata, Marcelo y Jesé y rescataron al Madrid del marasmo ofensivo en que navegó durante todo el encuentro. Este entrenador es tan timorato que no se atrevió a sacar a los tres a la vez, y decidió jugar con el tiempo a favor del Levante haciéndolos de forma escalonada.
     Sin ideas, sin orden, sin patrón de juego en ambos sentidos: ni hay esquema, ni hay un jugador que coja el mando de las operaciones. El Madrid volvió a desesperar a lo largo de todo el partido. Y como ya ocurrió con el Elche, en los inicios el equipo atacante y el control del juego fue del Levante. Ni siquiera eran capaces de jugar al contragolpe; en primer lugar, porque el equipo de Ancelotti no parece desplegarse a la velocidad que en temporadas anteriores se hacía; en segundo lugar, porque el Levante tenía muy bien aprendida esta lección y a pesar de atacar, lo hacía siempre con las espaldas bien cubiertas. 
      Pasados esos quince o veinte minutos iniciales el juego se fue pareciendo cada vez más al esquema de partidos anteriores. Un Levante bien replegado y ordenado y un Madrid inoperante y errático en ataque, perdiendo pelotas que daban oportunidades de contragolpe con relativa frecuencia, fruto de las mismas llegaron los dos goles del Levante.
     Solo la salida al terreno de juego de Marcelo, Morata y Jesé logró cambiar las cosas en ataque. Se tuvo mayor velocidad en las operaciones y una mayor profundidad por las bandas. Pero únicamente la fortuna pudo levantar un partido que estaba perdido a falta de treinta segundos para finalizar el tiempo reglamentario. 
      Así que las claves de este encuentro comienzan por un nuevo planteamiento fallido, continúan con una insistencia en alinear jugadores que no están (Coentrao, Khedira, Benzema), la obstinación en no alinear a otros (Carvajal, Morata, Jesé), y terminan en un terreno poco serio como es el de la fortuna; coqueteando con ella suele terminar dando la espalda. 
      Ya hemos dicho en otra entrada que es probable que la entrada de los lesionados (Xabi, Marcelo y Bale) darían otro aire a este equipo. Algo de ello ya han apuntado las apariciones de Marcelo el miércoles y hoy. Pero no sería justo hacer recaer sobre ellos la responsabilidad de levantar esto; la ansiedad es mala consejera en los regresos desde una lesión.
     Así que a menos que nos encontremos ante otro entrenador con una flor en el trasero, de continuar con esta relación azarosa, este equipo terminará en la miseria más absoluta, pues jugar, lo que se dice jugar, no parece que juegue a nada esperanzador. 

miércoles, 2 de octubre de 2013

Muchos goles, poco juego. R. Madrid 4 - Copenhague 0

    Esta primera fase de la Liga de Campeones parece diseñada para el lucimiento de los equipos grandes. Es más un asunto económico inventado por la UEFA que una verdadera competición. Las diferencias son tan enormes que no sirven ni para saber el estado en que se encuentran los equipos a nivel internacional. Así un Madrid sin ninguna mordiente en Liga ha sido capaz de endosar cuatro en un partido sin grandes diferencias con los anteriores salvo la inferioridad del rival.
     Salió de inicio con un equipo raro en lo que respecta al centro del campo. Parece que Ancelotti también tiene claro que piensa jugar con Khedira y diez más. Lo último que nos faltaba por ver que en casa y ante un equipo muy inferior la variante que el entrenador sea hacer que Khedira haga de Isco y éste se quede en el banquillo. Lo cierto es que este nuevo invento no aportó nada nuevo. Ni se creó, ni se defendió mejor en defensa por arriba (quizá sea esta la razón para alinear al jugador alemán, conociendo el carácter timorato de este entrador no es de extrañar).
       El paso de los minutos en la primera parte dieron protagonismo a Marcelo, una de las novedades de la alineación, junto a Varane y Carvajal. Ya hemos defendido en otras entradas que Marcelo es el mejor atacante que tiene este equipo, y así ha sido en toda la primera parte. Ojalá no recaiga en una nueva lesión, porque es imprescindible para quebrar y desequilibrar arriba. Sin más que llevarse a la boca que sus incursiones, fruto de las cuáles llegó el primer gol, llegamos a la segunda parte.
     Y en los segundo 45 minutos apareció el otro jugador desequilibrante que tenemos. La jugada del segundo gol, con taconazo, rabona y cabezazo es una obra de arte. A partir de este segundo gol todo fue coser y cantar, hasta el punto de que el entrenador se atrevió a terminar jugando con un solo medio centro (Illarramendi) y dos delanteros centro. 
     Y no hubo más historia en este partido cuasi de trámite que no puede servir para tranquilizar a nadie por el juego desplegado. Sí sirvió para que vayan entrando en juego jugadores que vienen de lesión, como Illarramendi, Varane y Marcelo, sin demasiados riesgos. 
      Mención aparte merece la alineación de Iker. Un comentario de Cañizares en la Cadena Ser me ratifica en la opinión de que la mejor opción es que se marche. En aquella salida en falso, que a punto estuvo de costarle un gol (el del empate a uno) al equipo, el exportero de la selección aprovechó para "ayudarle" dando una opinión ventajista, cicatera y mezquina, pues según él esta salida es debida a que no está jugando y por tanto Del Bosque tiene que pensárselo. Vamos, como si fuera la primera vez que Casillas no mide bien en la salida, como si los porteros en general no lo hicieran, sean titulares o no. En estas, al final del partido Casillas hizo tres paradones de los suyos. En definitiva, el Casillas de siempre, con sus virtudes y sus defectos.
       Lo dicho muchos goles para el juego que ha hecho el equipo. Por cierto, de nuevo dos goles de delantero centro a cargo de Cristiano, especialmente el segundo. Pues eso.

martes, 1 de octubre de 2013

Ancelotti no resuelve el puzzle. R. Madrid 0 - At. Madrid 1

    Como nos temíamos, la llegada del derbi en este momento del equipo sería favorable a los rojiblancos. Todos los equipos que se habían enfrentado previamente al Madrid desplegando un fuerte derroche físico y algo de orden le habían creado problemas serios. Estas dos cualidades son las señas de identidad del equipo de Simeone. A eso se le añaden unas gotas de calidad superiores al Betis, Villarreal, Granada o Elche y el cóctel perfecto para enfrentarse a este Madrid sin orden, sin presión, sin esquema, sin alma.
     Así, la historia del encuentro es la historia de la impotencia más absoluta del equipo para superar a un rival que se adelantó en los inicios de la primera parte. Ni en el Bernabéu, un fortín hasta ahora en los últimos años, pudo el Madrid crear una sola jugada de peligro hasta las postrimerías del encuentro y en el arreón final provocado más con el corazón que con el juego y animado por los cambios de Morata y Modric.
    Como si se tratara de un puzzle, Ancelotti trata de encajar las piezas, pero ni parece tener claro qué  procedimiento seguir para hacerlas encajar y conformar un cuadro perfecto, ni tampoco sabe qué piezas son las adecuadas para alcanzar el objetivo. Es verdad que le faltan algunas piezas básicas sin las que quizá el cuadro no quede tan lucido, pero mientras le llegan es urgente que lo componga. Si no puede jugar a lo que al entrenador le gustaría, o a lo que demanda la afición, es necesario que al menos juegue a algo.
    Creo que la disponibilidad de tres piezas como son Marcelo, Bale y Xabi Alonso podría cambiar sustancialmente las cosas. Pero mientras tanto el esquema debe adaptarse a lo que hay, dar soluciones a esta situación. Por ejemplo con la incorporación de un lateral derecho que sea capaz de profundizar por su banda (véase Carvajal), cambiar antes a Benzema cuando no está, y sobre todo jugar con las líneas más juntas. 
    Pero a todo ello hay que añadir unas gotas de intensidad con y sin balón, en la recuperación y en la generación de juego. Sin este elemento será muy difícil que se consiga nada.
    Hoy son muchos los que cargan las tintas sobre los jugadores, otros sobre el entrenador, y algunos sobre la directiva. Creo que todos los factores expuestos tienen parte de responsabilidad. Pero la carga mayor debe recaer sobre el entrenador por no saber qué jugadores debe poner al servicio de su idea, o por no cambiar de idea (si la tuviere) si cree que no tiene jugadores para desarrollarla. 
    Lo que es evidente es que este equipo no funciona y después de más de dos meses de entrenamientos y bastantes partidos oficiales disputados no se visualiza un panorama alagüeño. 
      Es posible que Ancelotti sea esclavo de sus propias palabras, al ofrecer en su presentación un juego bonito y al ataque para el que aún no ha sido capaz de encontrar las piezas adecuadas. 
     Como en la resolución de un puzzle ocurre en ocasiones la pieza clave la tenemos delante de nuestras narices y no la vemos. Esperamos que el entrenador la encuentre cuanto antes. Algunas claves hemos dado en esta y en otras entradas anteriores.
      Toca esperar.